ATLANTA (Enviado especial) – "De verdad, no es arrogancia. De corazón. Pero somos únicos". La frase no parece salida de la boca del siempre mesurado Lionel Scaloni. Si será grande la gesta de su Selección Argentina que se permite ir un poquito más allá de sus límites habituales.
Acaba de concretarse otra hazaña: su equipo le dio vuelta el partido en los últimos minutos a Inglaterra y con la victoria por 2-1 se metió en segunda final consecutiva de la Copa del Mundo. Por eso no puede contener la emoción. Parece uno más de la tribuna, pero con el cargo de entrenador.
Un grupo hecho a imagen y semejanza de Scaloni
“Este grupo no deja de sorprenderme. Esta gente nos llevó a ganar el partido”. A esa gente la moldeó él. Es un plantel hecho a su imagen y semejanza. Los jóvenes con ganas de comerse el mundo, más la experiencia de Messi, Otamendi y en su momento Di María. Los que encabezaron la renovación después de Rusia 2018 y consiguieron una identidad de juego que enamoró. Pero sobre todas las cosas, los que dejan el corazón y representan a los hinchas, a los que nunca van a dejar tirados.
“Yo los conozco a ellos. Son indios, en el buen sentido de la palabra. Se han criado en ambientes donde no tenían miedo a nada. Donde eran los mejores y todos esperaban mucho de ellos. De chiquitos, no les pesa la responsabilidad. Están jugando como si tuvieran 7 u 8 años. No están pensando en fallar, sino en jugar al fútbol”. Ese espíritu casi amateur que describió Scaloni en conferencia es el que llevó a sus dirigidos a superar tantas situaciones adversas durante esta Copa del Mundo, como los suplementarios ante Cabo Verde y Suiza, y la otra remontada heroica frente a Egipto.
Aunque también ese potrero es el que les dio las herramientas para salir a pasar por encima en el segundo tiempo a Inglaterra. Porque el campeón del mundo tuvo hambre y coraje, pero también fútbol, juego asociado y una profunda ambición de ganar.
Argentina se sobrepuso a las críticas de exfutbolistas, a los que ven fantasmas por supuestas ayudas arbitrales y a lo que implicaba afrontar un clásico contra Inglaterra, el primero en la carrera de Messi, justo a 40 años de la obra maestra de Diego Maradona en el Azteca.
En la previa de las semifinales, el nacido en Pujato ya había expresó su agradecimiento con el grupo por haber llegado a esa instancia. Lo de este miércoles 15 de julio es otra muestra de que este plantel nunca se conforma.
Un equipo que siempre quiere más. Que juega con su enorme talento y con el empuje que le da su gente. Que deja la vida y respeta una idea. Que ya salió campeón del mundo y que el próximo domingo tratará de repetir.
Factores que hacen sentir un profundo orgullo y una certeza que Scaloni ya no puede callar: “Somos únicos”.
