Marruecos ya está entre los 16 mejores del Mundial 2026, con cuatro actuaciones que confirmaron las buenas expectativas despertadas en la previa, lo representa es un elogio para el seleccionado africano.
El semifinalista en Qatar 2022 debutó con buen empate 1-1 frente a Brasil, le ganó con justicia a Escocia en su segundo partido y remontó con autoridad frente a Haití en el tercero para finalizar con 7 puntos en el segundo lugar del grupo C. Luego, en 16avos de final logró una de las mejores victorias de su historia, por penales sobre Países Bajos tras empatar de forma agónica.
Ahora, enfrentará a Canadá en octavos y buscará volver a meterse entre los mejores del planeta, un sitio en el que quiere acostumbrarse a estar.
Marruecos, la "revelación" que va por más en el Mundial 2026
Elegir las "posibles sorpresas" en la previa de la Copa del Mundo parece un oxímoron, pero se hace inevitable. Siempre es una tentación señalar a aquellos equipos que no son los más grandes y que están en condiciones de destacarse. En la mayoría de esas listas, aparecía Marruecos, que consolidó esa idea tras sus primeros partidos.
En el debut, jugó de igual a igual y empató contra Brasil, ni más ni menos. Esa actuación es la que sostiene buena parte de las expectativas de Marruecos, que en 16avos volvió a plantarle cara a otro candidato, Países Bajos.
Las promesas de partidazo entre el máximo campeón del mundo y uno de los equipos que más evolucionó en los últimos años se cumplieron, especialmente durante una primera mitad en la que los Leones del Atlas fueron ampliamente superiores. Luego, la jerarquía individual de Brasil equilibró el desarrollo, aunque los africanos nunca dejaron de competir y hasta terminó más cerca de quedarse con la victoria.
El conjunto dirigido por Mohamed Ouahbi salió a jugar sin complejos y desde el comienzo impuso condiciones. La presión alta, la intensidad para recuperar la pelota y la velocidad para atacar descolocaron al equipo de Carlo Ancelotti, que pasó buena parte de la primera media hora sin encontrar respuestas.
El premio llegó a los 21 minutos. Brahim Díaz filtró un pase extraordinario entre los centrales brasileños y Ismael Saibari definió con una exquisita vaselina sobre Alisson para establecer el 1-0.
Brasil lo empató por el peso de los invidualidades gracias a Vinicius Junior y en el segundo tiempo dominó, pero al final los Leones del Atlas terminaron el partido buscando el triunfo.
En su segundo partido, frente a Escocia, marcó el primer gol a los dos minutos de juego, gracias a una soberbia definición de Ismael Saibari. Luego, manejó con autoridad el juego durante toda la primera mitad, en la que demostró una clara superioridad y mereció algún gol más.
En la segunda mitad mantuvo la ventaja con aplomo pero no mostró el funcionamiento de los 45 minutos iniciales. De todos modos, superó otro examen: venció con claridad a un equipo inferior y casi aseguró su clasificación.
Frente a Haití, el encuentro tuvo complejidades que Marruecos pudo superar, algo que también habla de su fortaleza anímica. Estuvo dos veces abajo en el marcador, pero siempre sintió que la victoria no estaba en riesgo. Lo ganó 4-2 con autoridad y sin sufrir. Es cierto que debe ajustar en defensa, pero también lo es que contra un adversario de peso, la concentración suele ser mayor.
El desafío contra Países Bajos era mayúsculo. La Naranja había sido una de las mejores en la fase de grupos y las sensaciones eran similares a las del pasado Mundial, cuando enfrentó a España y Portugal en las primeras fases de eliminación directa. El final fue el mismo.
Marruecos fue el que más propuso en el duelo de 16avos de final. No solo se plantó con autoridad, sino que hizo más méritos ofensivos que Países Bajos para quedarse con la victoria. Le costó, pero volvió a mostrar dos atributos clave para competir en un Mundial: carácter y suerte. En los penales apareció Bono y lideró la clasificación.
Estos cuatro partidos confirmaron que las expectativas alrededor del seleccionado africano no eran exageradas. Después de alcanzar un histórico cuarto puesto en Qatar 2022, conquistar la medalla olímpica en París 2024 y consagrarse campeón mundial Sub 20, Marruecos llegó a esta Copa del Mundo con el cartel de posible revelación.
Hasta ahora, estuvo a la altura de esa condición. Le jugó de igual a igual al pentacampeón del mundo, mostró personalidad, un funcionamiento colectivo consolidado y futbolistas capaces de marcar diferencias ante cualquier rival. En el primer partido de eliminación directa frente a un favorito como Países Bajos mantuvo su nivel y ahora llega a los octavos con la certeza de que serán un adversario de cuidado para cualquiera.
