Selección Mexicana: habrá varias sorpresas en la lista de Aguirre

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25 jugadores ya se encuentran concentrados con la Selección Mexicana (3:08)

¿Qué necesitan los ilusos y los ilusionados futbolistas mexicanos para ser parte de los 26 del Vasco en esta Lista Final?


LOS ÁNGELES -- Habrá sorpresas en la lista final de los convocados por Javier Aguirre a la Selección Mexicana que jugará el Mundial 2026. Hoy, en los mares agitados de la especulación y de la incertidumbre, y por supuesto el próximo lunes, como siempre, ni son ni serán todos los que estén ni están ni estarán todos los que son.

Curiosamente en un pueblo agobiado por la violencia, el narcotráfico, la impunidad, la corrupción gubernamental, hay más verbenas –improvisadas u organizadas--, que fluyen ávidamente sobre quiénes deben ser los 26 de Aguirre y los once de su patíbulo, que sobre las pestes recurrentes que agobian a la Nación.

Habrá sorpresas –y varias–, en el catálogo final del Vasco. Y, por eso, cabe la pregunta morbosa: ¿Esa lista es tan esperada para calibrarla genuinamente o para destruirla simplemente? Cada nombre oscilará entre el análisis y el escándalo del fanatismo hormonal y visceral.

“¿Qué hace ahí el Tala Rangel?”, sólo porque es de Chivas. “¿Qué hace ahí Guillermo Ochoa?”, porque cuando se jueguen las Semifinales del Mundial –a las cuales México difícilmente llegará– ya tendrá 41 años.

“¿Qué hace ahí Gilberto Mora?”, porque sólo tiene 17 años “ese púber sobrevalorado”.

Y así será el juicio sumario de cada uno de los 26 que elija Aguirre. Ninguno será lo suficientemente bueno y todos serán lo necesariamente malos.

Por eso, la ansiedad por conocer el inventario, el listado final de seleccionados será estrictamente para calibrarlo o estrictamente para destruirlo.

“Entredevorarse”, esa es la expresión genial y genuina de Octavio Paz, que data de 1950, para describir la esencia puramente impura del mexicano, que recurre al acto comunitario del canto, la amistad y el amor, no para identificarse, ni como un expresión de empatía, sino para “entredevorarse”.

Y llegará, para ello, como festín aparte, como aperitivo delicioso, el repertorio de los 26 futbolistas de Javier Aguirre. Porque Santi Gimenez “tiene ocho meses sin hacer un gol”. Porque Raúl Jiménez “ha jugado tres Mundiales y no ha marcado ningún gol”. Y así, hasta el etcétera de todos los etcéteras...

El expresidente de la FMF, Justino Compeán, relató una lección de vida. “Julio Grondona (expresidente de la AFA) me explicó una vez que ni una sola convocatoria de la selección de Argentina se iba sin que él la palomeara. Todas las convocatorias, las debía aprobar él. Yo hago lo mismo”, reveló.

Compeán, el mismo que reconoció que “yo no sé nada de futbol”, pero transformó los contratos de centavos en dólares para el Tri, ejercía, desde esa confesa ignorancia, el poder de vetar o subir al tren mundialista al pasajero que convenía a los intereses comerciales de la FMF.

Hoy, afortunadamente para Javier Aguirre, no hay ninguna sombra, aunque sí hay un tipo capaz de cuestionarlo. Cuando el Vasco aceptó hacerse cargo del Tri, por gestión de La Bomba Rodríguez, dejó en claro que sólo le rendiría cuentas a él... y, por supuesto, a Emilio Azcárraga Jean o a su mano derecha, Bernardo Gómez.

Al irse La Bomba el 13 de diciembre de 2024, Aguirre dejó en claro que sólo rendiría cuentas –y en condiciones extremas–, a Azcárraga Jean, quien difícilmente se distraerá de La Rosa de Guadalupe, y dejará todo en manos del Vasco.

¿Se equivocará Javier Aguirre con esta lista y sus sorpresas incluidas? Difícilmente, o al menos así debería pensarse.

El Vasco llegará a su cuarta Copa del Mundo en el banquillo de la Selección Mexicana. En 1994 estuvo al lado de Miguel Mejía Barón y en 2002, 2010, y ahora en 2026, él tiene el bastón y el bastión.

Confiesa que ha seguido modelos de trabajo que observó en Bora Milutinovic, su entrenador en el Mundial de 1986, y también de su apareamiento táctico con Mejía Barón. El resto, el empirismo de dirigir en seis equipos en España entre 2002 y 2024, y a selecciones nacionales de Japón y Egipto.

Con ese recorrido, con esas cicatrices, y las llagas aún supurantes de dirigir al Tri en dos Mundiales, parecería poco probable que Javier Aguirre se equivocara nuevamente, como ocurrió en 2002 con Tato Noriega y en 2010 cargando con el Bofo Bautista. Porque el Vasco y el Tri han hecho del fracaso un acto incestuoso.

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8:07
Un paseo por la vida de Brian Gutiérrez

¿Qué necesitan los ilusos y los ilusionados futbolistas mexicanos para ser parte de los 26 del Vasco en esta Lista Final, propagadora del morbo y del canibalismo urgido?

Javier Aguirre, en su cuarta gesta desde el banquillo, con la cruz, el silbato y la cachucha –su famosa y bipolar cachucha sudafricana--, ha dejado muy claras las cláusulas.

1.- Compromiso. La reincidencia de Aguirre al hacer referencia a la camiseta, la localía, el Estadio Azteca, identidad con la afición, el arraigo y hasta deslices de patrioterismo, para crear una serie de simbolismos que enardezcan al jugador. Un desafío a la teoría de Octavio Paz: “El mexicano le teme más a la victoria que a la derrota”.

2.- Intensidad. Lo ha recalcado el Vasco. Jugar al límite y jugar con los límites de futbol. Ahí, busca, tal vez, Aguirre, en una obsesión patriarcal, versiones de sí mismo. Si él fue a ensangrentar las narices de los uruguayos en el Estadio Centenario, espera que sus 26 sean capaces de hacer sentir como genuina la metáfora –hecha casi meme--, del #MasSiOsare. En cada balón, en cada centímetro de cancha, y en cada bufido.

3.- Futbol. Porque sin calidad no se compite, sin exquisitez no se ejerce como futbolista en un Mundial. Hasta los leñadores se afeitan.. de vez en cuando. Y en la nómina del Vasco hay quienes se atreven a hacer florituras, aunque también los hay con dos pies izquierdos, pero, es lo que produce el futbol mexicano, cuyo nativo, ya se sabe, ni es el más fuerte, ni el mas técnico, ni el más veloz, ni el más habilidoso, ni el más atlético, ni el más disciplinado, ni el más inteligente, pero, con cataplasmas de un poco de todo ello, compite.

4.- Disciplina. Este es el principal rasero, el principal filtro para Javier Aguirre. El que traiciona sus reglas –castrenses o no–, traiciona al grupo. El sentimiento gregario que maneja el Vasco sin embargo, no es castrante.

Australia, este sábado, en el Rose Bowl de Pasadena, será el último laboratorio para el Vasco y los aspirantes. El lunes, a más tardar, la convocatoria final para el Mundial 2026 quedará expuesta en el tendedero y en el paredón, para cualquier uso que se le quiera dar.

Aguirre ha dejado en claro que escuchará a sus auxiliares, que se empapará de sus juicios, pero que, al final, la legión será conformada de acuerdo a sus entendederas, experiencias y percepciones. Su ventaja es que, aparentemente, nadie manoseará la lista, porque, como alguna vez lo dijo, “si sale mal, al que corren es a mí”.

¿Qué lleva a los entrenadores a cometer más errores, la soberbia de los egos o la inseguridad de los egos? En el caso de Javier Aguirre Onaindia Arraskaeta Landeta Goyado Alberdi Uriarte Garechana y Lanetarzúa, no se sabrá este lunes, sino hasta el último estertor del Tri en la Copa del Mundo. Ni un suspiro antes.