Así se vivió el calvario de Argentina ante Cabo Verde en Miami

MIAMI (Enviado especial) -- Para entender la dimensión de lo que acaba de suceder hay que ver esos rostros de los hinchas de la Selección Argentina en el anillo del Miami Stadium.

Fue el éxtasis posterior al desahogo. La descarga después del sufrimiento. El revoleo de camisetas por felicidad, más allá del calor de la noche de 27 grados. Sí, es recién la clasificación a octavos de final, pero llegó tras un 3-2 dramático en tiempo suplementario contra la revelación Cabo Verde. Por eso se desata ese grito varias veces atragantado.

Argentina y un partido de locos vs. Cabo Verde

Porque siempre después de los goles de Argentina, llegaron los tantos de Los Tiburones Azules. El partido nunca estuvo bajo control y así lo percibió la gente durante los más de 120 minutos.

Cada golpe de los de Bubista caló hondo en un estadio pintado íntegramente de celeste y blanco. Los hinchas se pellizcaban. "¿Es verdad lo que está pasando?", seguramente pensaban. Y sí, el desarrollo del juego lo justificaba.

Hasta que llegó el córner por izquierda de Messi, el cabezazo de Cuti Romero y una mano en el camino que complicó a Vozinha para el 3-2.

Parecía que ya estaba, faltaba poco. Sin embargo, tuvo que aparecer Emiliano Martinez, el Messi del arco, para garantizar el triunfo. El "Dibuuuu, Dibuuuu" fue un grito de guerra.

Una fiesta que promete extenderse en Miami

Llegó el pitazo final y comenzó la celebración. Mientras sonaba "La cumbia de los trapos" de Yerba Brava, los futbolistas se acercaron a una de las cabeceras para saltar y cantar junto a sus hinchas.

A los efectivos de seguridad les costó desalojar la zona de los anillos. Aparecieron los bombos y las trompetas, mientras la marea celeste y blanca no dejaba de bajar por las escaleras.

La noche de Miami estuvo lejos de llegar a su fin. Las fiestas organizadas de antemano en South Beach prometen estirarse hasta el amanecer.

Lo que sí quedó atrás fue el calvario de un partido de locos frente a Cabo Verde. Dependerá de Argentina que de ahora en más, los corazones resistan sin tantos sobresaltos.