Brasil tropieza con la misma piedra en el Mundial: sexta eliminación seguida contra Europa

El mal momento de la selección de Brasil no solo no termina, sino que empeora. Tras caer por 2-1 ante Noruega en los octavos de final del Mundial 2026, la Canarinha no solo firmó su peor campaña desde 1990, cuando fue eliminada por la Argentina en la misma instancia, sino que continúa con un calvario que no puede superar: otra eliminación contra un equipo europeo.

La quinta estrella Verde-Amarela, conquistada en Corea del Sur y Japón 2002, no solo representa entonces el último gran equipo brasileño en el escenario mundial, sino que fue también la última vez que pudo vencer a un conjunto de UEFA en fase eliminatoria de una Copa del Mundo, una racha que se sostiene durante 20 años.

Desde entonces, las aventuras mundialistas de Brasil siguen un mismo patrón: ofrecen muy buenas sensaciones en sus primeros partidos, y progresar todo lo que el cuadro permita hasta cruzarse con un rival del Viejo Continente. Comenzó en Alemania 2006, un equipo con la base de los campeones de cuatro años atrás que superó con autoridad su grupo y goleó a Ghana por 3-0 en los octavos de final, pero en los cuartos fue superado por una Francia inspirada por Zinedine Zidane por 1-0.

Sudáfrica 2010 vio un nuevo grupo brasileño, liderado desde la dirección técnica por Dunga, el capitán del título de 1994. Pero la historia fue aún más decepcionante: avanzó en su grupo sin convencer, también ganó 3-0 en su duelo de octavos, en esta ocasión frente a la Chile de Marcelo Bielsa, y en la siguiente instancia los Países Bajos le revirtieron un partido que parecía encaminado, en parte por la expulsión de Felipe Melo, para perder por 2-1.

Luego llegó el golpe más duro. El Mundial organizado en casa, con la mayor de las ilusiones y el debut de Neymar, su gran joya. Y tras imponerse frente a Croacia, México y Camerún en su zona, el camino se iba allanando, primero con una sufrida clasificación por penales frente a Chile otra vez, después con el 2-1 ante Colombia. Pero cuando llegó la hora de afrontar a Alemania en semifinales, sin sus estrellas Neymar y Thiago Silva, la debacle fue absoluta, con marcador histórico de 1-7. Sumidos en la desazón, tampoco pudieron con Países Bajos en el partido por el tercer puesto, donde fueron goleados por 3-0.

Cuatro años después, la imagen que Brasil ofrecía en Rusia 2018 parecía dejar atrás esas sensaciones. Con un plantel renovado y Tite como entrenador, Brasil avanzó con autoridad de la fase de grupos, impuso condiciones ante una peligrosa México, pero luego chocó contra una sorprendente Bélgica, que contaba con la mejor generación de su historia. Un Thibaut Courtois impasable mantuvo a su equipo en partido, y la Canarinha cayó 2-1.

La ilusión era aún mayor en Qatar 2022. A Neymar se le habían sumado otros delanteros de renombre, como Richarlison, Vinícius Júnior y Raphinha. El equipo también había conquistado la Copa América 2019 como local y alcanzado otra final dos años después. Pero el patrón no cambiaba: primero con comodidad de su zona, goleada por 4-1 sobre Corea del Sur en octavos y otra vez, una selección europea con su mejor generación los frenó en cuartos. En esta ocasión fue el turno de Croacia, que igualó dos veces el marcador incluso en la prórroga, y se impuso en los penales.

De este modo, la eliminación más reciente a manos de Noruega responde a una seguidilla que Brasil es incapaz de romper, y que a cada Mundial se va agravando. Las primeras tres despedidas fueron ante potencias históricas, pero las tres siguientes se dieron contra equipos que no tienen la misma tradición mundialista; los nórdicos incluso llevaban 28 años sin siquiera clasificar a una Copa del Mundo. El fútbol brasileño tendrá mucho que replantearse.