La derrota de Argentina en la final del Mundial 2026 todavía duele. En el auto de esta familia había pocas palabras y mucha tristeza, la misma que sintieron millones de argentinos tras perder 1-0 frente a España en la definición de la Copa del Mundo.
Pero, camino a sus vacaciones en Córdoba, un cartel cambió el recorrido y también el ánimo de una familia: “Pujato”. No lo dudaron. Giraron el volante, improvisaron una carta en el celular y fueron hasta la casa de la ciudad natal de Lionel Scaloni, que llegaba para unos días de vacaciones, para decirle en persona lo que tantos hinchas argentinos querían transmitirle.
“Nosotros estábamos yendo a Los Reartes a pasar unos días por las vacaciones de invierno y cuando vimos Pujato en los carteles dijimos: ‘Tenemos que ir’. Fue todo muy espontáneo”, contó María, la mamá de esta familia argentina y una de las protagonistas de la historia, que junto a su marido Marcos y sus hijos Ramiro y Julia decidieron desviarse unos 40 kilómetros de la ruta 9 para agradecerle tantas alegrías y darle las cartas al entrenador de la Selección Argentina.
Llegar hasta la casa fue más fácil de lo que imaginaban. Tenían una referencia del hermano de María, Santiago, que ya había visitado Pujato después del Mundial de Qatar 2022 y les explicó: "Es la única calle que tiene un boulevard en el medio". Con esa indicación, una foto del frente de la casa y la ayuda del GPS, llegaron.
María, Marcos, Rami y Juli estaban frente a la casa del DT en Pujato, junto a unas 50 personas ya esperaban por el arribo del entrenador. “La gente pensaba que nuestro auto era el de Scaloni porque llegábamos más o menos a la misma hora. Todo fue muy improvisado. A los dos minutos llegó él. Fue muy lindo”, le contaron a ESPN.com.
No tenían regalos ni habían preparado nada porque fue "todo muy rápido". La idea de la carta nació mientras se desviaban de la ruta. Primero escribieron el mensaje en el celular y cuando llegaron a Pujato decidieron pasarlo a papel porque querían que Scaloni pudiera tenerla en sus manos. Como no tenían dónde apoyarse, improvisaron un escritorio sobre el capot del auto.
En ese mismo momento, Marcos llamó a su hermana Candelaria, que vive en Bariloche. Al enterarse que estaba en a la casa de Scaloni, ella también quiso ser parte del mensaje y le dictó otra carta por teléfono. Justo tenían en el auto una postal de Bariloche que habían comprado cuando fueron a visitarla, así que la usaron para escribir esas palabras que llegaban desde la Patagonia.
El momento de acercarse a Scaloni tuvo un significado especial para Rami y Juli. Después de la final habían quedado devastados como la gran mayoría de los argentinos. “Rami ni miraba sus figuritas, ni quería hablar del tema. Lloraba”, contó su mamá.
Ya en la ciudad santafesina, María se dio cuenta de que no tenían nada de la Selección para que el DT les pudiera dejar estampada su firma. Pero Rami sorprendió a todos y abajo de varias capas de abrigo tenía puesta la camiseta azul de Argentina en el Mundial.
"Me levantó el buzo y me dijo: ‘Mirá má, tengo la camiseta que usamos contra Inglaterra’. Para mí esa es la camiseta de este Mundial", recordó emocionada. Juli tampoco se quedó sin recuerdo: como no tenía una camiseta de Selección, Scaloni le firmó el buzo rosa que llevaba puesto. Luego posaron para la foto.
Las cartas y el pedido especial llegaron a Scaloni
En un primer momento, Marcos pensó en dejar las cartas por debajo del portón y seguir viaje. Sin embargo, un policía del pueblo que estaba en el lugar le dio otra opción. "'Me dijo que se las diera al hermano' y me señaló quién era", relató. Así fue como los papeles terminaron en manos del hermano mayor de Scaloni, cuando el entrenador ya había salido de la casa y conversaba con los medios de comunicación.
Marcos nunca tuvo la intención de interrumpirlo a Lionel. "Yo no quería molestarlo ni sacarme una foto. Quería dejarle las cartas y seguir camino. Pero mis hijos, obviamente, querían conocerlo", contó entre risas. "Además tenía miedo de ponerme a llorar porque soy igual de llorón que él".
Ese breve intercambio también les permitió conocer otro detalle de la familia Scaloni que los sorprendió: "Durante los partidos de la Selección, el hermano ni siquiera los mira. Es chacarero y se va con el tractor a algún lado para no escuchar ni ver nada de los encuentros de Argentina porque le agarran muchos nervios".
María, Marcos, Ramiro y Julia se volverion a subir al auto y retomaron sus vacaciones rumbo a Córdoba. Se habían desviado unos kilómetros, pero se llevaban un recuerdo que difícilmente olviden: dos cartas entregadas, dos firmas que quedarán para siempre y la sensación de haber podido decirle cara a cara a Lionel Scaloni lo mismo que millones de argentinos hubieran querido.
Entre esas palabras escritas hubo un pedido que se repitió una y otra vez, el mismo que hoy atraviesa a buena parte de los argentinos: "Que se quede" y que siga al mando de este equipo que tantas alegrías nos dio durante los casi ocho años que lleva como entrenador de la Selección Argentina.
