Lisandro Martínez, con un gol, una asistencia y mucha actitud, fue la gran -y casi única- figura de Argentina este viernes en un partido que se pareció mucho a un martirio y terminó con la victoria por 3-2 ante Cabo Verde en Miami Gardens, por los 16avos. de final del Mundial 2026.
Junto a Lionel Messi, fue el único futbolista que jugó a su verdadero nivel. Exhibió como pocas veces su enorme talento con la pelota en los pies también a la hora de atacar. En medio de la confusión de su equipo, le metió una asistencia genial al propio Leo para el 1-0.
Completó su obra maestra en el primer período del tiempo suplementario, cuando después de un rebote, tomó la pelota sobre la derecha del área y, con una tranquilidad digna de un experimentado delantero, la adelantó un par de metros y sacó un tremendo zurdazo arriba que casi le rompe el arco a Vozinha, el extravagante arquero de Cabo Verde.
Más allá de su enorme aporte ofensivo, fue el único -otra vez, junto a Messi- que jugó como un verdadero campeón del mundo. Ante la pasividad de sus compañeros, entregó sacrificio y le sobró actitud a lo largo de los 123 minutos que duró el pleito.
Después del partido, quedó una imagen como botón de muestra de lo que fue el rendimiento del central: los futbolistas de Cabo Verde fueron, uno por uno, a saludarlo.
