VANCOUVER (Enviado especial) -- Ya no hay mañana para Colombia en el Mundial 2026. En un partido ajustado, que se definió desde el punto penal, Suiza puso fin al sueño del campeonato en Canadá. Del lado colombiano, la bronca no fue solo de la gente, que con impotencia abandonó el estadio. Los jugadores, afectados, tuvieron que atravesar varios minutos de tristeza antes de abandonar el campo. El más dolido, sin dudas, fue Luis Díaz.
La expectativa era demasiado alta. Tanto que tal vez sobrecargó al jugador más desequilibrante de toda la Selección Colombia.
Luis Díaz fue un verdadero jugador élite durante toda la temporada 2025-26. El traspaso a Bayern Munich lo potenció, le dio nuevas herramientas en ataque y lo elevó de una manera que sorprendió a más de uno.
Superó su registro goleador, se convirtió en un titular indiscutido e incluso mejoró la definición, ese bendito apartado tantas veces criticado. Todo estaba bien, en óptimas condiciones para jugar su primer Mundial, pero.... no se dio.
Luis Díaz inició con una actuación top
Pese al amargado final con olvidable desenlace, la campaña de Díaz en el Mundial comenzó de muy buena manera.
Fue titular contra Uzbekistán en Ciudad de México e izó la bandera de la ilusión en cada acción que comandó. Sus primeros minutos no fueron brillantes, pero estaba la sensación de que en cualquier momento algo iba a ocurrir.
Así fue. De su pierna derecha, salió la pelota que conectó Daniel Muñoz en una pirueta digna de número '9'. La primera asistencia de Lucho en la competencia para allanar el camino.
En el segundo tiempo, cuando el marcador estaba 1-1 y las cosas se complicaban, Díaz colocó el segundo de Colombia con una definición que no fue la mejor, pero resultó efectiva. Infló las redes de los uzbekos, celebró con todo su primer tanto mundialista y al final se quedó con el MVP de la noche.
Aún con todo este hermoso relato de victoria y algarabía, se percibía que algo no estaba muy bien con Díaz. Quizá fue en su exposividad o la falta de velocidad para el 1 vs. 1, pero ese no era el mismo Lucho que venía siendo figura en Bayern.
Falta de gol, nerviosismo y críticas: Díaz padeció el Mundial
Casi una semana después del estreno, Colombia se quedó en Guadalajara a la espera de su segundo juego oficial en el campeonato.
El rival era RD Congo, un elenco africano que se sentía más cómodo en plan defensivo y que, tras lo visto ante Portugal, podía volver a seguir el mismo esquema de trabajo.
Así fue. Línea de 5, medio cerrado y mucho pero mucho esfuerzo físico. En ese libreto, a Díaz le costó horrores sobresalir. Atrapado en esta red, su talento apenas destacó. No ganó duelos ni tampoco se lo vio bien.
Y peor aún, comenzó a caer en la desesperación, el nerviosismo por la falta de gol. Tal así fue que la posición adelantada se convirtió en una "marca registrada" durante ese partido ante RD Congo. Cayó en 5 oportunidades, un número demasiado alto y poco convencional para un atacante como Díaz.
La malaria continuó con Portugal, pero empeorando aún más el rendimiento individual. A Lucho se lo comenzó a ver cansado, pesado, sin explosión. Sin esa cualidad que lo hacía diferente al resto.
En Miami, el extremo sumó sus segundos 90 minutos sin gol, que empezó a generar dudas en propios y ajenos. Contra Ghana, la cosa se tornó más preocupante, con dos chances clarísimas para marcar que fueron desperdiciadas.
El cansancio, un tema inevitable a la hora de hablar de Luis Díaz
Ya era tema de conversación. ¿Qué le pasa a Díaz? ¿Está bien? La pregunta era lógica. No estaba lúcido, y muchas personas adjudicaban esto a su extenuante temporada.
Posiblemente algo de razón haya en esa ecuación. Luis Díaz jugó más de 4.000 minutos con Bayern y terminó como uno de los que más participó en todas las competencias. Se desgastó, dejó todo y al parecer llegó sin tanque de reserva al Mundial 2026.
El propio jugador reconoció que le faltaba dar ese toque de calidad en los metros finales. Pidió paciencia, apoyo, y apostó por goles y asistencias que "estaban por venir". La fe estaba puesta en el choque con Suiza.
"Tiene que aparecer, ahora sí". Como marcó el libreto de todo el Mundial, a Díaz volvió a tener un partido opaco en el peor momento posible.
En Vancouver, Lucho jugó 120 minutos y apenas remató 3 veces. 1 sola fue al arco. Intentó 5 regates y solamente completó uno. Perdió 15 veces la pelota.
Sin dudas, no fue su tarde. Sí logró marcar el penal en la tanda para dejar a Colombia un poco más cerca de Suiza, pero no alcanzó.
La frustración de Díaz y el consuelo que nunca alcanza
Vargas fue el encargado de sentenciar el destino de Colombia en el Mundial. Engañó a Vargas, marcó y le dio paso a la eterna celebración de Suiza, que regreó a los cuartos de final tras 72 años.
En contraposición a la locura roja, en el medio del campo, los 11 jugadores colombianos cayeron de rodillas. Rompieron en llanto, se abrazaron e intentaron consolarse como pudieron. En un primer vistazo, el más afectado fue Lucho Díaz.
Su camiseta tapaba el rostro y estaba con rodillas flexionadas mientras se tomaba tiempo para pensar, analizar lo que estaba pasando.
Los refuerzos no tardaron en llegar, listos para acobijar a un Díaz dolido. La mueca de dolor no se fue. Se quedó ahí, firme. Más allá del resultado final, el mismo Lucho habrá quedado con esa sensación de poder haber dado más, de subir un puntito en la calificación individual.
En zona mixta, el guajiro no se detuvo. Saludó a algún que otro colega, chocó puños y siguió camino rumbo al bus para ir al hotel.
Así concluyó su primer Mundial, con un gol en cinco partidos. Lejos de los reflectores y con muchas dudas, Díaz ya deberá pensar en lo que vendrá. Seguramente tendrá revancha y podrá demostrar todas sus capacidades. Hoy, ya sea por cansancio u otros aspectos, solamente queda pensar en que este fue nada más que un mal capítulo en una historia que promete más gloria.
