Mucho más que un partido: por qué la mentalidad de Argentina puede marcar la diferencia ante Inglaterra

La Selección Argentina se prepara para disputar las semifinales del Mundial 2026 ni más ni menos que contra Inglaterra, reeditando una de las mayores rivalidades del fútbol en un partido definitorio. Los dirigidos por Lionel Scaloni, que sufrieron para superar a Cabo Verde, Egipto y Suiza, saben que deberán mejorar para vencer a una potencia como el elenco británico, pero también están a dos partidos de defender el título conseguido en Qatar 2022. Y estos, los que vienen, son los partidos que le gustan a la Albiceleste.

De la mano de Scaloni, Argentina jugó cinco torneos 'grandes': los Mundiales 2022 y 2026 y las Copas América 2019, 2021 y 2024. Siempre, sin excepción, alcanzó las semifinales, ganando la Copa del Mundo pasada y coronándose como bicampeón a nivel continental.

Si bien el fixture en la actual cita planetaria pareció sonreírle al campeón vigente, la Albiceleste mostró carácter para, aun sin jugar bien, ganar. Y con Lionel Messi como emblema se plantó, una vez más, entre los cuatro mejores equipos del mundo.

Argentina vs. Inglaterra: un partido de fútbol... y más

"El mensaje es que es un partido de fútbol. No busquemos otra cosa. Un partido de fútbol. Punto", señaló Scaloni en conferencia de prensa después de ganarle en el alargue a Suiza. En la misma línea, Messi dejó en claro que es especial por tratarse de una semifinal del Mundial y contra una potencia, pero afirmó que hay que vivirlo como un partido importante por la instancia y el rival, sin involucrarse en cuestiones extrafutbolísticas.

A pesar de todo lo que rodeó el memorable duelo de México 1986, cuando Diego Maradona puso el Azteca patas para arriba con la Mano de Dios y el Gol de Siglo, para conseguir la clasificación a semifinales de aquella Copa del Mundo, a posteriori la segunda estrella del país, en la previa Carlos Bilardo y el propio Maradona indicaron: "No hay política. Este partido es solo fútbol".

Lo ocurrido el 22 de junio de 1986 en Ciudad de México es historia del fútbol. Al estar tan cerca de la Guerra de Malvinas, claro, tomó un tinte sociopolítico que lo hizo trascender la cancha, quedando impreso en la memoria colectiva argentina e inglesa. Pero Scaloni, Messi y compañía, 40 años después, coinciden: es fútbol.

El plus de Argentina: mentalidad y experiencia

Desde el debut de Scaloni como DT de la Albiceleste, hace casi ocho años, pasaron 102 partidos. Lo que pintaba como un interinato tras el explosivo paso de Jorge Sampaoli empezó a afirmarse en la Copa América de Brasil 2019, donde el anfitrión lo bajó en una polémica semifinal, y se consolidó a partir del primer título en casi tres décadas, dos años después en el Maracaná.

En este período, Argentina mutó: una de las grandes virtudes del oriundo de Pujato, además de su cercanía con el grupo de jugadores, es su capacidad de adaptarse a todo tipo de circunstancias. A sus jugadores, a los rivales, a las instancias. Y con el respaldo de cuatro títulos -sumando la Finalissima ganada contra Italia-, la Scaloneta desarrolló su propio ADN.

Aun sin el brillo y el avasallamiento de otros momentos, el equipo de Scaloni juega con la ventaja inestimable de la confianza mutua entre todas las partes y con una certeza poco habitual: el resultado puede ser uno u otro, como lo dejan en claro los protagonistas, pero Argentina parece jugar sabiendo que va a ganar. De alguna manera, va a superar cuanta adversidad le aparezca en el camino para conseguir su objetivo.

Las tres pruebas superadas en el Mundial 2026, contra Cabo Verde, Egipto y Suiza, equipos a priori accesibles pero que vendieron cara la derrota, son muestras de un legado que quedará escrito en la historia del fútbol nacional. Los penales contra Colombia en 2021, la final frente a Brasil en el Maracaná, la Finalissima en Wembley, el durísimo partido con México en el Mundial, la Batalla de Lusail contra Países Bajos, la mejor final de todos los tiempos frente a Francia, la definición de otra Copa América frente a Colombia en Miami. Son solo algunos ejemplos de los partidos en los que Argentina tuvo que transpirar para superar.

El denominador común es el resultado, con un capitán que predica con el ejemplo y un equipo con talento que le cree y lo acompaña hasta el final.

¿Inglaterra desarrolla su propia fórmula?

Más allá de ser una de las grandes selecciones del fútbol, Inglaterra prácticamente nunca pudo coronar: ganó solo una Copa del Mundo, la que organizó en 1966, y nunca levantó la Eurocopa, quedando a las puertas en las últimas dos ediciones.

Tras un par de décadas a la baja, los Tres Leones, que siguen soñando con un título que se posterga, volvieron a ser protagonistas. Gareth Southgate agarró un equipo que venía de quedar afuera en la fase de grupos del Mundial 2014 y en los octavos de final de la Eurocopa 2016 y le dio una identidad.

Con un fútbol más efectivo que vistoso, alcanzó las semifinales en Rusia 2018, perdió la final de la EURO 2020 (2021) por penales, cayó en cuartos de Qatar 2022 tras un reñido cotejo contra Francia, penal errado de Kane sobre la hora mediante, y volvió a llegar a la final de la Eurocopa en 2024, sucumbiendo agónicamente contra España.

Luego de un nuevo golpe, Southgate renunció, poniendo fin a una era que no se pudo coronar con trofeos, y tras un interinato de Lee Carsley el elegido fue el alemán Thomas Tuchel, campeón con Borussia Dortmund, Paris Saint-Germain, Chelsea y Bayern Munich a nivel clubes.

Sus primeros resultados con el seleccionado británico fueron satisfactorios, arrasando en las Eliminatorias y, pese a un par de derrotas en amistosos (Senegal y Japón), convenciendo con su estilo pragmático.

Pero ahora, en los partidos de verdad, es donde Inglaterra tiene que dar un paso al frente para conseguir lo que se le niega hace seis décadas: un título grande. Los Tres Leones tienen jugadores de experiencia, como Harry Kane, Jordan Pickford y John Stones, y otros en su mejor momento, como Jude Bellingham Declan Rice y Bukayo Saka.

Lo que no mostró hasta ahora, y esto es algo que solo se consigue en la cancha, es la virtud de la Albiceleste para sobreponerse a todas las adversidades y salirse con la suya, pese a haber dado una muestra de carácter en partidos reñidos contra RD Congo (2-1), México (3-2) y Noruega (2-1).

Ni con sus múltiples cracks de Premier League pudo brillar Inglaterra, quizás con la excepción del debut frente a Croacia, pero avanza y ya está en el Final Four, como dijo Bellingham, que irrumpió como uno de los 'dueños' de la Copa del Mundo, en unas declaraciones que generaron polémica por un (innecesario) cruce verbal con Tuchel que llamó la atención por la instancia.

El DT, de hecho, se enojó cuando le preguntaron por la mentalidad tras el sufrido triunfo ante Noruega, argumentando que lo que estaba fallando era el juego del equipo y no lo mental, aspecto al que atribuía el éxito de sus dirigidos. "¿Cómo podés preguntarme sobre la mentalidad ahora? Es pura mentalidad esto, no es ese el problema. Es nuestra calidad de juego, no hay nada que hablar de la mentalidad", sintetlizó el alemán, visiblemente molesto.

Se viene un partidazo en Atlanta

La Selección Argentina sabe que el próximo miércoles en Atlanta, con transmisión en vivo de Disney+ Plan Premium, enfrentará a una potencia mundial. Scaloni tomará los recaudos necesarios para neutralizar a los Kane, los Bellingham y compañía, conocidos muchos de ellos por los argentinos que juegan en la Premier League, pero el talento individual, repartido quizás por igual en ambos bandos, no será el único factor de lo que se estima será un partidazo.

El contexto de una semifinal mundialista, con el aliciente de tratarse de un verdadero clásico internacional, le dará al Argentina vs. Inglaterra un morbo extra.

La Albiceleste sabe que, para superar a un equipo como los Tres Leones, deberá sufrir. Pero la ventaja es que se acostumbró a jugar y ganar sufriendo hace mucho, como bien demostró en este Mundial 2026 que puede ser memorable para un equipo que hizo de lo formidable un hábito.

En Atlanta, habrá mucho más en juego que fútbol. Argentina e Inglaterra cara a cara por una semifinal de la Copa del Mundo, el torneo más grande de todos. Los equipos de Scaloni y Tuchel protagonizarán uno de esos partidos por los que uno dice: para esto vale la pena estar vivo.