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El día que Maradona ensayó la jugada de todos los tiempos en un Inglaterra vs. Argentina en Wembley

El 13 de mayo de 1980 hubo una jugada que, pese a ser en un amistoso y no terminar en gol, marcaría de alguna manera la carrera de Diego Armando Maradona y la historia de la Selección Argentina. La acción se dio en un encuentro disputado en el viejo estadio de Wembley, donde el Diez sería ovacionado de pie y se quedaría con una espina que seis años después sería sacada de la manera más gloriosa.

Pelusa siempre fue supersticioso y su paso como DT de Gimnasia y Esgrima La Plata lo dejó bien claro. Los integrantes de aquel plantel suelen recordar entre risas los pedidos de Diego para que nadie utilice ropa ni botines de color verde y se sabe que elevó un pedido a AFA para poder cambiarle el dorsal a quienes usaban el número 13 y 17.

La cuestión es que la jugada que en 2025 cumple 45 años fue justamente un martes 13. Seguramente a Maradona se le habrá cruzado en algún momento por su cabeza que la fecha era causante del fallo en la definición, pero con "el diario del lunes" es indudable que esa pequeña bronca determinó, seis años más tarde, una de las alegrías más grandes de la historia de la Selección Argentina.

La similitud con el ‘Gol del Siglo’ es evidente. Inglaterra era el rival y Diego recibió de espaldas al arco, para luego iniciar una carrera con obstáculos que parecía imposible para cualquier otro jugador. Pelusa encaró, se sacó de encima a cuatro rivales e ingresó al área por la misma zona que lo haría en cuartos de final de México ’86.

“En esa jugada engancho siempre para adentro y me encuentro con Ray Clemence, que me sale y dije ‘yo aseguro’. La vi tan fácil... Era el gol de mi vida, en Wembley con toda la gente, con los ingleses, y digo ‘la pucha’”, comentó Maradona varios años después al relatar la acción en la que decidió definir en lugar de intentar eludir al portero. “Cuando llego al país, mi hermano me dice: ‘Definiste mal, le hubieras amagado, si el arquero ya estaba en el piso’”, agregó el Diez.

“Fue una jugada linda y definí creo con lo mejor que tenía. Ahora si veo la jugada por TV pienso que tenía que haber enganchado para afuera y después haber tocado con derecha a la portería, pero en ese momento pensé que era lo mejor definir ahí y se me fue al lado del palo”, dijo Pelusa una vez llegado a Argentina, pero esta historia se guardaba lo mejor para el final.

Le dio tanto al fútbol que hubiese sido una injusticia que Maradona no tenga una nueva oportunidad. Y la tuvo de la manera soñada. En un contexto que iba mucho más allá de lo que pueda pasar adentro de una cancha, el capitán de la Selección Argentina de Carlos Bilardo acudió a la picardía ganada en el potrero de Fiorito para abrir el marcador en el minuto 51 y se dejó la magia como segundo plato.

La Albiceleste le ganaba 1-0 a Inglaterra por los cuartos de final y algunos segundos después de celebrar su ‘Mano de Dios’, el genio del fútbol mundial arrancó por la derecha. “Fue el gol soñado. Como dice el Negro Enrique, que me dejó solo. Me la da lejos del arco. Tengo la suerte de encarar y ver a los ingleses que no me podían agarrar, no podían llegar a la pelota. Cuando yo lo veo dudar a Fenwick le tiro la pelota adelante y él me quiere meter la mano, pero yo venía a cien por hora y a mí no me paraba nadie. Cuando voy a patear, lo veo a Shilton que me tapa todo el arco, le amago, la juego cortita y Shilton queda despatarrado y la empujo. Siento una patada de Butcher en la derecha, en el tobillo, que me lo rompió, pero era tan grande la alegría del gol que no me dolió”, relató Diego, autor del mejor gol de la historia de los Mundiales.

Luego vendrían los dos golazos a Bélgica en semis y la gloriosa final ante Alemania, también en el Estadio Azteca, pero no quedan dudas que su partido icónico fue aquel 22 de junio frente a Inglaterra. La jugada es alucinante y es difícil que un futbolero pase mucho tiempo sin verla. Sigue siendo deslumbrante pese a la velocidad que ganó el juego en los últimos años y resulta espectacular pensar que aquel chico de 25 años tuvo lucidez durante la carrera para recordar lo sucedido en Wembley y hacerle caso esta vez a su hermano Hugo. Siempre Maradona. Genio.