La temible coincidencia de Cabo Verde con una caída histórica de Argentina

Si algo enseña la historia, y no sólo la de los Mundiales de fútbol, es que no conviene subestimar a nadie. Por algo hace más de dos mil años un señor llamado Esopo ideó la fábula en la que una tortuga voluntariosa se llevaba una victoria inesperada en una carrera ante una liebre que se había confiado de más, y también por algo esa misma historia se retransmitió de forma oral durante años. Así y todo, hay gente que no aprendió y cree que algunos partidos se pueden ganar antes de jugarlos.

Mucho de esa confianza desmesurada se percibió en algunos hinchas desde que quedó definido que la Selección Argentina enfrentaría por los 16vos. de final de la Copa del Mundo a Cabo Verde, a priori -esto también es cierto- uno de los equipos con menores pergaminos de los que accedieron a esa instancia.

No se puede negar que esa llave luce más accesible que una contra los dos rivales que asomaban más lógicos, como un incómodo cruce rioplatense ante Uruguay o -ni hablar- uno ante España, otro de los candidatos al título. Pero los africanos no sólo demostraron que no se metieron por casualidad en la Copa del Mundo ni entre los 32 mejores, con sólidos rendimientos defensivos y el talento en ataque de algunos de sus jugadores. Hay un detalle histórico que los hermana a uno de los días más tristes de Argentina en la competición.

Camerún vs. Argentina en el Mundial 1990: Aquel debut aciago

La Selección llegó con la confianza en alto a Italia 1990. Por más que el rendimiento del equipo de Carlos Bilardo en la mayoría de los amistosos no había pasado de la mediocridad, se apostaba mucho a que apareciera la estirpe del campeón del mundo de cuatro años antes y, sobre todo, a la magia de lo que Diego Maradona estaba en condiciones de realizar, ya con 29 años.

Con ese espíritu optimista se arribó al 8 de julio, día del partido inaugural de la Copa del Mundo, en el Giuseppe Meazza, de Milán. El rival era Camerún, seleccionado africano del que poco se sabía, por más que había tenido su presentación en el torneo ocho años antes y no había desentonado. Basta con escuchar los audios de la transmisión televisiva de ese día, en los que algunos de los periodistas hablaban de la posibilidad de una goleada con cuatro tantos de diferencia, e incluso deslizando la posibilidad de pegar siete u ocho gritos.

La historia, como suele pasar en el fútbol, se presentó de forma bastante diferente a lo previsto. Camerún aprovechó un doble error defensivo de Argentina, consiguió un triunfo histórico por 1-0 y le dio una bofetada de realidad a un seleccionado que estaba muy por debajo del nivel mostrado en México.

Una coincidencia en el Mundial 2026... o no tanto

La historia de Cabo Verde en este Mundial tiene algunos puntos de contacto más bien subjetivos con la de Camerún. Como aquellos “Leones Indomables”, estos “Tiburones Azules” llegaron a la Copa del Mundo en un marco de subestimación de los analistas de fútbol, que en algunos casos parecen ignorar que nadie sortea con éxito una Eliminatoria en África por mero azar. Los caboverdianos se encargaron de evidenciar, más allá de alguna mano de la fortuna, que su clasificación al torneo no fue una casualidad.

Pero hay un hecho estadístico concreto que guarda una curiosa similitud entre las dos historias: Cabo Verde, como había pasado con Camerún en 1990, llega a enfrentar a Argentina invicto en los Mundiales. El parecido no se acaba ahí, ya que la campaña de los dos equipos africanos previa al encuentro con la Selección es prácticamente idéntica.

Aquel Camerún había jugado, antes de 1990, tres partidos en su presentación en España 1982. En ese torneo, en el que también se lo pensaba como presa fácil de sus rivales en el grupo, los africanos no perdieron y sólo se quedaron afuera por tener menos goles a favor que Italia, luego campeón. En ninguno de los tres partidos fueron claramente superados, aunque enfrentaron a potencias como la Azzurra, cuando igualaron 1-1, y a la poderosa Polonia de esos años, que quedaría tercera en España, ante la que empataron 0-0. El choque restante, frente a Perú, también fue sin goles.

Como Camerún, Cabo Verde enfrentará a Argentina con tres empates como único antecedente en la mochila mundialista. No sólo eso. Los choques fueron también contra dos equipos pesados: al 0-0 en el debut contra España, favorita al título, lo sucedió el 2-2 frente a Uruguay, que tiene dos copas del mundo en sus vitrinas y sigue imponiendo respeto. El último partido, en el que consiguió la clasificación al quedar segundo en el grupo, fue la igualdad contra Arabia Saudita sin abrir el marcador.

En la mirada más fina de la campaña asoma otra similitud numérica entre los dos africanos: dos de los tres empates fueron sin goles. Casualidad, seguramente.

A despejar los fantasmas

Así como Vozinha se transformó ya con 40 años en uno de los grandes personajes del Mundial por sus magníficas actuaciones en el arco de Cabo Verde, en su momento Camerún también encontró su arquero insignia en Thomas N’Kono, que luego de la Copa del Mundo fue contratado por Espanyol, donde se quedó a atajar nada menos que por ocho años.

Hasta aquí los parecidos.

Queda en Argentina evitar este viernes cualquier similitud con esa historia no deseada de 1990. Este equipo ya rompió, con el 3-0 en el debut ante Argelia, la racha negativa de la Albiceleste de haber sumado dos derrotas en los debuts mundialistas previos. Ahora le toca terminar de despejar este módico fantasma y ratificar el favoritismo que, por historia y por presente, le corresponde.