Cuando Inter Miami contrató a Javier Mascherano como su nuevo entrenador en noviembre de 2024, surgieron preguntas.
¿Qué lo calificaba para el puesto? Con 40 años, no tenía experiencia previa como técnico de primera división y su currículum como entrenador se limitaba a las selecciones Sub-20 y Sub-23 de Argentina.
Gerardo “Tata” Martino, quien acababa de dejar el cargo, había dirigido a Barcelona, Argentina y México, y llevó a Atlanta United a una MLS Cup antes de asumir en Miami. Pero si él no había logrado entregar el gran objetivo de la liga, ¿qué podía esperarse de alguien tan inexperto como Mascherano?
¿Su relación con Lionel Messi —tras jugar juntos 13 años en Argentina y Barcelona— lo ayudó a conseguir el trabajo?
El copropietario de Inter Miami, Jorge Mas, respondió rápido a las críticas.
“¿Por qué Mascherano?”, preguntó en la conferencia de presentación. “Aporta al club la experiencia poco común de haber trabajado con jugadores jóvenes y con los jugadores más importantes de este club”.
Mascherano entendía la preocupación. Aceptó la duda.
“Entendí que cuando hay críticas, muchas veces no van dirigidas a la persona, no es algo personal, sino más bien un reflejo del lugar en el que estás”, dijo Mascherano a ESPN antes de la temporada 2026. “No soy de hacerme la víctima; no me gusta ese perfil. Traté de entender el contexto, y me pareció completamente normal. Llega un entrenador nuevo, joven, después de uno muy experimentado como Gerardo Martino, y yo no había tenido buenos resultados o lo esperado con las juveniles de Argentina. Era entendible que la gente, la prensa y la opinión pública dudaran de mí.
“Y creo que eso, al final, te hace mejorar como profesional. Es decir, si entrás en un contexto donde dudan de vos, entonces tenés que hacer algo para demostrar y ganarte su confianza”.
Mascherano hizo exactamente eso, llevando a las Garzas a ganar la MLS Cup contra Vancouver Whitecaps en diciembre. Fue un cierre feliz para una temporada que, pocos meses antes, parecía imposible.
El difícil inicio de Mascherano en Inter Miami
Sus primeras semanas en el cargo hicieron poco para calmar a los críticos.
Inter Miami quedó eliminado en semifinales de la Concacaf Champions Cup y tenía un discreto récord de 6-5-3 en la MLS. Entre el 27 de abril y el 24 de mayo, solo ganó uno de ocho partidos, concediendo 23 goles.
Pese al arranque irregular, la directiva mostró apoyo absoluto. Una fuente contó a ESPN que varios clubes consultaron si el puesto de entrenador podía quedar disponible pronto por los malos resultados, pero la respuesta siempre fue un rotundo “no”.
Al igual que la directiva, los jugadores respaldaron a Mascherano desde el primer día. Su conexión inmediata con el plantel surgió de una promesa de autenticidad, utilizando su experiencia como jugador para relacionarse con ellos.
“Como entrenador, el mensaje tiene que ser primero interno”, dijo Mascherano. “No doy un mensaje internamente y luego salgo a dar otro completamente distinto afuera, porque perdería toda credibilidad. El jugador es muy inteligente y, en dos minutos, se da cuenta si lo engañás o no. Lo mejor es ser auténtico, con las virtudes y defectos que todos tenemos como personas.
“Yo fui futbolista y creo 100% en el jugador. Como entrenador, por la posición que ocupo, muchas veces tengo que asumir la responsabilidad de muchas situaciones. Y es lo que decidí hacer. Realmente lo creo, y pienso que, tarde o temprano, el jugador también lo valora”.
El plantel entendió rápido su visión del juego, pero más importante aún, entendió que serían prioridad bajo la conducción del argentino.
“Lo que se dice sobre él como entrenador cercano al jugador es absolutamente cierto”, dijo el lateral Noah Allen a ESPN. “Es un técnico joven. Alguien muy familiarizado con el fútbol moderno… Se nota que sus ideas son buenas, sus conferencias son buenas, su mentalidad es buena. Es el entrenador correcto. Los jugadores lo respaldan y confían en él”.
Mascherano se ganó a los críticos y le dio el título de la MLS al Inter Miami
Los rendimientos y resultados mejoraron en la segunda mitad de 2025, pero pese a la decepción de perder la final de Leagues Cup y terminar terceros en la tabla del Supporters’ Shield, Mascherano siguió concentrado en su crecimiento personal mientras perfeccionaba la receta del equipo para el éxito.
Desplazó el foco de los números y la táctica hacia la gestión de partidos y jugadores. Entendió que el plantel podía ser su activo más importante, especialmente al disputar un número récord de partidos.
“Cuando empezás, sos un técnico joven y tratás de enfatizar el juego en sí, la táctica y la estrategia”, dijo. “Luego, con el tiempo, te das cuenta de que, si bien es muy importante, manejar personalidades y emociones también es crucial. Especialmente hoy, en un club, tenés jugadores de distintas edades y orígenes, y eso es muy importante. La principal lección fue nuestra persistencia y la creencia inquebrantable en el equipo, en nuestro estilo y en nuestro enfoque”.
El lema del equipo pasó a ser: "Necesitamos a todos, no solo a los 11 que arrancan el partido".
Eso resultó vital en la postemporada, cuando Luis Suárez fue suspendido por una patada contra Andy Nájar de Nashville SC en el segundo partido de la serie al mejor de tres. Sin su delantero estrella, Inter Miami ganó 4-0 y avanzó a semifinales de conferencia.
Mascherano enfrentó entonces el desafío más grande de su carrera: reconocer el potencial del equipo sin Suárez y dejarlo en el banco, o volver al once habitual pese al éxito reciente sin él. Era un momento decisivo, el tipo de decisión que atormenta a entrenadores en todo el mundo.
Mascherano dejó a Suárez en el banco en la siguiente ronda contra FC Cincinnati, logrando un triunfo 4-0, y también en la goleada 5-1 sobre New York City FC en la final de la Conferencia Este.
Tomando decisiones valientes y ganando partidos clave como visitante, Mascherano se ganó a sus críticos.
“Cuando nombramos a Mascherano hace un año, era su primer gran empleo”, dijo Mas en diciembre. “Este es un equipo difícil de dirigir, no solo por las personalidades y los jugadores de clase mundial, sino por la combinación con talento joven. Esa fue una de las razones por las que Mascherano está aquí. Pero este es un equipo duro y la presión empieza por nosotros… Ver la evolución del equipo, desde principios de año, pasando por semifinales de Concacaf, el Mundial de Clubes, la final de Leagues Cup, y luego ver el nivel de las últimas semanas, especialmente los últimos tres partidos… es un nivel que no habíamos visto desde que existe el club”.
Demostró que los críticos estaban equivocados y que Mas tenía razón. A poco más de un año de su llegada, el joven técnico sin experiencia de primera división logró lo que nadie en Inter Miami había conseguido.
Lo que se viene para Inter Miami en 2026 con Mascherano al mando
En 2026, el Miami de Mascherano enfrenta nuevos desafíos, expectativas y presión. Navega un plantel renovado, sin los ya retirados Sergio Busquets y Jordi Alba, con el objetivo de clasificar al próximo Mundial de Clubes ganando la Concacaf Champions Cup.
No será fácil, considerando que Seattle Sounders es el único club de la MLS que ha ganado el torneo en su formato actual, vigente desde 2008. Tras perder contra Monterrey en los cuartos de final de la edición 2024, Martino explicó por qué los clubes de la MLS han sufrido en esta competencia.
“Lo mencioné antes: si la MLS no flexibiliza las reglas para tener planteles más profundos, con lesiones y suspensiones, Liga MX seguirá teniendo ventaja”, dijo. “La MLS todavía no puede competir al mismo nivel que Liga MX por las reglas de plantel”.
Pese a las estrictas reglas que deben seguir, Inter Miami entra al torneo 2026 con la profundidad necesaria, tras pasar la pretemporada reclutando jugadores de calidad —aunque no necesariamente famosos— en varias posiciones. Las Garzas se enfocaron en fortalecer el plantel de arriba abajo, en vez de ir tras una nueva estrella rutilante.
Ahora, con un banco más sólido y permiso de la dirigencia para priorizar el torneo, Mascherano y su cuerpo técnico están mejor preparados que nunca. Debutaron el miércoles en un 0-0 ante Nashville, por la ida de los 8vos de final, donde Messi no logró marcar su gol 900.
Haber ganado la MLS Cup hace tres meses hará poco para aliviar la presión que la dirigencia coloca sobre Mascherano, aunque puede tener la tranquilidad de que llega a este nuevo desafío más preparado.
“Ahora soy mucho más maduro en la toma de decisiones, en cómo apoyar al equipo”, dijo. “Tengo claro que el entrenador y el cuerpo técnico estamos para apoyar a los jugadores, ayudarlos a encontrar su mejor versión y entender que el fútbol, como siempre digo, les pertenece a ellos.
“La verdad, siendo honesto, soy un entrenador completamente distinto ahora”.
