Karla, sus hijos y Merlín conforman la parvada que se hizo viral en el Mundial 2026, después de 25 días tiene planes y proyectos que concretar
El Pato Merlín “es un mago de verdad”, dice su familia. La mascota sensación de la Copa del Mundo 2026, en menos de 25 días, cambió la vida de Karla y sus hijos, Carlos y Christian, y la de él mismo. Pasó de dormir en una caja en el piso de un local a tener casa propia y hasta posar en fotos a lado de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
“Nunca, nunca pensamos tirar la toalla a lo mejor sí llorar, porque cualquier persona puede llorar y ver a sus hijos dormidos en un local, dormidos en el piso, siempre les pedía perdón a mis hijos por esa situación, pero para mí es difícil pagar una renta de 10 mil o 15 mil pesos mensual. Con una situación como la de Carlos es complicado (con un problema médico), por los medicamentos, la secundaria de Cristian, también Merlín, porque son gastos de los veterinarios, todo eso”, recuerda Karla, la propietaria del Pato Merlín, en entrevista con ESPN.
Merlín es el fenómeno viral que más resaltó en la Copa del Mundo 2026, al ir vendiendo aguas por las calles de la Ciudad de México, con la playera de la Selección Mexicana. Su fama ha sido tanta que ahora posa con bandas musicales, es buscado por marcas y hasta la mismísima presidenta de México, Claudia Sheinmbaum, lo citó a la conferencia que da todas las mañanas.
“Mucha gente, tontamente, dice que cómo atendíamos a Merlín en un local, y sí lo hacíamos, mis tres hijos están atendidos, porque son todo para mí, para mí era difícil sacarlos adelante, les pedía perdón, pero decía que no se rindieran, vamos a salir adelante. La vida, el universo, nos mandó esta oportunidad, nos mandó a Merlín, que es un mago, que en verdad hace magia, agradecidos con la chica que nos tomó el video, donde quiera que esté, la bendecimos, ojalá el universo nos dé la oportunidad de reencontrarla, porque gracias a ella, esta familia pudo ser vista, y de ahí vino todo esto”, asegura Karla.
Dice su dueña que Merlín disfruta su fama, ahora hasta camina al frente de la parvada, compuesta por Karla y sus dos hijos, además del animalito. En 25 días, se le facilitó un crédito para comprar una casa y hasta “Pato Merlín”, se convirtió en una marca registrada, ante el intento de otras personas de quedarse con la propiedad de la marca sin siquiera avisar a la familia.
“Ya vamos a sacar la línea de ropa de Merlín, ropa a buen precio y de buena calidad, para que todos tengan algo de Merlín”, dice Karla.
La fama de Merlín no sólo llegó a todo el mundo, lo que provocó que las salidas de la familia del Pato, a cualquier lado, fueran de al menos dos horas “por todas las fotos que le piden”. Tanto es su reconocimiento, que la viralidad del Pato cruzó hasta los muros de las penitenciarias.
“La llamada más rara que he tenido fue de una penitenciaría, porque ese día estaba por entrar a la FIFA, me marcan, me dicen que no me asuste, que sólo me hablan para desearle bendiciones a mí y a Merlín, que lo cuidemos mucho, y cuídate tu mucho. Le dije de dónde me hablas, me dijo que de una penitenciaría, me asusté un poco, por mis hijos y por mi pato, bendiciones a la persona que nos llamó y nos mandó buenos deseos”, recuerda Karla.
El Mundial 2026 dejó historias de Cristiano Ronaldo, Guillermo Ochoa, Vozinha, Kylian Mbappé, Lionel Messi y la de un Pato, Merlín, que pasó de vivir en una caja a tener su propia casa, su espacio.
“Merlín dormía en un guacalito, en una cajita, luego con Cristian, ahora se extiende por donde quiera, camina por todos lados, anda como patrón, luego cajetea la alfombra, es un cagón, le digo ya por favor, de repente veo y se vuelve a hacer, entonces, a limpiar”, dice Karla, entre risas.
