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Alemania 1974: el Mundial donde Uruguay fue despedido como "campeón" y regresó humillado

Johan Cruyff en su enfrentamiento contra Uruguay en Alemania 1974. Getty

El 28 de mayo de 1974 una increíble caravana de vehículos acompañó a los jugadores de la Selección de Uruguay rumbo al aeropuerto de Carrasco. La partida del plantel al Mundial de Alemania generó una euforia increíble. La gente salió a la calle a ver pasar el ómnibus. La terminal aérea fue un infierno de gente. Se entonó el himno y algunos jugadores, como Ramón Silva, se emocionaron hasta las lágrimas. El grupo seleccionado partió al grito de “¡Uruguay, Uruguay!”. Nadie tenía dudas: el equipo partía como favorito. Así lo dejó plasmado el diario La Mañana en el titular: “Fabulosa despedida. Única consigna, volver campeones”.

Hasta el propio técnico brasileño, Telé Santana, se había pronunciado sobre el poderío de la celeste. Por ese entonces Telé era técnico de Atlético Mineiro y luego de un amistoso que su equipo jugó contra Uruguay, expresó: “Veo a Uruguay con grandes posibilidades en el Mundial de Alemania. Demostró que su equipo es muy valioso. Tiene jugadores de gran talento y debo destacar a dos sobre todo: al Nº 5 Montero Castillo y al Nº 7 Luis Cubilla, que como el vino añejo, cada vez gusta más. A fuerza de ser sincero, debo decirle que en la actualidad veo mejor a Uruguay que a Brasil”.

Lo cierto es que el plantel se armó en medio de un clima de inestabilidad increíble. La selección uruguaya clasificó al Mundial bajo la dirección técnica de Hugo Bagnulo. Pero resulta que, al iniciar el proceso de preparación para Alemania, se cambió de entrenador y se designó a Roberto Porta.

El nuevo conductor dispuso de nueve partidos amistosos previo al Mundial jugando con rivales de bajo nivel como Haití, Jamaica, Hong Kong, Islandia, Australia e Irlanda.

Aquella Selección contó con los dos primeros repatriados de la historia: Baudilio Jauregui de River argentino y Ricardo Elbio Pavoni de Independiente. En el plantel aparecían nuevas figuras como el goleador Fernando Morena, Julio César Jiménez, Pierino Lattuada, Juan Carlos Blanco, entre otros. Del Mundial de México 1970 sobrevivían Ildo Maneiro, Julio Montero Castillo, Víctor Espárrago y Luis Cubilla.

Este último pasó por un momento complejo ya que estaba suspendido porque en un clásico le había lanzado la camiseta en la cara a un árbitro. El gobierno cívico-militar intervino otorgándole una amnistía.

Los problemas eran una constante. Cómo habrá sido la cosa que la directiva de Liverpool pidió la renuncia del técnico Porta, calificándolo de incapaz e inepto, por eliminar del plantel a Saúl Rivero.

OJO CON HOLANDA
Uruguay fue uno de los cuatro cabezas de serie junto con Alemania, en su calidad de país anfitrión, y los dos finalistas del torneo anterior, Brasil e Italia.

El calendario le marcó a la celeste que debía debutar contra Holanda, un rival al que los celestes ignoraban. De hecho, el propio Luis Garisto reveló: “Estando en Independiente yo había jugado la final del Mundo contra el Ajax, que era la base de la selección holandesa. Yo les decía que jugaban bien, que yo había perdido 3 a 0, pero no me hacían caso. Miren que está Cruyff, les advertí. Éramos la Superselección, ¡qué le iban a hacer caso al Loco Garisto! Decían que a Cruyff le daban un par de patadas y yo les insistí que no lo iban a agarrar ni para pegarle”.

Cómo será la cosa que, en determinado momento de aquel partido contra el Ajax, Garisto le dijo a un compañero: “Pato, te animás a contar, porque para mí que estos juegan con 12”.

A los siete minutos del debut, Uruguay ya perdía 1 a 0. El rival desplegó su fútbol total y le pegó tremendo baile a la celeste que, en el segundo tiempo, sufrió la expulsión de Montero Castillo.

En la segunda fecha del grupo, la celeste debía enfrentar a Bulgaria. El técnico Porta apeló a modificaciones, pero poco y nada cambió. Fue empate 1 a 1 lo que dejaba a Uruguay pendiendo de un hilo.

En el cierre del grupo el equipo sufrió un duro golpe al perder 0-3 contra Suecia.

Uruguay terminó último en la serie en uno de los fracasos más grandes de la historia de la celeste en los mundiales. Y aquellos jugadores que habían partido de Carrasco como “campeones”, volvieron humillados. Una frase de Julio Montero Castillo, en una entrevista con el diario Crónicas en el año 2005, fue elocuente: “Fuimos un desastre”.