Rodrigo de Paul, el Motorcito de Argentina, volverá a jugar una Copa del Mundo en Estados Unidos, México y Canadá, pero tendrá un rol diferente al de Qatar 2022. Formado en Racing Club, ya no llega desde Europa, donde construyó una carrera de alto nivel en Valencia, Udinese y Atlético Madrid, sino desde Inter Miami, el club que lo mantiene lejos del fútbol europeo pero cerca de Lionel Messi, dentro y fuera de la cancha.
El volante argentino, jugador equilibrio del conjunto de Lionel Scaloni, se prepara para su segunda participación mundialista después de haber sido una pieza fundamental en la conquista de Qatar 2022. Su rol en la Selección nunca se explicó únicamente por la recuperación, el despliegue o la intensidad. De Paul fue, y sigue siendo, una parte central del ecosistema competitivo albiceleste: equilibrio, carácter, pase, energía y sociedad permanente con Messi.
En la previa del Mundial 2026, De Paul llega con continuidad en Inter Miami. Durante la temporada 2026, disputó 13 partidos, convirtió cuatro goles y dio cuatro asistencias. Más allá de la estadística, su presencia se volvió clave para sostener el mediocampo de un equipo cargado de talento ofensivo.
Rodrigo de Paul y una temporada de continuidad en Inter Miami
La temporada de De Paul en Inter Miami tuvo un dato fuerte: casi no salió del equipo. El mediocampista se perdió apenas dos partidos en marzo. Uno fue por descanso, el 14 de marzo ante Charlotte. El otro, por un desgarro fibrilar frente a New York City.
Esa continuidad es una señal importante para Argentina. La duda, claro está, es el nivel de la MLS previo a la Copa del Mundo. Es la misma incertidumbre que genera el tema para Messi, y solo los amistosos previos, y los partidos de primera fase pueden despejar o confirmar esas dudas.
Pero hay una realidad: en Inter Miami, De Paul encontró un contexto diferente al del fútbol europeo. La exigencia no es la misma que en Atlético Madrid ni el entorno competitivo se parece al de LaLiga o la Champions.
Pese a todo, el Motorcito rindió. Sus cuatro goles y cuatro asistencias reflejan una versión más influyente en los últimos metros. De Paul no fue solamente un volante de recuperación con amplio recorrido. También apareció como apoyo ofensivo, como pasador y como jugador capaz de romper líneas desde la segunda línea.
El socio ideal de Lionel Messi
La dupla inseparable de Qatar, de la Copa América, volverá a decir presente en el Mundial 2026. Hablar de De Paul en Argentina es hablar también de su vínculo con Messi. Con solo mirarse se entienden: dentro de la cancha, De Paul entiende cuándo acelerar, cuándo cubrir, cuándo ofrecerse como descarga y cuándo proteger a Messi en zonas de presión. Su función no siempre aparece en highlights, pero muchas veces explica por qué Argentina logra jugar con comodidad en contextos difíciles.
Fuera de la cancha, su cercanía con Messi también se transformó en un rasgo visible del ciclo. De hecho, llegaron juntos a la concentración de Kansas y se vio reflejado en redes sociales. De Paul fue desde siempre parte del núcleo emocional de la Scaloneta, uno de los jugadores que mejor interpretó el liderazgo del capitán y uno de los encargados de sostener la intensidad competitiva del grupo.
De Qatar 2022 al Mundial 2026
De Paul llega al Mundial 2026 con una historia consolidada en la Selección Argentina. Fue una de las figuras importantes en la Copa América 2021, en la Finalissima 2022, en la Copa del Mundo 2022 y en la Copa América 2024.
Su recorrido con la Albiceleste incluye 85 partidos internacionales y dos goles. Pero su peso real va más allá de esos números. De Paul es algo así como el heredero de Diego Simeone en el mediocampo de la Selección. Otra época, misma responsabilidad. Simboliza y representa una forma de competir que se volvió marca registrada: correr, jugar, presionar, discutir cada pelota y entender que el talento necesita una estructura colectiva para sostenerse.
En Qatar, su importancia fue decisiva. Después de un comienzo difícil ante Arabia Saudita, el mediocampista se afirmó como uno de los motores del equipo. Su despliegue le permitió a Argentina recuperar energía, juntar líneas y liberar a los jugadores más creativos.
Qué le puede dar De Paul a Argentina en el Mundial 2026
El valor de De Paul para Argentina está en su versatilidad. Aún no se sabe cuál será el once que parará Scaloni tanto en los amistosos previos como en los primeros partidos del Mundial. Lo que sí sabe es lo que puede dar el mediocampista de Las Garzas: puede jugar como interior, como mediocampista de ida y vuelta, como apoyo del volante central o como pieza de presión sobre la salida rival. Esa amplitud táctica le permite a Scaloni ajustar el equipo sin perder identidad.
También aporta algo que no siempre se mide: experiencia mundialista. No es lo mismo haber ganado que no haberlo logrado nunca. De Paul ya sabe lo que significa jugar partidos de máxima presión. Ya atravesó eliminaciones posibles, finales, prórrogas, penales y escenarios límite. En un Mundial con 48 selecciones y un camino más largo, esa experiencia puede ser determinante.
Argentina defenderá el título en un contexto de máxima exigencia. Siempre es igual: todos quieren ganarle al campeón. Todos mirarán a Messi. Y todos intentarán encontrar grietas en un equipo que hizo historia, pero que ahora necesita volver a competir desde cero.
El conjunto albiceleste integra el Grupo J de la Copa del Mundo 2026 junto a Argelia, Austria y Jordania. Comenzará su defensa del título ante Argelia y luego enfrentará a dos rivales con perfiles muy diferentes.
El debut será el martes 16 de junio frente a Argelia en el Estadio de Kansas City. El segundo partido será el lunes 22 de junio ante Austria en el Estadio de Dallas. La fase de grupos se cerrará el sábado 27 de junio, a las 10 p.m. contra Jordania, también en Dallas.
