La Selección Argentina prepara el partido ante Austria por el Mundial 2026 con una certeza de base: Lionel Scaloni tiene una estructura consolidada, pero también variantes suficientes para modificar el equipo según el rival. La información llegó de la mano de Diego Monroig en ESPN, en la previa de un cruce exigente para el campeón del mundo.
El entrenador analiza nombres, funciones y características para enfrentar a un rival físico, intenso y con presión alta. Austria aparece como un equipo con rasgos similares a Alemania: agresivo para recuperar, fuerte en los duelos y preparado para incomodar la salida rival. Argentina, en cambio, sostiene una identidad más asociada a la posesión, la circulación y el control del ritmo.
Los intocables de Scaloni en Argentina
En la mitad de la cancha hay tres futbolistas que hoy no se mueven: Alexis Mac Allister, Rodrigo De Paul y Enzo Fernández. Los tres son el equilibrio, el control y la base de Argentina en un sector del campo que es top en el mundo. Aparecen como piezas centrales para sostener el funcionamiento del equipo.
De Paul aporta despliegue, liderazgo, presión y conexión permanente con Lionel Messi. Enzo Fernández le da pase, lectura y capacidad para romper líneas desde la conducción. Mac Allister ofrece equilibrio, inteligencia táctica y una comprensión muy fina de los momentos del partido.
Dentro del análisis del plantel, Monroig destacó su podio entre los jugadores que no son Messi: Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Lisandro Martínez, este último en la defensa. Esa lectura ayuda a entender por qué Scaloni mantiene una columna vertebral definida más allá de los cambios que pueda hacer de un partido a otro.
Thiago Almada, el nombre que queda bajo análisis
El volante de Atlético de Madrid no hizo nada malo para salir del equipo. Esa es la primera aclaración importante. Su presencia como titular responde a una lógica futbolística clara: puede recibir entre líneas, acelerar cerca de Messi, asociarse por dentro y darle creatividad al ataque.
El punto es que el partido contra Austria puede exigir otro tipo de respuesta. Si Scaloni decide reforzar la mitad de la cancha, sumar más recorrido o ajustar la presión, Almada podría ser el jugador que pague el precio táctico.
Durante los trabajos previos, el cuerpo técnico probó variantes con Nicolás González, Giovani Lo Celso, Nico Paz y Giuliano Simeone. El entrenamiento fue cambiante y dejó abierta la posibilidad de una modificación según la lectura final del rival.
Por qué Austria puede modificar el plan de Argentina
Austria no es mejor ni peor que Argelia: es diferente. Y como tal, representa una prueba distinta. No se trata solo de nombres propios, sino de una forma de competir. Es un equipo físico, con intensidad para presionar alto y capacidad para llevar el partido a zonas incómodas.
Ese contexto puede empujar a Scaloni a buscar más control en el mediocampo o mayor potencia para atacar espacios. Allí aparecen distintas alternativas. Lo Celso puede aportar pausa y pase interior. Nico Paz ofrece talento, conducción y una zurda capaz de acelerar jugadas. Nico González suma recorrido, agresividad y llegada. Giuliano Simeone puede darle energía, presión y profundidad.
La decisión no pasa por castigar a Almada, sino por elegir qué necesita Argentina para resolver el partido. Scaloni suele pensar los encuentros desde la especificidad del rival y no desde una formación rígida.
Scaloni, un entrenador que casi nunca repite equipo
Uno de los datos que mejor explica el método de Scaloni es su baja repetición de formaciones. En casi cien partidos dirigidos, apenas repitió el equipo dos veces. Esa tendencia no responde a improvisación, sino a una idea de conducción: ningún rival exige exactamente lo mismo.
Argentina tiene una base clara, pero también un plantel con perfiles variados. Esa combinación le permite al cuerpo técnico cambiar sin alterar la identidad general. Puede sumar un volante, modificar alturas de presión, cambiar el perfil de los laterales o elegir delanteros con características distintas.
Ese rasgo fue clave en Qatar 2022 y sigue vigente en el Mundial 2026. Scaloni construyó un equipo capaz de adaptarse sin perder competitividad, una condición fundamental en torneos cortos.
Lautaro Martínez y Julián Álvarez, otra competencia abierta
En la delantera también hay una decisión importante. Lautaro Martínez no cometió errores en el debut para perder el puesto. Su presencia le da a Argentina referencia de área, desgaste sobre los centrales, juego de espaldas y peso dentro del área rival.
El problema, para cualquier delantero del plantel, es la competencia interna. Detrás aparece Julián Álvarez, un futbolista de enorme jerarquía, capaz de presionar, atacar espacios, moverse por todo el frente ofensivo y cambiar el ritmo del ataque. Y algo clave: Messi se siente más cómodo con el perfil de la Araña.
Tagliafico está disponible, pero Medina dejó una buena imagen
En el lateral izquierdo, Nicolás Tagliafico está bien y se encuentra disponible. Sin embargo, Facundo Medina no desentonó cuando tuvo su oportunidad. Esa situación abre otra evaluación para el cuerpo técnico.
Tagliafico es el lateral natural, con experiencia, oficio defensivo y recorrido internacional. Medina, en cambio, ofrece una variante con más perfil de central, buen cierre hacia adentro y fortaleza en el duelo. Contra un rival físico como Austria, esa diferencia puede pesar en la decisión final.
Messi, Dibu Martínez y la autogestión de los líderes
Según la mirada de Monroig, hay futbolistas que se ganaron un nivel de autogestión dentro de la Selección. Lionel Messi y Dibu Martínez aparecen en ese grupo. No se trata de privilegios, sino de una confianza construida por rendimiento, compromiso y liderazgo.
El cuerpo técnico nunca dudó del estado físico de Messi. Su lesión del 4 de mayo había encendido alertas externas, pero puertas adentro la respuesta del capitán fue siempre positiva. En el último partido antes del Mundial, ante Islandia, el plantel mostró un compromiso total, con Messi como primer ejemplo.
El ejemplo de Messi dentro de la Selección Argentina
La Selección no regula porque el ejemplo baja desde Messi. Su compromiso con el equipo es una marca interna del ciclo. Monroig recordó que el capitán incluso llegó a perderse nacimientos de sus hijos para estar en amistosos con Argentina, una muestra de pertenencia que impacta en todos los niveles del plantel.
Ese mensaje también alcanza a los más jóvenes. El caso de Tomás Aranda sirve como ejemplo: después de convivir con futbolistas de semejante compromiso, en Boca quisieron darle una semana de vacaciones y él se negó para ponerse a entrenar de inmediato.
El partido ante Argelia también funcionó como enseñanza para los nuevos integrantes de la Selección. Si Messi, a los 38 años, marca tres goles, compite con intensidad y sostiene el hambre en un debut mundialista, el resto no tiene margen para relajarse. Un liderazgo desde el ejemplo.
La posible formación de Argentina ante Austria
Con este escenario, Argentina mantiene varios nombres fijos y algunas dudas tácticas. Una posible formación ante Austria podría tener a Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Nicolás Tagliafico o Facundo Medina; Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister; Thiago Almada o una variante de mayor ajuste; Lionel Messi y Lautaro Martínez o Julián Álvarez.
El entrenamiento previo será decisivo para terminar de ordenar las piezas. Scaloni tiene una base clara, pero el rival puede modificar el último lugar del mediocampo, el perfil del lateral izquierdo y la elección del acompañante de Messi en ataque.
