Didier Deschamps es un símbolo de Francia. No solo por haber ganado el Mundial de Rusia 2018 como entrenador, sino que fue parte del equipo campeón del mundo como jugador en 1998, el primero de los Bleus en su historia. El ex mediocampista, hoy técnico del equipo, logró entonces el primer y segundo título de su país, primero dentro de la cancha y luego fuera. Y a la cita de Estados Unidos, Canadá y México 2026, llegará como subcampeón tras perder la final contra Argentina en Lusail.
En una entrevista con el sitio oficial de FIFA, Deschamps habló antes del inicio de la Copa del Mundo, y dejó una definición que resume el espíritu con el que afronta el torneo: "A mí solo me importan el presente y el futuro".
Para el técnico, las conquistas pasadas tienen un lugar asegurado en la historia, pero no deben ocupar el centro de la preparación. Francia derrotó 4-2 a Croacia en la final de Rusia 2018, y también fue finalista en Qatar 2022, donde cayó ante Argentina por penales después de una de las definiciones más recordadas de todos los tiempos. Pero Deschamps entiende que nada de eso jugará por su equipo en 2026.
El último Mundial de Didier Deschamps como entrenador de Francia
La Copa del Mundo 2026 tendrá un valor especial para Deschamps. Será su cuarto Mundial como seleccionador francés y, salvo un cambio inesperado, también el último de su ciclo. Después de catorce años al frente del equipo nacional, el entrenador buscará cerrar su etapa con otro título mundial.
Deschamps ya forma parte de una lista muy reducida. Junto a Mário Zagallo y Franz Beckenbauer, es una de las tres personas que lograron ganar una Copa del Mundo como jugador y como entrenador. Sin embargo, en Norteamérica podría ir todavía más lejos: convertirse en el único en conquistar dos Mundiales desde el banco después de haber sido campeón dentro del campo de juego.
Además, si Francia vuelve a llegar a la final, Deschamps podría transformarse en el primer seleccionador en disputar tres finales consecutivas de la Copa del Mundo. Fue campeón en 2018, subcampeón en 2022 y ahora irá por una nueva oportunidad en 2026.
Francia, otra vez entre las grandes candidatas
Francia llega al Mundial como uno de los claros favoritos. por lo producido en la preparación, por los nombres que tiene y por el pasado reciente en cuanto a Mundiales.
"Las expectativas vienen dadas por los resultados obtenidos", reconoció el entrenador en su charla con FIFA. Para Deschamps, Francia forma parte del grupo de diez o doce selecciones que pueden aspirar al título. Pero también dejó una advertencia simple y contundente: solo una terminará feliz.
Francia tiene talento, jerarquía y experiencia, pero el Mundial no premia antecedentes. Cada torneo exige empezar de nuevo. Cada partido puede modificar el rumbo. Y cada generación necesita escribir su propia historia.
Senegal, el debut y un recuerdo que Deschamps no toma como revancha
El primer desafío de Francia en la fase de grupos será ante Senegal, un rival que inevitablemente despierta un recuerdo fuerte. En el Mundial 2002, el seleccionado africano sorprendió al campeón vigente y derrotó 1-0 a Francia en el partido inaugural. Aquella caída quedó grabada como uno de los grandes golpes de la historia moderna del torneo.
Deschamps no ve, de todos modos, el partido como un desquite. Otros tiempos, otros jugadores, otras preocupaciones. "La revancha no existe en el mundo del deporte", afirmó el técnico. La frase marca su postura. Francia no enfrentará a Senegal para reparar una herida del pasado, sino para abrir una nueva página en una Copa del Mundo distinta.
Francia deberá medirse, además de Senegal, con Noruega e Irak, dos equipos duros que servirán como paso obligado rumbo a la segunda ronda. Para una selección con aspiraciones de título, superar la primera fase es una obligación, pero no un trámite.
Mbappé, Dembélé, Olise y un ataque lleno de variantes
Uno de los grandes argumentos de Francia está en su poder ofensivo. Kylian Mbappé, figura de Real Madrid, volverá a ser el capitán y la principal referencia del equipo. Su peso goleador, su experiencia mundialista y su liderazgo lo ubican otra vez en el centro del proyecto francés.
A su alrededor aparecen opciones de enorme nivel. Ousmane Dembélé, crack de PSG, llega como ganador del Premio The Best al Jugador de la FIFA 2025 y campeón de la UEFA Champions League con París Saint-Germain. Michael Olise, extremo del Bayern Munich, aporta desequilibrio, creatividad y capacidad para romper partidos. También figuran nombres como Désiré Doué, Rayan Cherki y Marcus Thuram.
Deschamps tendrá como desafío la administración de talento. "No van a poder jugar todos", advirtió. Para el entrenador, el objetivo no es acumular individualidades, sino encontrar la mejor química posible entre los futbolistas.
Una generación brillante, pero con menos recorrido que la de 2018
La Francia campeona de 2018 no apareció de un día para el otro. Muchos de sus jugadores ya habían atravesado el Mundial 2014 y la Eurocopa 2016, donde el equipo perdió la final como local ante Portugal. Ese recorrido ayudó a construir carácter competitivo.
El plantel de 2026, en cambio, tendrá una gran cantidad de jóvenes con menos experiencia en grandes torneos. Deschamps lo marcó como una diferencia importante. La calidad individual está, pero el desafío será transformar ese potencial en un equipo confiable durante siete partidos.
La historia reciente demuestra que Francia sabe competir bajo presión. Pero también que ningún talento alcanza si el grupo no entiende la exigencia de representar a una selección que juega siempre con la obligación de llegar lejos.
Deschamps: "A la selección francesa no se viene a recibir, sino a darlo todo"
Deschamps volvió a insistir en una idea que sostiene desde el comienzo de su ciclo: vestir la camiseta de Francia implica responsabilidad. Para el técnico, llegar al seleccionado no es un premio individual, sino un compromiso colectivo.
"A la selección francesa no se viene a recibir, sino a darlo todo", expresó. Esa frase define buena parte de su gestión, porque el vínculo con el seleccionado atraviesa casi toda su vida profesional. Fueron once años como jugador y catorce como entrenador. En ese recorrido, vivió títulos, finales, golpes y reconstrucciones. Por eso, aunque evita mirar demasiado hacia atrás, sabe que su historia con Francia es imposible de separar de su carrera.
El propio Deschamps reconoció que no sabe qué hará después del Mundial. Lo único claro es que no encontrará fácilmente algo superior a lo que significó la selección francesa en su vida. Como mucho, según explicó, podrá encontrar algo igual.
El Mundial 2026 no será una competencia más para Francia. Ni tampoco para el entrenador de los Bleus. Será el intento de volver a la cima después de la final perdida en Qatar, pero también la posible despedida de uno de los ciclos más importantes en la historia del seleccionado.
