El brasileño Julio César Pinheiro no ha logrado olvidar aquel penal que falló ante Boca Juniors, en la Final de la Copa Libertadores de 2001. Incluso, asegura que sueña que finalmente lo mete y Cruz Azul termina levantando la copa.
“Lo que más me acuerdo y que hasta hoy no se me puede olvidar ni un sólo minuto es el penal que fallé”, se lamentó el brasileño.
“Hasta hace poco tiempo, soñaba con eso; que el resultado podía haber sido diferente. Tengo el gusto de platicar eso con mis amigos, en lo asados que hacemos en la casa. Son anécdotas que te fortalecen; en las dificultades se conoce al hombre y agradezco a Dios haber podido estar en esa Final. No cambiaría nada, no haría nada diferente en lo que hice; si no pudimos salir campeones, fue porque Dios no quiso”.
Como se recordará, Pinheiro erró el cuarto disparo de los cruzazulinos en la tanda de penales, y ahí se acabó el partido, luego que descontaran por los xeneizes: Juan Román Riquelme, Mauricio Serna y Marcelo Delgado.
Cuando a Pinheiro le tocó cobrar desde los 11 pasos, ya lo habían hecho Juan Román Riquelme (1-0), Francisco Palencia (1-1), Mauricio Serna (2-1), Pablo Galdames (Falló-2-1), Marcelo Delgado (3-1), José Alberto Hernández (Falló-3-1) y Jorge Bermúdez (Falló-3-1).
De haber anotado el brasileño, Cruz Azul se hubiera mantenido en la pelea, ya que faltaba de cobrar uno por bando.
“Esa Copa la recuerdo con mucho cariño, porque teníamos un buen equipo, que se la jugaba en cualquier cancha, que estaba muy mentalizado y técnicamente era muy fuerte. Sabíamos que se podía ir a Argentina y a sacar el resultado; fue increíble para mí en lo particular, porque se vive diferente la Libertadores. Yo, que soy sudamericano, sabía cómo era la intensidad de jugar esa Copa, y más una Final. Sabía que toda mi familia estaba en brasil, todos a la expectativa y yo era el único brasileño que estaba en la cancha en esta Final, así que para mí era muy especial”.
“Es increíble la presión que se vive ahí, enfrentando al Boca, y más en las condiciones de ir a penales. Yo era el cuarto pateador y terminé por ser el último… En tiempo normal tuvimos tres o cuatro oportunidades de hacer goles y yo, en lo particular, tuve una en el segundo tiempo, al minuto 41 o 42: Un tiro libre que pateo, pega en el piso, sube, pega en el palo y sale. Era el 2-0 y ahí no nos hubiéramos ido a la prórroga y a los penales; hubiera acabado ahí”.
Confesó: “Cuando caminas hasta el punto penal, te pasa una película en la cabeza; te acuerdas de cuando empezaste, de todo lo que viviste para llegar ahí y poder hacer algo diferente, y salir campeón de la Copa Libertadores”.
“Cuando terminó el partido, lloré mucho en el vestidor; ‘Billy’ y Trejo vinieron a hablar conmigo, (le dijeron) que no pasaba nada. que lo que hicimos nada lo pagaba. Recibí puro apoyo. La verdad que fueron momentos muy bonitos, muy importantes. Fue un gusto poder ser parte de todo eso”.
