México: Lo que no se vio de la despedida de Guillermo Ochoa

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México hace historia al vencer a Chequia (4:01)

En el libreto no decía que Memo Ochoa tenía que entrar al 77’ para jugar exactamente 13 minutos, como su número en la espalda


Algo mágico, o milagroso, ocurrió en el Estadio Ciudad de México, por eso Guillermo Ochoa estuvo 20 minutos en el campo después del silbatazo final, más que cualquier otro jugador del partido entre México y Chequia, como si no se quisiera ir del futbol.

Ochoa volvió a vestir el jersey número 13 de la Selección Mexicana y saltó al campo de sus amores, ahí mismo, donde todo inició con el América, también terminó la historia del portero que jugó seis Copas del Mundo. El Estadio Ciudad de México enloqueció y él lloró, doblado por la emoción del momento y condenado a la nostalgia perpetua, tras 22 años de trayectoria.

"Me vino a la mente momentos donde yo estaba en la tribuna y decía, yo quiero estar en la cancha y quiero jugar aquí, en este estadio, debutar. En esa portería debuté, y agradecerle nada más al arco. Fueron palabras de agradecimiento, de despedida y de haberme permitido ser jugador profesional durante tantos años, y que me haya dejado disfrutar el futbol y la vida en momentos como hoy", explicó Guillermo Ochoa, después del 'homenaje' que recibió contra Chequia.

En el libreto no decía que Guillermo Ochoa tenía que entrar al 77’, para jugar exactamente 13 minutos, como su número en la espalda, y que iba a ser aplaudido hasta por los jugadores suplentes del rival. Sorprendidos por la entrega de la afición hacia el portero de 40 años. Sin embargo pasó. Lo de Paco Memo será inolvidable, por eso el Vasco Aguirre lo alzó al altar de 'leyenda'.

"Sentía que Memo tenía que jugar, ¿cuánto tiempo? No sé. Sólo lo sabía", comentó Javier Aguirre, entrenador de la Selección Mexicana.

En los mil 200 segundos que se quedó en la cancha post partido, el arquero de las seis Copas del Mundo corrió al otro extremo de la cancha y se abrazó con cada uno de sus hijos. Se despidió de fotógrafos, reporteros, y amigos. Se tomó selfies con voluntarios y hasta mandó saludos por video, cuando fue interceptado por uno de los jóvenes que apoyan a la FIFA.

Cada movimiento era acompañado por un aplauso hacia la grada, abrazos, como el que recibió de sus compañeros, 'Tala' Rangel y Carlos Acevedo, además del entrenador de porteros Joseba Ituarte. En el camino a los vestidores, le presumió a la cámara su parche de "Legacy", otorgado por FIFA.

En sus últimos minutos en la cancha, cuando bajaba la escalinata, Ochoa gritaba "¡Gracias! ¡Gracias!", a los aficionados que estaban en los costados. Paco Memo se despide del futbol, en una Copa del Mundo, algo que ni leyendas como Hugo Sánchez o Rafael Márquez lograron. En el Estadio Ciudad de México pasó algo mágico, lo imposible se hizo realidad.