Mikel Merino, el de los goles importantes: el héroe de España lo volvió a hacer

Mikel Merino lo volvió a hacer. El volante de España entró a los 86 minutos del partido ante Bélgica, por los cuartos de final del Mundial 2026, y apenas tres minutos después marcó el gol de la victoria. Cuatro días antes, frente a Portugal, la fórmula fue casi idéntica: ingresó a los 85' y puso el 1 a 0 a los 91'.

Nacido hace 30 años en Pamplona, capital de Navarra, Merino inició su carrera en el club de su ciudad, Osasuna, pero ni llegó a jugar en la élite del fútbol español, ya que lo ficharon Borussia Dortmund, primero, y Newcastle, luego. Pero en 2018, ya consolidado como un jugador reconocido, regresó a su país para convertirse en referente de la Real Sociedad.

En el conjunto vasco pasó seis temporadas, anotando 27 goles en 242 partidos, y ganó una recordada Copa del Rey, el primer título del club desde 1982, con el agregado de que venció en la final a Athletic Bilbao.

Desde mediados de 2024 juega en el Arsenal, que pagó 32 millones de euros por su ficha. Allí, además de ganar la primera Premier League del club en más de dos décadas, festejó 15 tantos en 78 presentaciones.

El clutch de Merino, el jugador de los goles importantes

Merino es un mediocampista ofensivo con buen juego aéreo -mide 1.88 metros- y llegada al gol. A nivel clubes, tras una década de trayectoria, suma 51 festejos, a los que suma 12 con la Selección Mayor de España, además de otros 6 en categorías juveniles.

Pero más allá de su buen promedio de gol, su impacto en la Furia Roja, con la que debutó en 2020, no se explica por los números. Su impacto trascienda a las estadísticas. Hasta la Eurocopa 2024, Merino solo había convertido una vez, en un triunfo 6 a 0 ante Chipre. Su historia, entonces, cambió el 7 de julio de 2024, en Stuttgart.

España jugaba contra el anfitrión de la Eurocopa, Alemania, por los cuartos de final. En un partido recordado por un supuesto penal de Cucurella no sancionado, Wirtz forzó agónicamente el alargue. Minutos antes, Luis de la Fuente había sacado a una de las figuras de su equipo, Nico Williams, para darle ingreso a Merino, que todavía jugaba en la Real Sociedad.

La historia es recordada por el público español: a los 119 minutos, cuando los penales parecían inevitables, Merino cabeceó tras un centro de Dani Olmo y eliminó al anfitrión, clasificando a su equipo a las semifinales del torneo que días después ganaría.

La siguiente fase final que disputó España fue en la UEFA Nations League. El final no fue el ideal, ya que Portugal se quedó con el título por penales, pero en el camino borró a Países Bajos y a Francia. Contra los neerlandeses fue triunfo por penales, tras empatar 2-2 en la ida, partido en el que Merino marcó el tanto del empate a los 93 minutos, y 3-3 en la vuelta. Mikel, claro, convirtió su penal.

Y frente a Francia, el próximo rival de la Furia Roja, Merino convirtió el 2-0... aunque finalmente fue victoria por 5 a 4 en un partido único, sin ida y vuelta.

La siguiente temporada inició con goles en las Eliminatorias contra Bulgaria (1), Turquía (3) y nuevamente Bulgaria (2), partidos en los que España ganó con margen, pero la Copa del Mundo reavivó el fuego de Mikel Merino en goles importantes: necesitó de seis minutos para definir los octavos contra Portugal y de dos para resolver un cotejo cerrado frente a Bélgica.

De hecho, nunca un suplente de España había necesitado tan poco tiempo (115 segundos) para marcar un gol en un Mundial, al tiempo que se convirtió en el único jugador que definió dos eliminatorias mundialistas con goles ganadores en los últimos 5 minutos del partido, según informó MisterChip.

Después del partido contra Portugal, Merino dijo que estaba convencido "al 100%" de que podía meter un gol: "Es la mentalidad que hay que tener, sobre todo cuando sales como sustituto y siempre tienes que tener la mentalidad de generar un impacto en el juego. Hemos entrado con mucha hambre, con energía y me gusta dejar los goles para los últimos minutos, nos está yendo bien así y ojalá vengan más".

Y tras volverlo a hacer un par de días después, agregó: “Cómo voy a estar… Feliz. No me lo creo todavía. Pensaba que no me iba a tocar hasta dentro de no sé cuánto. Parece que las casualidades no existen y si estás preparado te vuelve a tocar. Feliz y encantado de la vida”.

En febrero, el volante de Pamplona fue operado por una fractura ósea por estrés en el pie derecho. Parecía difícil su recuperación para el Mundial tras la operación, ya que iba a demandarle cuatro meses, pero aquí está. Y en gran parte por él, España está entre los cuatro mejores seleccionados del planeta. Y va por más.