Jude Bellingham, figura de Inglaterra: en el mejor partido de su vida se consagró como jugador de Selección

El de este domingo fue un triunfo histórico para Inglaterra. A alguno le podrá parecer exagerado el adjetivo, pero argumentos para sostenerlo sobran. Objetivamente, sobre todo, porque México nunca antes había perdido en el Estadio Azteca por Copas del Mundo y por tratarse de la primera victoria de los ingleses ante un equipo anfitrión en el torneo después de 72 años. Pero desde lo que no pasa tanto por los resultados, le cabe también el calificativo por haber remado contra esa corriente de negatividad que atravesó siempre a Inglaterra en los Mundiales, y que en un partido dramático por muchas circunstancias terminó con una inusual sonrisa.

Para que ese desenlace fuera feliz, tuvo que aparecer un actor que no era el que figuraba como protagonista en el libreto previsto. Dentro de todo el talento que puede mostrar Inglaterra de mitad de campo para adelante, la lógica indica que en general sea Harry Kane el chico de la película. No ocurrió esta vez, más allá de la gran actuación del capitán. El que se llevó la mayoría de los aplausos fue Jude Bellingham, el que había llegado con un perfil algo más bajo, pero abrazó el rol central en el drama y se terminó de recibir de jugador de selección en una noche mágica en el Mundial 2026.

Bellingham y una noche para dar la cara

No son pocos los jugadores que desaparecen cuando la mano viene difícil. Algo que les cabe tanto a los talentosos como a aquellos que hacen un culto de la guapeza pero son incapaces de rebelarse cuando el trámite es adverso. En la noche del 3-2 a México por los octavos de final, Bellingham demostró que no debe ninguna de esas materias: ni la del talento ni la de la valentía. Y lo hizo en la gran cita del fútbol, en la que solo se plantan los que son buenos en serio.

Cuando su equipo más lo necesitaba y el trámite parecía inclinarse hacia el local, apareció con una ráfaga para anotar dos goles en dos minutos gracias a sendos centros de Bukayo Saka y Harry Kane, que lo encontraron ambas veces sin marcas y en el lugar exacto para la definición.

Pero su participación no se limitó a eso. Fue junto al extremo Anthony Gordon -otro de nota sobresaliente en el partido- uno de los que mostraron su gambeta y su inteligencia para sacar la pelota del fondo cuando México ya tenía un hombre más y apretaba a Inglaterra contra su arco. Colaboró también en la marca cuando hizo falta y quemó hasta la última gota de energía en el partido intenso que propuso el local en los 2.240 metros de altura de la capital mexicana.

Afuera los fantasmas de Inglaterra

No hay en el mundo del fútbol alguien tan necio como para negar las condiciones de Jude Bellingham. Un jugador con una personalidad tan avasallante que, a diferencia de muchos, pudo demostrar desde que llegó a Real Madrid en 2023 todo lo que sabía y las razones por las cuales habían invertido más de 100 millones de euros en incorporarlo desde Borussia Dortmund. En aquella primera temporada de ensueño, los goles del inglés, que entre otras cosas anotó 10 en sus primeros 10 partidos en club, contribuyeron decisivamente para conseguir los títulos de la Champions, la Copa Intercontinental y la Liga.

Real Madrid ratificaba que era el mejor equipo del mundo y Bellingham era una de las piezas claves dentro de un club en el que, como pueden contar entre otros cracks David Beckham o Michael Owen, a los ingleses les había costado bastante triunfar. Pero cuando nada lo hacía prever, empezaron a aparecer los nubarrones. Y con ellos, las primeras dudas sobre la verdadera valía de Jude.

En agosto de 2024, se llevó una decepción con el seleccionado, que perdió ante España su segunda final consecutiva de Eurocopa y otra vez no pudo aprovechar la oportunidad de consagrarse por primera vez a nivel continental. A partir de ahí, las cosas tampoco le fueron tan bien en Real Madrid. En medio de recurrentes lesiones, vio como el Merengue dejaba pasar una temporada sin títulos y después otra más. Una verdadera rareza para un equipo en que el éxito es la normalidad.

En ese marco llegó Bellingham a la Copa del Mundo. Con un nivel individual aceptable pero no deslumbrante en su club (8 goles en 40 partidos en la última campaña) y como parte de un seleccionado que se acostumbró a pasarla mal en los Mundiales. Nada de eso le importó. Así como espantó los fantasmas en sus comienzos en Real Madrid, en la noche del Azteca se encargó también, con una actuación soberbia, de pegar dos gritos para soñar con el comienzo de una historia con un signo bien distinto.

Necesitamos otro héroe en el Mundial 2026

A diferencia de aquella canción que entonaba Tina Turner, Inglaterra sí tiene la necesidad de que aparezca alguien especial, si quiere romper con una historia con muchas más frustraciones que alegrías en las Copas del Mundo. Por mucho que pueda hacer Harry Kane, uno de los mejores delanteros de este tiempo, quedó claro tanto en este torneo como en sus presentaciones mundialistas anteriores que con sólo tenerlo a él en el más alto nivel no alcanza para meterse en las instancias definitivas.

¿Será Bellingham el héroe por el que los ingleses esperan desde 1966, cuando Bobby Moore y Bobby Charlton pudieron por una vez llevarlos a lo más alto? Imposible saberlo, aunque por sus condiciones y por el espaldarazo que recibió en la noche mágica contra México nadie puede impedirle soñar con ser uno de los grandes personajes de este Mundial.

Ahora espera Noruega el 11 de julio por un lugar en las semifinales. No se puede esperar que resulte fácil un equipo que cuenta con Erling Haaland y que viene de ser el verdugo de Brasil. Pero Inglaterra tiene con qué ilusionarse con que esta vez podrá, al menos, alcanzar esas semifinales a las que sólo pudo acceder dos veces (1990 y 2018) después de aquel título en casa. Por lo pronto, ya todos tienen claro que si justo no es la noche del gran goleador Kane, a su lado hay un futbolista con todo lo que hace falta para sacarla adelante.