ATLANTA (Enviado especial) -- Sentimiento, pasión, orgullo. Argentina e Inglaterra empezaron a jugar el clásico de las semifinales del Mundial 2026 en el momento de los himnos. Apenas un puñado de minutos que también quedarán en la historia.
Primero fue el turno del "local", Inglaterra. La cabecera que está detrás del arco defendido en el primer tiempo por Dibu Martínez, copada por hinchas argentinos, explotó con "Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta es un inglés...".
La respuesta no tardó en llegar. Cuando llegó el momento de las estrofas del himno argentino, desde la otra tribuna se intentó tapar el canto. Por eso, el "oh juremos con gloria morir" sonó con más fuerza, con más rabia, como una declaración de principios.
Los periodistas de todo el mundo sacaron sus teléfonos para guardarse ese momento único. Para recordar en el futuro lo que sintieron en esos puñados de minutos en Atlanta Stadium.
Fue apenas un anticipo de lo que vendría después. Una rivalidad histórica, un duelo especial. De esos que se quieren ganar como sea y en el que la gente también juega su propio partido.
