Salvo el caso de Quiñones, las salidas de jugadores no han representado ingresos significativos para las Águilas
MÉXICO -- La etapa de André Jardine en América ya es histórica en el aspecto deportivo. Bajo su mando, el club de Coapa conquistó un tricampeonato y recuperó la autoridad como el equipo más ganador de la Liga MX. Sin embargo, más allá del terreno de juego existe un pendiente que no pasa desapercibido. Se trata del rendimiento de los fichajes y, sobre todo, la escasa rentabilidad en la venta de jugadores.
Desde la llegada del estratega brasileño, América incorporó futbolistas que en el papel prometían elevar la calidad del plantel. Algunos arribaron con cartel europeo, otros como apuestas internas del mercado local. No obstante, varios de esos nombres quedaron lejos de las expectativas y terminaron saliendo sin dejar ganancias significativas. A esto se suman las cesiones que ha realizado el club con el objetivo de liberar plazas de 'No formados en México'.
El único caso de éxito que tiene América en la etapa de Jardine y de la directiva encabezada por Santiago Baños es Julián Quiñones. El colombiano naturalizado mexicano llegó al América en el verano del 2023, procedente del Atlas a cambio de 6 millones de dólares. Quiñones fue campeón con las Águilas y posteriormente fue vendido en mayo del 2024 al Al-Qadisiya a cambio de 15 millones de dólares. La escuadra de Coapa logró una importante ganancia por dicha transferencia, la única excepción que tiene el club en los últimos dos años y medio.
En el lado opuesto de Quiñones, aparece el caso de Javairo Dilrosun. Procedente del Feyenoord, el atacante neerlandés llegó con la etiqueta de jugador desequilibrante y con la misión de competir por el puesto de Alejandro Zendejas. La historia fue distinta. Las oportunidades fueron escasas, su nivel no convenció y terminó por rescindir su contrato. América no solo dejó de obtener ingresos por una venta, sino que perdió la inversión inicial.
Otro ejemplo es Cristian Calderón. Llegó libre desde Chivas tras un historial de polémicas extracancha. En Coapa mostró profesionalismo y fue parte del tricampeonato, pero su salida rumbo a Necaxa se concretó mediante una cesión que tampoco representó ingresos relevantes. Una operación discreta para un jugador que llegó a estar tasado en alrededor de dos millones de dólares.
Salidas con bajos ingresos
Si algo ha marcado la gestión reciente del América en el mercado es la dificultad para cerrar ventas fuertes. Aunque Jardine heredó una base sólida y no necesitó fichar en exceso, sí se registraron salidas de jugadores importantes que dejaron poco retorno económico.
Diego Valdés arribó desde Santos Laguna por cerca de 11 millones de dólares. Tras cumplir un ciclo exitoso, salió en el verano de 2025 rumbo a Vélez Sarsfield por aproximadamente 3.5 millones. Una diferencia considerable que refleja la devaluación del activo.
El caso de Richard Sánchez sigue una línea similar. Fichado en 2019 por siete millones desde Olimpia, el paraguayo dejó el club a inicios de 2025 por tres millones. Cuatro millones de pérdida para una institución que suele presumir fortaleza financiera.
Dos futbolistas más se suman a la lista de movimientos del América en la recta final del mercado de fichajes de invierno. Se trata de Víctor Dávila y Rodrigo Aguirre, quienes tuvieron un paso inferior a dos años por la institución y que en los últimos meses perdieron protagonismo en el ataque del conjunto azulcrema.
Rodrigo Aguirre llegó al América como el quinto refuerzo de cara al torneo Apertura 2024, en una operación cercana a los tres millones de dólares. El delantero uruguayo formó parte del plantel que consiguió el título del tricampeonato; sin embargo, su participación y regularidad disminuyeron a lo largo del último año.
Aunque Aguirre estaba considerado inicialmente dentro de los planes de André Jardine para el Clausura 2026, la directiva no puso obstáculos para concretar su cesión a Tigres, operación que se cerró en los últimos días del mercado.
Por su parte, Víctor Dávila arribó al América a préstamo procedente del CSKA Moscú. Tras su participación en el Apertura 2024, el club ejerció la opción de compra por una cifra cercana a los siete millones de dólares. Durante el año 2025, el atacante chileno alternó titularidades con suplencias, lo que llevó a la directiva a buscar alternativas para su salida en semanas recientes.
Uno de los principales factores que complicó la negociación fue el salario del jugador, situación que limitó las opciones en el mercado. Finalmente, Dávila ocupaba una de las plazas que el club buscaba liberar para avanzar en la posible llegada de Raphael Veiga.
La solución se encontró con Colo Colo, club que manifestó interés en el futbolista, aunque sin asumir la totalidad de su salario. Ante este escenario, América aceptó cubrir el 50 por ciento del sueldo de Dávila durante el periodo que dure la cesión al equipo chileno.
Por ambos futbolistas el América no obtuvo gran ganancia económica por sus cesiones y estuvieron lejos de recuperar los 10 millones de dólares que invirtieron hace apenas año y medio.
