El 0-1 sobre Bolivia, que fue más rival que Panamá. Fue mejor en futbol, en intención y en intensidad. Y eso se lo agradece México
LOS ÁNGELES -- 0-1 sobre Bolivia. Segunda victoria al hilo de la Selección Mexicana tras el 0-1 ante Panamá. Ficción pura. Estos amistosos son de otras galaxias, casi de un agujero negro en la Vía Láctea.
Sí, México es hoy más ficción y fantasía que realismo. Ni está más cerca de un sexto partido, ni está más lejos de sobrevivir a la fase de grupos en el Mundial 2026. Lo demás que se vitoree o se ensalce, entre la calentura mediática o la desesperación de los corifeos asalariados, son exabruptos de narradores advenedizos de épicas que no existen.
0-1 sobre Bolivia, que fue más rival que Panamá. Fue mejor en futbol, en intención y en intensidad. Y eso se lo agradece México. En especial Javier Aguirre, quien quería ver a sus aspirantes a mundialistas, en condiciones de desafío, de riesgo, en emboscadas agrestes. Y Bolivia lo ofreció.
¿Conclusiones? Algunas posiciones en el Tri se consolidan a partir de la pista que soltó el Vasco: “Tango definido el 80 por ciento de los mundialistas”. Redondeando cifras, tiene a 21 y cinco merodeando entumecidos entre la incertidumbre.
Claro, no hay que olvidar ese perfil ladino, mañoso, ese personaje del tahúr verborreico de Aguirre. Sí, él dice que tiene 21 en la lista para azuzar tal vez a algunos espíritus modorros, confiados, aunque, queda claro, tampoco es que tenga a los 300 de Leónidas velando armas.
El Vasco sabe qué decir, cuándo decirlo y cómo decirlo. Manipulador, sabe que el mensaje expuesto ante los medios, debe rebotar incómodamente en varias cabecitas.
1.- Tala Rangel parece sumar bendiciones. Al menos Aguirre deja la sensación de entender que al arquero de Chivas no le castañean los dientes como a Luis Ángel Malagón, ni le castañean las rodillas como a Guillermo Ochoa.
2.- Ricky Ledezma ya dejó en claro que cumple, sobriamente, sin recurrir a dramononones dignos de La Rosa de Guadalupe, como los chantajes sentimentales de Jorge Sánchez y Kevin Álvarez, quienes con sus equipos y selección sufren de taras futbolísticas.
3.- La Hormiga González se fue en blanco. Pero, en esa perniciosa clasificación de “delantero asociativo”, ante Bolivia apareció en funciones y capacidades que en Chivas no necesita ofrecer. Y a su favor, Germán Berterame se irá al ostracismo de la MLS.
4.- Diego Lainez. ¡Cómo se tardó esta maderita en agarrar barniz! Todavía su impulsividad entra en conflicto con el sentido común, pero es un recurso útil, que incluso debe amedrentar al Piojo Alvarado.
5.- Brian Gutiérrez y Bryan González merecerán otra oportunidad ante Islandia. El primero tiene oficio y aseo táctico, pulcro en el manejo del balón. La Cotorra deberá pasar por dos divanes, el emocional y el táctico, el primero con el Vasco y el segundo con Rafa Márquez. Y ahí deben aparecer también Obed Vargas y Everardo López, como anhelantes.
6.- Y hay tipos que ya saben que en las imprentas de Adidas, sus camisetas están bajo encargo. Jesús Gallardo, Erik Lira, Carlos Rodríguez, Israel Reyes, Luis Romo, Piojo Alvarado y por supuesto el único con perfil de líder, Marcel Ruiz, además de los “europeos” y Alexis Vega.
¿Por qué es más ficción y fantasía que realismo? Porque pese a jugar en canchas que supuestamente debían ser 365 grados inhóspitas, al final prevalecen dos condiciones claras y anticipadas:
1.- Los rivales, Panamá y Bolivia, se semejan poco a los genuinos escollos que esperan en el Mundial, y se parecen menos a los adversarios europeos, sudamericanos y asiáticos que durante 2025 pusieron contra la pared la credibilidad en el proceso del Tri.
2.- Aguirre no buscó funcionamiento. No buscó exquisiteces. No buscó revelaciones tácticas. Puso a contraluz a cada uno de los jugadores, en todos los perfiles posibles, pero, especialmente el emocional, porque sus virtudes y sus carencias futbolísticas ya debería conocerlas de sobra. No pretendía observar a una orquesta sino a una cuadrilla de rescatistas en tormenta, y queda claro, algunos, como Jorge Sánchez, se ahogaron en ella.
Sí, una Selección Mexicana que vivió una gira, un periplo con desenlaces más de ficción y de fantasía que de realismo… aunque los vocingleros de oficio quieran contarle a Usted todo lo contrario.
