Desde que la Copa del Mundo se amplió a 32 equipos en 1998, se han disputado 28 partidos de cuartos de final. De esos 28 encuentros, 14 se definieron por un solo gol y apenas cinco terminaron con una victoria por dos tantos o más.
¿Los nueve restantes? Se resolvieron en definición por penales.
Lo que todo esto significa es que el 82% de los cuartos de final de los Mundiales modernos se definieron por un gol o menos, y cerca de un tercio llegaron empatados tras 120 minutos. A medida que el Mundial 2026 reduce su cuadro hasta llegar a los cuatro semifinalistas, es probable que al menos un partido de cuartos se decida por penales y que al menos tres encuentros terminen con una diferencia de apenas un gol.
Dado lo poco que se anota en el fútbol y lo improbable que es que cada remate termine en gol, una diferencia de un tanto nos dice quién logró que más disparos acabaran dentro del arco, y no mucho más. La superioridad sistemática produce más victorias a largo plazo, pero hemos llegado a la etapa del torneo en la que el brillo individual y la ejecución en los momentos de máxima presión pesan más que cualquier otra cosa.
A medida que se acerca la ronda de cuartos de final —cuando los jugadores individuales bien podrían convertirse en el factor decisivo—, es momento de observar a las superestrellas y a los futbolistas de reparto que probablemente tendrán un impacto desproporcionado en lo que ocurra.
Estos son los ocho jugadores más importantes de los cuartos de final del Mundial 2026.
Francia: Michael Olise, mediapunta
Francia está muy cerca de ser un equipo roto. Y no me refiero a la manera en que normalmente se describiría a Les Bleus: que los jugadores se odian entre sí, que el entrenador utiliza el zodíaco para elegir las alineaciones o que están a un mal resultado de una rebelión a gran escala.
No. Me refiero a que las piezas del equipo realmente no funcionan juntas.
Hay cuatro defensores que básicamente sólo defienden, cuatro atacantes que básicamente sólo atacan, y luego dos mediocampistas que corren mucho pero no conectan de manera consistente a la línea ofensiva con la defensiva.
Los mejores equipos del mundo suelen tener atacantes que defienden, defensores que atacan y mediocampistas que regulan las transiciones entre ambos. Cuantos más jugadores contribuyan al ataque, más goles marcarás, y viceversa.
Francia realmente no tiene eso, pero sí tiene a Olise. Dicho de forma simple: este equipo no funcionaría sin él. Pero con él, es el favorito para ganar la Copa del Mundo.
El fútbol debería ser un juego de concesiones. Si completas muchos pases agresivos, sacrificas porcentaje de efectividad. Si quieres tocar mucho la pelota, no puedes estar tan involucrado cerca del arco. Si buscas crear ocasiones, normalmente resignas capacidad goleadora. Si eres un defensor muy activo, gastas energía que podrías utilizar cuando tienes la posesión.
Todo eso suele ser cierto, excepto cuando hablamos de alguien como Olise.
Según la aplicación estadística Futi, participa en el 11% de las fases de juego de Francia, el valor más alto del equipo. Y aun así es segundo en goles esperados (xG) generados. Es segundo en xG y, sin embargo, lidera el torneo con cinco asistencias. Completa el 83% de sus pases y, aun así, encabeza al equipo con 32 pases progresivos. Es segundo en acciones defensivas en campo rival y, al mismo tiempo, lidera al equipo en conducciones progresivas.

Francia puede permitirse tener defensores que sólo defienden y atacantes que sólo atacan porque Olise multiplica el rendimiento colectivo en todos los niveles.
Es un pasador de élite que también genera remates de élite. Es un atacante de clase mundial que toca la pelota con la frecuencia de un gran mediocampista y la pierde muy pocas veces. Supera rivales en el uno contra uno con la misma facilidad con la que filtra pases entre líneas.
La mayoría de los equipos estarán preocupados por cómo detener a Kylian Mbappé. Pero la forma de detener a Mbappé es detener a Olise.
Marruecos: Achraf Hakimi, lateral
Hakimi es, básicamente, el Olise de Marruecos: el único jugador capaz de hacer tantas cosas que permite que todos los demás se enfoquen únicamente en aquello que mejor saben hacer.
Participa en el 12% de todas las fases de juego del equipo —la cifra más alta de la selección— y ha ganado 80 de esas fases, lo que significa que su intervención aumentó la probabilidad de marcar un gol. Ningún otro jugador supera las 55 fases ganadas, y Hakimi registra casi 100 toques más en el último tercio que cualquier compañero.
¿Un equipo que utiliza a su lateral derecho para hacer el trabajo de un gran mediocampista?
Eso ya es interesante. Pero hay algo aún más llamativo: un equipo que utiliza a su lateral derecho como si fuera un gran mediocampista y un goleador de élite. Hakimi lidera a Marruecos en remates (13) y goles esperados (2,1). Además, también encabeza al equipo en ocasiones creadas, con 13, mientras que nadie más alcanza siquiera los dos dígitos.
¿Puede hacer todo eso y además frenar a Mbappé cuando Marruecos enfrente a Francia? Me arriesgaré a decir que no: Hakimi no va a neutralizar por completo a Mbappé, duplicar el número de pases del resto de sus compañeros, liderar al equipo en goles y crear más ocasiones que cualquiera el mismo jueves.
Pero sí diré algo: Hakimi es el único jugador del mundo capaz de defender a Mbappé y contribuir de manera constante en ataque dentro del mismo partido.
Si eres un equipo inferior en el papel que intenta dar el golpe ante Francia, cuesta imaginar una superestrella mejor alrededor de la cual construir todo el sistema que el mejor lateral derecho del mundo.
Noruega: Erling Haaland, centrodelantero
Lo digo con todo el cariño posible: Haaland es lo que una persona poco sofisticada imagina cuando piensa en un gran futbolista. Corre rápido, salta alto y patea la pelota al fondo de la red.
Y, bueno, corre tan rápido, salta tan alto y remata tan fuerte que esas personas tienen razón: podría ser el mejor futbolista del mundo.
Haaland participa en apenas el 4% de las fases de juego de Noruega. Ha completado sólo 35 pases y apenas regateó a un defensor en todo el torneo. Sin embargo, según Futi, está en el percentil 99 tanto en valor generado a partir de sus remates como en valor generado al recibir pases.
El jugador de 25 años intentó 18 disparos, mientras que ningún otro noruego supera los 10. Ha generado 4,9 goles esperados; su compañero más peligroso, Martin Ødegaard, apenas llega a 1,0.
Decir que Haaland es “el jugador más importante de Noruega” no tiene nada de novedoso. Soy consciente de ello. Lo interesante es cómo le permite a Noruega jugar cualquier tipo de partido que desee.
Muchos centrodelanteros encajan mejor en determinados estilos: algunos brillan con espacios para correr al contraataque, mientras que otros son más efectivos en ataques posicionales.
Durante gran parte del torneo vimos a Haaland destrozar rivales a la contra. Brasil parecía haber tomado nota de ello cuando le cedió la pelota a Noruega en octavos de final. Sin espacio para correr, Haaland respondió marcando dos goles y prácticamente ganando el partido por su cuenta.
Imagino que Inglaterra optará por el enfoque contrario e intentará encerrar a los noruegos cerca de su propia área. Pero la defensa inglesa mostró fragilidad cada vez que sus rivales lograron encontrar espacios para correr. La posibilidad de que Haaland disponga de esas mismas oportunidades debería generar preocupación.
Inglaterra: Jude Bellingham, mediapunta
Harry Kane probablemente sea el mejor jugador de Inglaterra, pero Bellingham es el más importante.
De hecho, pensándolo bien, quizá también sea el mejor.
Es bueno en todo. Según Futi, presenta registros superiores al promedio en remate, regate, conexión de juego y recuperación. Pero su superpoder es lo que hace sin la pelota: se ubica en el percentil 91 en pases recibidos.
¿La razón? Basta con volver a mirar su primer gol contra México. Bellingham estaba a unos 40 metros del arco cuando Bukayo Saka inició su conducción. Había cinco jugadores entre él y el centro del área, y aun así llegó antes que todos al punto de remate.
Estoy convencido de que casi siempre sucede algo positivo cuando un mediocampista aparece desde atrás para irrumpir en el área. Esos movimientos son peligrosos porque obligan a los defensores a tomar decisiones incómodas y exigen una coordinación defensiva extraordinaria para neutralizarlos sin desorganizarse.
Inglaterra suele jugar de manera muy conservadora cuando tiene la posesión. Los movimientos sin balón de Bellingham son el principal riesgo que asume el equipo con la pelota y han estado en el centro de la mayoría de sus goles en este torneo.
Claro que un volante que sólo apareciera en el área sería desestabilizador para cualquier equipo. Pero Bellingham también cumple a gran nivel en todos los demás aspectos del juego.
Lidera a Inglaterra con 58 fases ganadas. Encabeza al equipo en pases progresivos recibidos (37), lo que permite que Kane retroceda para participar en la elaboración. Ha superado más rivales en conducción que cualquier otro inglés. Lidera al equipo en toques en el último tercio. Es tercero en acciones defensivas en campo rival y sexto en acciones defensivas en campo propio.
En otras palabras, Bellingham es el pegamento de Inglaterra y, al mismo tiempo, su hombre decisivo.
España: Lamine Yamal, extremo
Tras cinco partidos, España ha acumulado 2.944 toques en el último tercio del campo. Ninguna otra selección ha alcanzado siquiera los 2.600. En España, parece que cada 90 segundos nace un niño que eventualmente aprenderá a completar el 89% de sus pases en un partido de LaLiga contra Osasuna.
Este equipo lleva casi 20 años moviendo la pelota hacia campo rival y manteniéndola allí. Si España pierde un partido en un Mundial, casi siempre viene acompañado de una estadística absurda del tipo: “España completó más pases en este encuentro que los que Egipto intentó en toda su historia en la competición”.
Mantener la posesión y avanzar con el balón nunca es un problema para este equipo. Sinceramente, podrían lesionarse los 50 mejores jugadores de España y aun así seguirían siendo un conjunto competente con la pelota.
La cuestión siempre ha sido otra: ¿cómo convertir todo eso en goles?

La diferencia entre que España sea un aspirante imperfecto y frustrante o, claramente, el mejor equipo del torneo dependerá de lo que ocurra después de las conducciones de Yamal.
Según Futi, Yamal se encuentra en el percentil 99 en valor agregado por regates y conducciones. Sin embargo, apenas está en el percentil 56 en la calidad de los remates que consigue y en el 22 en los remates que genera para otros. Su capacidad durante la última temporada para producir disparos de élite para sí mismo y para sus compañeros fue lo que lo convirtió, posiblemente, en el mejor futbolista del mundo.
Todavía no hemos visto eso en el Mundial. Yamal sólo marcó un gol y generó apenas cinco ocasiones para sus compañeros.
Bélgica: Jérémy Doku, extremo
De cara a los cuartos de final, Bélgica es el segundo equipo con menos probabilidades de ganar los tres partidos que le faltan para levantar la Copa del Mundo. Según el modelo PADDLIN' de Michael Caley, tiene apenas un 4% de posibilidades de consagrarse campeón y sólo un 26% de opciones de eliminar a España y alcanzar las semifinales.
Por eso, aquí vale la pena centrarse en un jugador volátil y con un techo muy alto: alguien que, si Bélgica llega a la final, probablemente tendrá mucho que ver con ello. Pero también alguien que podría no ser titular en cuartos de final y disputar apenas 30 minutos entre ahora y el final del torneo.
Doku sólo fue titular en tres de los cinco partidos de Bélgica y únicamente en uno jugó mucho más de una hora. Cuando estuvo en cancha, tampoco produjo demasiado, más allá de algunos buenos minutos cuando el partido frente a Estados Unidos ya estaba resuelto.
El jugador de 24 años acumula cero goles, cero asistencias, 0,2 goles esperados, 0,2 asistencias esperadas, tres disparos y tres ocasiones generadas. Para varios de los jugadores de esta lista, eso representa apenas un tiempo de juego.
Sin embargo, durante la última temporada de la Premier League finalmente se consolidó entre los mejores futbolistas del campeonato. El modelo de Futi lo calificó como el cuarto mejor jugador de la liga, sólo por detrás de sus compañeros del Manchester City Erling Haaland y Rayan Cherki, además de Bruno Fernandes, del Manchester United.
Dicho de manera simple: Doku es el mejor conductor de balón del planeta. Completó 238 conducciones progresivas la temporada pasada. El segundo mejor registro de la liga fue de 151.
En el pasado, su juego se reducía a conducir la pelota y poco más. Este año, sin embargo, transformó esa virtud en 8,2 asistencias esperadas, la sexta mejor marca de Inglaterra. Cuando está en su mejor versión, es prácticamente imparable. Lo vimos mucho más con su club que con su selección. La pregunta es si también lo veremos con Bélgica.
Argentina: Lisandro Martínez, defensor central
¿Es “Lisandro Martínez” una forma alternativa de escribir “Lionel Messi”?
Sí, Messi quizá siga siendo, de algún modo, el mejor futbolista del mundo. Según Futi, él y Haaland son los únicos jugadores del Mundial que aparecen en el percentil 99 en valor agregado total con la posesión. Lidera a todos los futbolistas en goles esperados y asistencias esperadas. Es el mejor goleador de Argentina, su mejor creador, su mejor organizador, su mejor regateador y... ¿su peor ejecutante de penales?
La cuestión es simple: no vas a detener a Messi. Nunca ha ocurrido. Si no marca goles, los crea. Si no los crea, hace avanzar al equipo para que otros los creen y los conviertan. Messi sigue siendo tan bueno en todo que, salvo lesión, enfermedad o una abducción extraterrestre, está prácticamente garantizado que influirá de manera decisiva en cada partido que juegue.
La clave, creo, pasa por obligarlo a alejarse del arco rival para influir en el juego. Hacia 2018, Argentina necesitaba que Messi avanzara el balón, generara ocasiones y además marcara goles. Apenas logró superar la fase de grupos y luego fue arrasada por Francia en octavos de final.
Uno de los grandes cambios desde entonces está en cómo Argentina lo rodea: con jugadores más jóvenes que cubren el terreno que él ya no puede recorrer y con muchísimos pases. Messi camina siempre que puede y recibe el balón mucho más cerca del arco que antes. El resultado está a la vista: dos Copas América consecutivas, un título mundial y goles en nueve partidos consecutivos de la Copa del Mundo.
El entrenador Lionel Scaloni se niega a utilizar extremos en este torneo, por lo que Argentina debe progresar principalmente por el centro del campo, donde se concentra la mayoría de sus futbolistas.
Y una pieza clave de ese plan podría ser Lisandro Martínez. Asistió en el primer gol contra Cabo Verde y completó nueve pases progresivos más (31) que cualquier compañero que no se llame Messi. Estos son todos sus pases progresivos y traslados, vía Futi:

Debido a que Messi participa muy poco en tareas defensivas, resulta difícil para Argentina presionar y mantener el balón instalado en campo rival. Cuando el equipo defiende bien, es porque todos sus defensores participan activamente. Martínez ocupa el segundo lugar de Argentina en acciones defensivas realizadas en el último tercio del campo.
Suiza: Gregor Kobel, arquero
Más allá de Vozinha y Eloy Room, no hemos visto demasiadas actuaciones sobresalientes de arqueros en este Mundial. O, al menos, no muchos guardametas que hayan sido la principal razón por la que sus selecciones llegaron tan lejos.
Suiza es la gran desfavorecida de estos cuartos de final y, si logra eliminar a Argentina, cuesta imaginar que eso ocurra sin una actuación extraordinaria de Kobel.
Y no sería la primera vez.
Fue la principal razón por la que un Borussia Dortmund bastante discreto alcanzó la final de la Champions League en 2024, y ha sido el mejor arquero de la Bundesliga durante el último lustro.
Si observamos dónde terminaron los remates que enfrentó, Kobel debería haber recibido alrededor de 200 goles (199,5) durante sus cinco años en Dortmund. Sin embargo, concedió apenas 181. Esa diferencia de 19 goles es, por amplio margen, la mayor entre los arqueros de larga trayectoria en la máxima categoría alemana. Entre los guardametas con al menos 100 partidos como titulares, nadie más ha evitado más de siete goles por encima del promedio.
Su capacidad para detener remates también se trasladó a este Mundial. Realizó una atajada fantástica que le dio a Suiza la ventaja en la tanda de penales de los octavos de final.
En total, enfrentó disparos a puerta valorados en 4,96 goles esperados y sólo recibió dos tantos que no fueron en propia meta. Esa diferencia cercana a tres goles es la más alta de cualquier arquero en el torneo.
