Este domingo se estrenaron los episodios 3 y 4 del documental “The Last Dance”, que repasa la última temporada de Michael Jordan con los Chicago Bulls. Estos son las 5 conclusiones de dichas entregas:
1. Dicen que las derrotas enseñan más que las victorias, y esa premisa es más que verdadera con Michael Jordan y lo que vivió ante los Pistones de Detroit. Primero porque las tundas eran barbáricas. Después, porque se tuvo que comer la derrota en el juego 7 en 1990 con Scottie Pippen mermado por migraña. Y finalmente porque no hay un atleta con más orgullo deportivo que Jordan, incluso en sus derrotas. Por eso, que los Pistones no quisieran darle la mano a los Toros cuando finalmente les ganaron, Michael se las cobró con sangre, con una barrida, y a Isaiah Thomas con su ausencia en el Dream Team de Barcelona 92.
2. Debajo de los tatuajes, del tinte de pelo, de los aretes y del duro gesto de piedra, hay una historia de vida conmovedora en Dennis Rodman. Un chico tímido al principio, despojado de sus complejos, pasó de ser un estupendo atleta a un personaje inolvidable, capaz de ligarse a Madonna y convertirla en la musa de su liberación. Y de ir con Carmen Electra a pasarla bomba en Las Vegas (¡qué imágenes!). Y de convencer a Phil Jackson y a Michael Jordan que le dieran vacaciones en plena temporada. Solo él, solo el Gusano. Maravillosa la entrega que correspondió a Rodman, retratando perfecto lo complejo de su personalidad.
3. Todos tenemos en la mente a un Phil Jackson propio, equilibrado, espiritual, el guía imperturbable de los Toros. Pero ver a un Phil Jackson hippie, perdiendo la cabeza como coach en Puerto Rico, y ser considerado como jugador la primera versión de Dennis Rodman… eso jamás lo vi venir. Ganador entre ganadores, solo Jackson pudo ensamblar ese equipo legendario. Vaya genio, capaz incluso de hacernos creer que no rompía un plato.
4. El tiro que le anota Michael Jordan a los Cavs para eliminarlos en 1989 siempre ha sido festejado y admirado por lo difícil de la jugada en sí. Pero 'The Last Dance' explica su significado, y otra vez, es provocado porque alguien le pica el orgullo a Michael Jordan. En esta ocasión, los reporteros de la fuente en los periódicos de Chicago, que no le daban esperanza alguna a los Toros de avanzar. Por otro lado, Lenny Wilkens puede ser uno de los mejores coaches en la historia de la Liga, pero… ¿cómo se le ocurre poner a Ehlo a marcar a Jordan, ¡teniendo a Ron Harper!? A la postre, Ehlo jamás se sacudiría esa humillación, y Ron Harper encontraría su redención junto a Jordan, en el segundo triplete de los Toros.
5. Por último, queda demostrado que no importa qué tan grande sea tu figura en un deporte de conjunto, sin equipo no llegas al cielo. Nunca, jamás. Y MJ se tardó algunos años en entenderlo, hasta que llegó Tex Winter y su ofensiva del Triángulo. Si confrontamos las frases: “There´s no I in Team” vs. “There is I in Win”… termina ganando la primera, y ésa no la acuñó Jordan. Paxson resolvió momentos clave para Chicago en 1991 y 93, y Steve Kerr lo haría en 1997. Me muero de risa cuando alguien argumento que Jordan “ganó solito” sus títulos. Su grandeza no tiene cuestionamiento. ¿Pero solo? Nadie. Ni siquiera él.
