KANSAS CITY (Enviado especial) -- Tranquilo y confiado, sin perder su equilibrio habitual, Lionel Scaloni habló por primera vez con la prensa desde su arribo a Estados Unidos para el Mundial 2026, en una conferencia cargada de emociones por la visita de sus amigos Martín Palermo y Djalminha.
Al margen de lo referido al equipo, el diálogo con los medios giró en varios momentos en torno a la responsabilidad que implica su cargo, el desafío de defender el título con la Selección Argentina.
El reencuentro de Scaloni con Palermo y Djalminha, dos amigos del fútbol
Aunque estaba sentado en segunda fila, el nacido en Pujato tardó en reconocer a Martín Palermo, hoy comentarista de una cadena deportiva, al que destacó por haberlo apoyado cuando estuvo tres o cuatro meses sin jugar en sus inicios en Estudiantes de La Plata. “¿Qué me voy a imaginar estar acá”, le respondió con sinceridad.
También se sorprendió al ver a Djalminha, su histórico compañero en Deportivo La Coruña que también lo visitó hace unos días en una práctica de la Albiceleste en el Compass Minerals National Performance Centre.
“Martín, este jugaba mejor que vos”, le dijo al Titán señalando al brasileño, hoy también analista de TV. “Sos un gran amigo, te aprecio un montón. Me gusta que un brasileño hinche por Argentina. La rivalidad es solo futbolística. Sé lo que es tener un compañero brasileño y sé que hinchan por nosotros”.
El desafío de Argentina en el Mundial 2026
En esa misma tónica, el campeón del mundo en Qatar 2022 aseguró que “es muy difícil que un técnico de Argentina no transmita emoción”. Hasta admitió que puede que se ponga “peor” con la experiencia: “Es típico de nuestra idiosincrasia y cultura”.
La esencia que prioriza en el factor humano, intenta transmitirla a lo futbolístico con el ADN que logró su equipo: “Sobre todo hay que jugar bien. Si no jugamos como nosotros sabemos, no estamos comodos y sufrimos”.
Por último, reconoció que el hecho de haber ganado logró descomprimir la presión, aunque sostuvo que la tensión siempre debe existir: “Tenemos que sentir algo adentro como todos los argentinos. Lo importante es que después nos sintamos orgullosos de haber dado todo”.
El dar todo comienza en un poco más de 24 horas. Mientras tanto, antes de la competencia, hubo tiempo para mostrar la esencia y permitirle darle rienda a la emoción.
