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Lopetegui busca con Qatar la redención en el Mundial tras el caos de 2018

Tiro en el pie. Autoboicot. Autodestrucción. Por todos lados hay expresiones similares pero en cambio lo que cuesta encontrar es un ejemplo, en toda la historia de los Mundiales, de un candidato al título que haya destrozado su chance por errores propios de manera tan burda como lo hizo España en junio de 2018. Faltaban apenas tres días para que debutara ante Portugal en la Copa del Mundo.

En ese inoportuno momento, Real Madrid difundió la noticia de que su futuro entrenador sería Julen Lopetegui, por entonces entrenador de la Roja. El escándalo fue inevitable. El DT resultó despedido al día siguiente y, luego de la asunción a las apuradas de Fernando Hierro, uno de los favoritos al título a duras penas pasó la primera ronda y se despidió en octavos de final.

Pero todos merecen una revancha en el fútbol. Y ocho años después de ese papelón con múltiples protagonistas, le tocará a Lopetegui buscar una nueva oportunidad desde un Qatar que pelea, a caballo de su poder económico, por empezar a darles pelea a los mejores.

Seguramente, Lopetegui no quiere pensar más en todo lo relativo a su paso por el seleccionado español como entrenador. Antes, su etapa como futbolista también tuvo un dejo de amargura. Sus buenas actuaciones como arquero en el modesto Logroñés lo hicieron parte del plantel en Estados Unidos 1994, pero no pudo disputar un solo minuto del torneo.

Ya en 2019, cuando en el podcast Football Daily, del periodista Guillem Balagué, por primera vez habló de la situación aciaga que vivió en Rusia, confesó: "Fue un vuelo de cinco horas a casa desde Moscú a Madrid. No sabía dónde estaba. Un día estaba en Rusia entrenando para la Copa del Mundo, y al siguiente estaba en el Santiago Bernabéu con un nuevo equipo".

No fue mejor lo que siguió a aquella salida traumática de un lugar que seguramente soñó con ocupar desde que empezó a entrenar. En Real Madrid, como si todo hubiera quedado inevitablemente salpicado por su salida arrebatada del seleccionado, fue observado de entrada con desconfianza y apenas llegó a dirigir diez partidos antes de sufrir un nuevo despido. Si uno solo de esos sacudones golpea a cualquiera, el vasco se vio obligado a lidiar en un puñado de meses con ese doblete devastador. Y así y todo, hoy sueña con su reivindicación.

Reconstrucción y nuevo desafío para Lopetegui

Desde Sevilla, donde consiguió el título de la Europa League en 2020, el vasco empezó su reconstrucción como entrenador. Después de un par de temporadas más que aceptables, Lopetegui siguió su camino en el fútbol inglés y finalmente desembocó, para una nueva experiencia en seleccionados, en 2025 en Qatar, que buscaba sellar la clasificación para el Mundial.

Se hizo cargo de una silla caliente: fue nada menos que el cuarto entrenador del equipo en las Eliminatorias. Cuando comenzaron, en noviembre de 2023, el portugués Carlos Queiroz estaba a cargo de Qatar. Apenas llegó a dirigirlo en dos partidos antes de que asumiera el español Tintín Márquez, que en diciembre de 2024 también se fue reemplazado. Lo sustituyó su compatriota Luis García, que era parte del cuerpo técnico de Márquez. La nueva ilusión duró cinco meses y entonces sí en mayo de 2025 llegó finalmente Lopetegui.

La misión que tenía era bien concreta: primero, en la tercera ronda, apuntalar la clasificación al repechaje, algo que logró al arañar el cuarto lugar del grupo, detrás de Irán, Uzbekistán y Emiratos Árabes Unidos. Ya después, el gran desafío era quedarse con el triangular de la cuarta ronda. Con el aliciente de encararlo como local, en Rayán, Qatar empató sin goles en su debut contra Omán, y en el encuentro decisivo, obligado a ganar, se impuso por 2-1 a Emiratos Árabes para alcanzar el primer lugar del grupo y el único cupo directo para la Copa del Mundo.

El Mundial 2026: La asignatura pendiente

"Tenía el deseo de poder llegar a otro Mundial, y ese fue un factor importante en mi decisión de venir aquí. Parece que la vida me lo debía, y afortunadamente hoy lo conseguí", afirmó Lopetegui tras la victoria decisiva, y agregó: "Es una recompensa que agradezco". Después de haberse quedado sin la posibilidad de dirigir en una Copa del Mundo cuando ya tenía todo listo con su país natal, finalmente la chance le vino de la mano de un país lejano y decidido a creer en él.

Desde luego, los objetivos que puede plantearse el vasco para el certamen que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá son bien diferentes de los que tenía en la mira con una España que aspiraba al título. Para Qatar, que viene de dar una pobre demostración hace cuatro años, cuando se transformó en el primer seleccionado local en perder los tres partidos que disputó, asoma como una meta posible -y deseada- pasar de ronda al menos como mejor tercero y acceder al grupo de clasificados a dieciseisavos de final.

Le tocó el grupo B, donde ya sabe que enfrentará a un equipo siempre peligroso como Suiza y a Canadá, uno de los organizadores. A ellos se puede sumar Italia, si prevalece en su zona del repechaje europeo. No será fácil para Qatar, un seleccionado conformado íntegramente por futbolistas de la liga local, con lo bueno y lo malo que eso implica.

Lopetegui se apoyará en la experiencia de algunos de los que ya jugaron el Mundial 2022, como el portugués nacionalizado Ro-Ro y los delanteros Almoez Alí (goleador de la eliminatoria asiática) y Akram Afif. Con ellos buscará construir nuevos recuerdos que dejen lo más lejos posible la memoria del golpazo que se pegó en Rusia.