DALLAS (Enviado especial) -- "Esta locuraaaa, no la traten de entender. No tiene cura, se lleva en la piel...". La canción de La T y La M es la primera que empieza a sonar en el taxi camino al Dallas Stadium.
El viaje comenzó en Klyde Warren Park, donde la hinchada de la Selección Argentina organizó este domingo un multitudinario banderazo a menos de 24 horas para el segundo partido en el Mundial ante Austria.
"Hice cuatro viajes, full argentinos", cuenta Ramón, el chofer del auto. Muchos fanáticos de la Albicelete decidieron instalarse en Dallas para evitar traslados entre los dos últimos encuentros de la fase de grupos.
Bombos, banderas y choris para todo el mundo
Las frases más repetidas fueron "Vamos Argentina", "Qué calor" y "Qué quil...". La primera es habitual. La segunda podía esperarse, pero los más de 30 grados pegaron fuerte. Y la tercera tenía que ver con una convocatoria que probablemente superó las expectativas.
El parque público ubicado en el centro, que comprende unos 300 metros, estaba totalmente repleto. Muchísima gente aprovechó el domingo a la tarde para hacer un picnic y sacaron diferencia los que se llevaron mesas y sillas. La gran mayoría se disputaba los pocos espacios de sombra que había debajo de los árboles. Eso sí, la brisa brillaba por su ausencia.
De repente, los niños y niñas se sintieron "invadidos". La plaza de juegos, que cuenta con opciones acuáticas, empezó a poblarse de adultos necesitados de refresco.
Casi no se podía caminar. Sobre las veredas, una enorme cantidad de puestos de comida. Aunque la lógica decía que lo más requeridos iban a ser los vendedores de bebidas frías o helados, lo cierto es que las más buscadas fueron las parrillas, con el choripán con chimichurri como principal foco de atracción. Claro, no eran todos argentinos. Muchos residentes en Dallas o simpatizantes de otras nacionalidades que se encuentran en la ciudad no quisieron desaprovechar la chance de sumarse a la fiesta y probar la gastronomía típica.
Los que también se llevaron la atención fueron los motorhomes, sobre todo el de Ricardo Enrique Bochini. Mientras le cantaban "que el Bocha es lo más grande del fútbol nacional…", la gloria de Independiente -campeón del mundo en México 1986- se sacaba fotos con todos.
Los bombos que acompañan a la Selección por todos lados tocaron los hits de siempre e incorporaron los temas nuevos que de a poco ya forman parte del repertorio. Las banderas de Diego y Leo, siempre brillando en lo más alto.
El banderazo congregó a familias, amigos y generó vínculos entre desconocidos. Así como el calor abrazaba la tarde de Dallas, cada argentino abrazaba a otro que compartía su misma pasión.
🇦🇹🇦🇷 Sí, un AUSTRÍACO, rival de Argentina mañana en Dallas, se metió en el banderazo previo al partido para sentir la "atmósfera" y quedó maravillado.
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