El legendario mediocampista todavía compite en lo más alto del fútbol mundial a sus 40 años.
Luka Modric tiene 40 años. A todas luces, el Mundial 2026 tiene que ser su última función en el fútbol internacional, o en el fútbol profesional y punto. Pero también se pensaba lo mismo de cara al Mundial anterior, y el mediocampista lideró a Croacia a una nueva semifinal. Y aún hoy, cuando sus coetáneos Lionel Messi y Cristiano Ronaldo llevan más de 3 años lejos del fútbol de élite europeo, él luchó por la Serie A italiana con un gigante como Milan.
Si a algo se dedicó Modric a lo largo de su carrera fue a desafiar las primeras impresiones que siempre se tuvieron de él. A nivel clubes, llegó a dos potencias como Tottenham y Real Madrid, fue duramente criticado en sus comienzos y dejó el primero como una estrella y el segundo como una leyenda indiscutible. Con su Selección ocurre lo mismo: sus primeras experiencias mundialistas terminaron en la más absoluta decepción, y cuando parecía que era eso lo que iba a definir su paso, cambió la historia para erigirse sin lugar a dudas como el mejor futbolista de la historia de Croacia.
Esta ¿última? experiencia, por lo tanto, representa una nueva oportunidad para el número 10 de burlar al destino una vez más. Sus laderos históricos como Ivan Rakitic, Marcelo Brozovic y Dejan Lovren lentamente fueron haciéndose a un lado, al igual que su compañero de la medular Merengue Toni Kroos, pero él se quedó para ser el líder de una nueva generación croata que lo tiene como máximo referente. Y en la cancha sigue dando argumentos futbolísticos para continuar.
Croacia, de la sorpresa a la decepción
La joven historia mundialista de Croacia, que solo obtuvo su independencia de Yugoslavia a principios de los 90 en medio de una brutal guerra, se mueve en los extremos. En seis apariciones en Copas del Mundo solo se registran dos resultados: subirse al podio o no superar la fase de grupos. Su presencia, eso sí, es una garantía, ya que desde que la FIFA aceptó en sus filas a la Federación en 1994 solo se perdieron un torneo.
Modric creció bajo la sombra de la aterradora situación que afrontaron los países balcánicos durante su niñez, lo que alimentó el sentido de pertenencia con su patria. En una carta que escribió para The Players' Tribune mencionó como uno de los recuerdos que más atesora el día que le regalaron la camiseta roja y blanca a cuadros por primera vez, justo a tiempo para Francia 1998. Aquel equipo, conformado por estrellas como Zvonimir Boban, Robert Prosinecki y Davor Suker, firmó un torneo histórico en el que despachó a Alemania y Países Bajos, además de competir de igual a igual ante el anfitrión, de camino a un inimaginable tercer puesto.
Cuando el volante recibió su primera convocatoria para el torneo en 2006, el panorama no era tan alentador. Cuatro años antes, en Corea del Sur y Japón, Croacia, con varios cambios en el equipo pero aún con Suker y su socio Alen Boksic, no pudo superar un grupo con México, Italia y Ecuador. En Alemania quedaban todavía algunas figuras del bronce en Francia, como Igor Tudor o Dario Simic, pero el equipo volvió a caer de nuevo bajo las expectativas. Modric sumó sus primeros minutos ante Japón y Australia, pero no pudo evitar otra eliminación en la primera etapa, aún más humillante esta vez por los rivales con los que competía.
En los años posteriores, Modric se estableció como el estandarte de una Croacia cuyo talento no se condecía en absoluto con sus resultados. Bajo la conducción de otro héroe del 98 como Slaven Bilic ni siquiera pudo acceder a Sudáfrica 2010 al quedar tercero en su grupo eliminatorio, un punto detrás de Ucrania. Luego, con Niko Kovac al mando, consiguió de mínima clasificar a la Eurocopa 2012 y al Mundial 2014, pero en ninguno de los dos pudo avanzar a la siguiente fase. El tiempo se acababa para él y talentos del calibre de Rakitic, Mario Mandzukic e Ivan Perisic de dejar su huella como lo habían hecho sus antecesores.
Rusia 2018, el quiebre para Croacia
Parecía que la historia no iba a cambiar de cara a Rusia 2018. Unas Eliminatorias caóticas, donde no pudo vencer a Islandia, Turquía o Finlandia, llevaron a que Modric, ahora capitán, expresara su desconfianza en el técnico Ante Cacic, que fue reemplazado en el corto plazo por el desconocido Zlatko Dalic. El equipo hizo lo justo y necesario para entrar al Mundial, y fue a parar a un difícil grupo con los islandeses de nuevo, Argentina y Nigeria. Ni siquiera durante los primeros días en aquella cita mundialista se tuvo paz, ya que una disputa interna provocó que el delantero Nikola Kalinic fuera echado del plantel, por lo que Croacia compitió en esa Copa del Mundo con un jugador menos.
Sin embargo, el choque contra la Argentina de Jorge Sampaoli representó un punto de inflexión clave. Los croatas se aprovecharon de una Selección albiceleste en un estado de caos aún mayor que el suyo y dominaron de principio a fin. Modric movió los hilos del equipo durante todo el encuentro, e incluso firmó un auténtico golazo con un tiro de media distancia inalcanzable para Willy Caballero. Ese grupo D terminaría con registro perfecto, algo que no habían conseguido antes, y luego no hubo quién los frenase.
Con el paso de las instancias, Croacia se destacó por luchar por cada partido hasta el final, a pesar de las adversidades. En cada ronda, los de Dalic debieron atravesar el tiempo extra: primero llegaron a los penales para doblegar la intensa resistencia defensiva de Dinamarca, y luego superaron a la sorprendente Rusia en un partidazo que terminó 2-2 y también fue héroe el arquero Danijel Subasic desde los once metros.
Otra vez se había alcanzado la semifinal, y enfrente estaba una Inglaterra con ilusión renovada y un equipo de mucho talento. Un enorme tiro libre de Kieran Trippier puso en ventaja muy temprano a los de Gareth Southgate, que intentaron aguantar la escueta ventaja durante el resto del encuentro ante los embates croatas. La perseverancia rindió frutos de la mano de un cabezazo de Perisic, y ya en el segundo tiempo de la prórroga, Mandzukic aprovechó una pelota suelta en el área para llevar a su país a una asombrosa final del mundo.
Francia resultó demasiado rival para Modric y compañía, como lo reflejó la caída sin parangón por 4-2, pero los esfuerzos del número 10 fueron recompensados de enorme manera: fue elegido como el mejor jugador de la Copa del Mundo, y pocos meses después rompió con la hegemonía de Messi y Cristiano de más de una década al ganar el Balón de Oro.
Un Modric inoxidable en Qatar 2022... y una función más
Cuatro años después, la expectativa era otra. Esta nueva generación croata ya había escrito su nombre en la historia, y con gran parte de la base del plantel intacta, estaba ante una oportunidad de mejorar incluso lo que lograron los Boban, Suker y Prosinecki. Y ya con 37 años, Modric también tenía a sus espaldas una carrera intachable con Real Madrid, pero que también se extendía a su presente, luego de conseguir su quinta Champions League con los blancos al final de la temporada 2021/2022.
Una vez más, a los de Dalic les tocó un difícil grupo con Marruecos, Bélgica y Canadá, y una vez más aprobaron el examen, dejando en el camino a otra notable generación de los Diablos Rojos. Ya en la fase eliminatoria, Croacia volvió a hacer fama de su reputación luchadora, primero para evitar un batacazo de una potente Japón en los penales y luego para dar el golpe a Brasil, uno de los máximos candidatos, gracias al gol de Bruno Petkovic en la prórroga y otra aparición de Dominik Livakovic en una nueva tanda de penales.
La semifinal volvió a enfrentar a Modric y compañía con la Selección Argentina, pero este equipo era completamente distinto al que vapulearon cuatro años antes, y cayeron víctimas del mismo resultado a la inversa, en un recital de Messi ante el entonces prometedor Josko Gvardiol. Aún así, los croatas consiguieron el objetivo de inmortalidad que buscaban en el partido por el tercer puesto, donde se cruzaron de nuevo con una Marruecos que ya había sorprendido a España y Portugal y se impusieron con autoridad por 2-0. Además de la medalla de bronce, al capitán también le otorgaron el Balón de Bronce como el tercer mejor futbolista del torneo.
Ya con Estados Unidos, México y Canadá en el horizonte, muchos de los futbolistas que acompañaron al número 10 en este proceso glorioso fueron retirándose, al entender que les había llegado su final en la élite de manera lógica y normal. Luka Modric, no obstante, no es un jugador lógico o normal. Entrado en sus 40 años se convirtió en el primer croata en jugar 5 Copas del Mundo, la calidad nunca lo abandonó, pero tampoco su esfuerzo físico, para sorpresa de muchos. Por si sus logros, su calidad y las barreras que superó no fueran suficientes para su legado, ahora quiere también demostrar que puede seguir aportando todo eso en un momento de su carrera donde la mayoría ya disfruta del retiro. Pase lo que pase en el Mundial, ya hizo historia.
