No son pocos los que aseveran que el verdadero Mundial 2026 comienza en los partidos de eliminación directa. Allá ellos, que desprecian choques en los que no siempre hay buen fútbol pero siempre surgen definiciones dramáticas, como la que se dio entre Austria y Argelia en el último encuentro de la fase de grupos. O se pierden, entre otras cosas, de admirar a grandes jugadores que por falta de compañía en sus equipos cierran rápido su participación.
Es cierto que la mayor cantidad de recuerdos perdurables de los Mundiales surgen, con toda lógica, en las instancias finales. Así y todo, la fase inicial de esta Copa del Mundo, como pasa en todas, dejó emociones y también mucho material para el análisis, tanto del futbolero como de las estadísticas.
Las potencias están con todo
Los antecedentes podían representar un fantasma para Argentina: las dos veces que había llegado a una Copa del Mundo como campeona, había perdido el debut. Ambas -en 1982 contra Bélgica y en 1990 frente a Camerún- por 1-0 y contra equipos inferiores, en los papeles y por individualidades. Así que cuando a los 7 minutos del encuentro ante Argelia Fares Chaibi batió con una gran definición a Dibu Martínez, a más de un veterano espectador de los Mundiales se le cruzaron aquellas imágenes. Pero el VAR dictaminó off-side en esa jugada y todo pareció restartearse. La Selección se acomodó en la cancha, Lionel Messi se despachó con su primer hat-trick en la competición, y después un doblete de Leo ante Austria terminó de acomodar la historia. El cierre con el 3-1 ante Jordania terminó de redondear el puntaje perfecto.
Con esfuerzo pero sin la angustia de otras ediciones -como la de Qatar-, Argentina aseguró la clasificación y el primer puesto del grupo y ratificó su condición de gigante de las Copas del Mundo, como entre otras cosas lo demuestra que de sus últimas 14 participaciones superó la fase de grupos en 13 -la excepción es 2002-, rubro en el que sólo está debajo del rendimiento perfecto de Brasil en ese período.
Brasil es otro de los favoritos que no decepcionó. Se repuso de un comienzo frío ante Marruecos, consiguió rescatar un 1-1 en ese partido y después mostró su cara más contundente con sendas goleadas 3-0 a Haití y Escocia, para llevarse el primer puesto del grupo. “El Mundial siempre es difícil y sea cual sea el rival que venga vamos a tener que estar bien preparados”, comentó Vinicius, confiado pero de ninguna manera relajado, después de asegurar la clasificación.
El subcampeón vigente, Francia, también ratificó sus aspiraciones al título con puntaje perfecto y victorias claras ante Senegal (3-1), Irak (3-0) y Noruega (4-1). Y Países Bajos, aunque dejó escapar la victoria en el debut e igualó 2-2 ante Japón, después aplastó a Suecia 5-1 y venció con claridad 3-1 a Túnez con buenos rendimientos que permiten pensarlo como uno de los candidatos.
Lo mismo Inglaterra, como suele pasarle en los comienzos de los Mundiales, se mostró como un equipo peligroso y que podría llegar a la definición. Resta saber si esta vez sí aparecerá la mística que le ha faltado en torneos anteriores cuando tuvo que dar el paso definitivo.
Dentro de los que dejaron algunas dudas, el bicampeón europeo, España, sólo pudo brillar en su segunda presentación con un 4-0 contundente frente a Arabia Saudita. Antes, en el 0-0 del estreno contra Cabo Verde, y después, en la exigua victoria 1-0 contra Uruguay en la que el resultado le fue generoso, exhibió algunas flaquezas inesperadas, sobre todo en la elaboración en ataque. Así y todo, le alcanzó para clasificar primero sin goles en contra. Tampoco conformó del todo Portugal, que se tuvo que conformar con el segundo lugar de su grupo, tendrá un choque de riesgo ante Croacia en 16os y, en caso de avanzar, podría ser rival de España en octavos.
Alemania pasó la fase de grupos después de dos eliminaciones consecutivas en esa instancia y por su nivel en el 7-1 a Curazao y el 2-1 a Costa de Marfil tiene motivos para ilusionarse, aunque la caída 2-1 en el cierre ante Ecuador, aunque ya estaba clasificada, dejó alguna preocupación. A propósito: si vence a Paraguay, su probable rival en octavos será Francia, en un choque con historia y presente.
Sudamérica y África, muy firmes
De los seis equipos clasificados al Mundial por la Conmebol, cinco consiguieron superar la fase de grupos, con la sola excepción de Uruguay. Mejor aún fue lo de los africanos, que metieron entre los mejores 32 a nueve de sus diez seleccionados. En este caso, el que falló fue Túnez.
El contraste lo marcó Asia, que entre sus siete seleccionados sólo pudo meter en la fase de eliminación directa a Japón. Corresponde en este caso marcar la salvedad de que Australia, aunque se clasificó como parte de la AFC, por geografía está en Oceanía.
La cabra está bien viva y también los aspirantes a la sucesión
Animal competitivo como es, Lionel Messi dejó en claro desde el primer partido que no llegaba a su sexto Mundial sólo para completar una estadística única. Además de marcar su primer triplete en la competición, en el 3-0 contra Argelia manejó los tiempos del partido y los hilos del seleccionado con la genialidad de siempre. A eso le sumó un doblete frente a Austria que lo dejó como máximo goleador de la historia de las Copas del Mundo. Con su tanto en el 3-1 a Jordania, llegó a siete partidos al hilo anotando en la gran cita, un nuevo récord en su haber. Una historia en construcción que tendrá más capítulos y que lo sigue mostrando como el mejor de todos. “Vivo este torneo de manera especial como siempre lo viví. Yo disfruto de jugar y pasarla bien dentro de la cancha”, había comentado Leo, con la alegría renovada después de la victoria contra Austria.
Por suerte para el espectador futbolero, tampoco decepcionaron las otras grandes estrellas del planeta. Como Kylian Mbappé, que aportó sendos dobletes en las dos primeras victorias de Francia, contra Senegal (3-1) e Irak (3-0). O su compañero Ousmane Dembelé, que se despachó con un triplete en el 4-1 ante Noruega. En ese partido, el entrenador decidió darle descanso a otro que respondió a las altas expectativas sobre él como Erling Haaland, clave en los triunfos frente a Irak (4-1) y Senegal (3-2), con dos goles en cada uno.
Hasta el viejo contendiente de Messi por ser el mejor del mundo, Cristiano Ronaldo, apareció a los 41 años con dos goles para el 5-0 de Portugal ante Uzbekistán y desmentir a los que lo consideran acabado. Con esos tantos, se convirtió además en el único futbolista en anotar goles en seis Mundiales. Dentro de un rango etario similar, Luka Modric, con 40 años, volvió a ser un pilar para Croacia, que otra vez superó la fase de grupos.
De los nombres rutilantes, al que todavía le falta para completar las expectativas es Lamine Yamal, que parece pagar el precio de haber llegado físicamente con lo justo al Mundial. Ante Cabo Verde apenas ingresó unos minutos y le alcanzó para ser el jugador más desequilibrante de España, aunque no alcanzó para quebrar el 0-0. Su gol abrió la puerta a la goleada 4-0 ante Arabia y, cuando parecía ya instalado en su mejor nivel, fue uno de los que más sufrió el friccionado choque ante Uruguay, pese al resultado favorable. Le queda mucho por recorrer para poder mostrar los argumentos que hacen pensar en él como el posible mejor jugador del mundo de la generación que viene.
Celeste decepción
Por su gloriosa historia, con los títulos en dos Copas del Mundo, pero también por algunas figuras del presente, era impensado que Uruguay no pudiera acceder a 16avos cuando en su grupo jugaban Cabo Verde y Arabia Saudita y se clasificaban ocho de los 12 mejores terceros. La nueva eliminación prematura, que se suma a la de Qatar 2022, obligará a la Celeste a otro replanteo, en un camino en el que seguramente ya Marcelo Bielsa no estará en el banco de suplentes.
Turquía es otro de los equipos de los que se esperaba mucho más de lo que terminó dando. Con jugadores de renombre como Arda Guler (Real Madrid), Hakan Calhanoglu (Inter) y Kenan Yildiz (Juventus), resultó llamativo verlo partir incluso una fecha antes del final del grupo, por sus caídas frente a Australia (2-0) y Paraguay (1-0). Un escalón más abajo, República Checa no pudo estar a la altura de su historia en Mundiales (fue subcampeona dos veces como parte de Checoslovaquia). Y Escocia, que contaba con muy buenos jugadores, tampoco logró en su noveno Mundial romper la maldición de no superar la ronda inicial.
Figuras del fútbol y del corazón
Al margen de las figuras más previsibles, el Mundial dejó, como suele hacerlo, el recuerdo para algunos jugadores que se destacaron por muy buenas actuaciones pero también por su carisma.
Sobresalió entre todos ellos sin dudas el arquero de Cabo Verde, Vozinha, que a sus 40 años se metió en el corazón de los futboleros con una gran actuación para sostener el 0-0 frente a España. A su bella historia se sumó la de su madre, que no había podido viajar a verlo a Estados Unidos por las leyes migratorias de ese país. Finalmente una gestión lo hizo posible y a partir de entonces “Mamá Vozinha” fue otro de los personajes que concentró la atención de las cámaras. Sobre todo en los festejos por la clasificación de Cabo Verde a 16avos, donde Vozinha cumplirá el sueño de enfrentar a Messi en una Copa del Mundo. “Messi, para mí, es el mejor de todos los tiempos. Me encantaría jugar contra él y, quién sabe, conseguir su camiseta”, había declarado antes de saber su suerte y que también iba a cumplir esa gran ilusión.
También sigue en carrera Nestory Irankunda, el potente delantero de Australia que fue clave con su gol en la victoria 2-0 contra Turquía en el debut. Nacido en un campo de refugiados en Tanzania, encontró un medio de vida en el fútbol y asoma como una de las grandes historias del Mundial, con Australia ya en 16os., donde enfrentará a Egipto.
Los locales, con un salto de calidad
En el primer Mundial con tres países organizadores, todos los anfitriones consiguieron subir un nivel -o varios- con respecto a sus presentaciones anteriores. El principal en ese rubro fue Estados Unidos, que dio una de las mejores demostraciones futbolísticas del torneo en su debut, al golear por 4-1 a un equipo sobrio y experimentado como Paraguay. Sin tanto brillo, el seleccionado que dirige Mauricio Pochettino despachó con solidez a Australia con un triunfo 2-0 y, si bien en el cierre cayó 3-2 contra Turquía cuando ya tenía asegurado el primer puesto del grupo, dejó muy buenas señales como para ilusionarse con una buena actuación en los partidos de eliminación directa. En 16os. tendrá su primer examen frente a Bosnia.
México mostró por su parte contundencia para sacarse de encima a rivales que en otros torneos podrían haberlo complicado. Por primera vez consiguió puntaje perfecto en la fase de grupos al superar a Sudáfrica (2-0), Corea del Sur (1-0) y República Checa (3-0), sin goles en contra. Ecuador será un buen examen como para comprobar si está para llegar lejos y superar el escollo del quinto partido, al que nunca pudo arribar.
Por último Canadá, que llegó a esta Copa del Mundo habiendo perdido los seis partidos que había disputado en torneos anteriores, pudo sumar su primer punto al empatar 1-1 contra Bosnia en el debut, y luego el primer triunfo, con un contundente 6-0 a Qatar. La caída 2-1 frente a Suiza en el último encuentro del grupo la relegó al segundo puesto, y en 16avos se verá las caras con Sudáfrica, en un compromiso que a priori luce accesible.
En el fondo de la olla
Cuando se supo que en el Mundial iban a participar 48 equipos, una de las suposiciones era que varios de los participantes no iban a estar a la altura y que se iban a presenciar goleadas estrepitosas, con la posibilidad incluso de superar aquel récord todavía vigente con el 10-1 de Hungría a El Salvador en 1982. Si bien eso no fue lo que ocurrió, sí es verdad que algunos seleccionados mostraron un nivel insuficiente para una Copa del Mundo, algo que -conviene recordar- también ocurría en los torneos pasados.
Paradójicamente, los peores fueron dos equipos que ya tenían rodaje en la competición. Uno de ellos, Túnez, sufrió goleadas ante Suecia (5-1) y Japón (4-0) y apenas salvó en algo la dignidad en el cierre, incluso en la derrota, con un módico 3-1 en contra ante un candidato como Países Bajos. El otro, Irak, quedó preso de los errores individuales y se llevó lapidarias caídas contra Noruega (4-1), Francia (3-0) y la peor de ellas ante Senegal (5-0), en un partido en el que tuvo un jugador menos casi todo el partido por la expulsión prematura del central Rebin Sulaka.
Algún escalón por encima estuvo Curazao, que hizo temer lo peor con su caída 7-1 en la presentación contra Alemania, pero después supo aplacar la tormenta y hasta arañó un empate 0-0 contra Ecuador, más allá de contar con una ayuda grande de la fortuna. Y más allá de que hubo otros equipos que perdieron sus tres partidos, como Uzbekistán, Haití y Panamá, desde lo futbolístico los tres estuvieron por encima de las expectativas y quedó claro que podrían haber conseguido algo más.
