Franz Beckenbauer ya no era el joven inexperto que jugó la final de la Copa del Mundo de Inglaterra 1966; Gerd Müller ya se destacaba como un goleador de época y Uwe Seller, Berti Vogts y Wolfgang Overath eran acompañantes de lujo. El tercer partido de la Selección peruana en México 1970 suponía un enorme desafío.
El seleccionado dirigido por Didí ya estaba clasificado a los cuartos de final cuando salió al campo de juego del estadio Guanajuato de León por tercera vez. Aquel 10 de junio, la Blanquirroja sabía que estaba ante un adversario de primer nivel pero no tenía nada que perder y mucho por seguir demostrando.
Alemania Federal venía de ser campeón de Europa en 1972 y de perder la polémica final del Mundial anterior ante el anfitrión Inglaterra. Tenía un plantel repleto de figuras, muchas de las cuales habían brillado en las Copas de Europa anteriores con Bayern Munich. El debut ante Marruecos le había costado, pero luego goleó sin piedad por 5-2 a Bulgaria y era uno de los grandes favoritos al título.
Tal como ocurrió contra búlgaros y marroquíes, Perú no comenzó bien. La diferencia fue que esta vez no hubo posibilidad de reacción en el segundo tiempo. Müller marcó el primer gol a los 19 minutos de juego con un fuerte disparo tras un pase de Stan Libuda. Solo dos minutos después, el mismo Müller aumentó de zurda después de una asistencia de Hennes Loher. Antes del final del primer tiempo, el mismo goleador puso el 3-0 y liquidó el partido.
Antes del final de la etapa inicial, Teófilo Cubillas marcó el descuento pero no fue suficiente. Aunque Didí intentó repetir lo hecho en los descansos de los primeros encuentros, no se pudo revertir la situación y la derrota obligó a enfrentar a Brasil, el máximo candidato en los cuartos de final. En tanto, Alemania Federal tuvo su revancha contra Inglaterra,
Perú salió con los mismos once que venían de ganarle a Marruecos: Luis Rubiños, Pedro González, Orlando de la Torre, Héctor Chumpitaz, Nicolás Fuentes, Ramón Miflin, Roberto Chale, Hugo Sotil, Pedro León, Alberto Gallardo y Cubillas. Ingresaro en el complemente Luis Cruzado y Oswaldo Ramírez.
Tras el partido, el capitán Chumpitaz se quedó con la camiseta de Müller, que aún conserva como un tesoro y un recuerdo de aquel histórico partido.
