Paraguay no pudo ante Francia y perdió 1-0 en el Estadio Philadelphia, por los octavos de final del Mundial 2026. Sin embargo, el equipo de Gustavo Alfaro dejó una certeza para el resto de los aspirantes al título: el poderoso ataque del conjunto de Didier Deschamps puede ser controlado con un planteo táctico sólido y disciplinado. Durante más de una hora, la Albirroja anuló a figuras como Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé y Michael Olise.
La principal sorpresa llegó desde la formación inicial. Alfaro prescindió de un delantero de área y apostó por poblar la mitad de la cancha con futbolistas de despliegue como Diego Gómez, Andrés Cubas, Matías Galarza y Miguel Almirón, dejando a Julio Enciso como el hombre más adelantado.
La Albirroja armó dos líneas muy compactas y redujo al mínimo los espacios por el centro. De esa manera obligó a los Bleus a insistir por las bandas y a abusar de los centros, un recurso que la defensa sudamericana controló prácticamente sin inconvenientes durante el primer tiempo.
La posesión fue francesa, pero el control táctico fue paraguayo
Las estadísticas muestran el dominio territorial del conjunto europeo, aunque también explican por qué le costó tanto quebrar el planteo de Paraguay. Francia terminó con el 76% de la posesión, completó 510 pases con un 90% de precisión y remató 15 veces, aunque solo cinco disparos fueron al arco. En cambio, la Albirroja tuvo apenas el 24% de la pelota, acertó 99 pases (54%) y solo registró un remate, que ni siquiera encontró el arco de Mike Maignan.
La superioridad en la tenencia nunca se tradujo en un dominio absoluto. Orlando Gill respondió con cuatro atajadas, varias de ellas decisivas, mientras que el único gol del partido llegó recién a través de un penal. El plan paraguayo obligó al subcampeón del mundo a trabajar mucho más de lo previsto para encontrar una diferencia.
Mbappé casi no encontró espacios
El capitán francés tuvo muy pocas oportunidades claras antes del descanso. La más peligrosa llegó con un cabezazo tras un centro de Dembélé, pero la presión de Diego Gómez evitó que pudiera conectar con comodidad.
El resto del tiempo, Mbappé recibió lejos del área, rodeado por varios rivales y sin posibilidades de explotar su velocidad. Incluso Koné y Rabiot sufrieron para darle continuidad al juego, perdiendo varias pelotas en la zona media.
Paraguay llevó el partido al límite y sacó a Francia de su zona de confort
Además del orden táctico, el equipo de Alfaro propuso un encuentro de mucha fricción. Empujones, duelos físicos, cortes permanentes y una intensidad constante marcaron el desarrollo del partido. La Albirroja incomodó al conjunto europeo desde el aspecto futbolístico, pero también desde lo emocional, obligándolo a disputar un encuentro muy diferente al que suele imponer con la calidad de sus figuras.
El propio Mbappé reconoció tras el partido que esperaban un desarrollo de esas características y destacó la respuesta de su equipo: "Sabíamos que iba a ser un partido así. Si hay que meter las manos en la mier..., las vamos a meter. Perdón por la expresión. Ellos pensaban que íbamos a venir a jugar de esmoquin, que solo íbamos a hacer lindas jugadas. Pero nosotros también sabemos jugar el fútbol sucio, el fútbol de lucha".
Francia necesitó cambiar para encontrar soluciones
El ingreso de Désiré Doué modificó el desarrollo del encuentro. El joven atacante comenzó a encarar con mayor decisión y fue quien generó la acción que terminó con el penal cometido por Diego Gómez.
Recién entonces el conjunto europeo pudo romper el muro paraguayo. Mbappé ejecutó con categoría desde los doce pasos y convirtió el único tanto de un partido que hasta ese momento había estado completamente controlado desde lo táctico por el seleccionado sudamericano.
Incluso después del gol, Orlando Gill sostuvo la diferencia mínima con dos atajadas espectaculares ante Mbappé, evitando que la victoria francesa fuera más amplia. Aunque la clasificación quedó en manos de los Bleus, el equipo de Alfaro dejó una referencia valiosa para los próximos rivales del subcampeón del mundo, empezando por Marruecos, que buscará aprovechar las grietas que la Albirroja dejó al descubierto.
