Dávinson Sánchez fue caudillo de la defensa de Colombia en el Mundial. Se fue entre lágrimas tras fallar un penal ante Suiza en la definición de 8vos de final.
Un solo gol en cinco partidos recibió la Selección en el torneo. Fue en la primera fecha frente a Uzbekistán en el estadio Azteca. A partir de ahí cerró su arco impulsado por la jerarquía del caucano.
Contra RD Congo, Portugal, Ghana y Suiza, el defensor llenó de confianza el fondo. Ganó el 62 por ciento de los duelos, se impuso en 10 de juego aéreo, recuperó 17 veces el balón, hizo 32 despejes y solo recibió una amonestación.
Frente a los portugueses, un fuera de juego milimétrico le quitó una jugada de gol de cabeza.
Ante los suizos en Canadá, respondió con su categoría. Firme en sus anticipos y con carácter cuando cayeron centros al área.
En los penales padeció la injusticia del fútbol. Cobró el segundo y su remate pegó en el travesaño. Esa falla lo dejó muy afectado después de la eliminación. Justo a él, patrón de la defensa con rendimiento imperial.
