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Ignacio Ambriz, el técnico que prometía que iba a cruzar los mares gracias a sus pies

A Ambriz se le cruzó el futbol, pero también entrenó como velocista y estaba en la selección de educación física de su secundaria. Él confiaba en que iba a cruzar los mares gracias a sus pies, aunque no sabía muy bien cómo.

En la Secundaria 84, de Los Reyes, Iztapalapa, había un niño que prometía que iba a cruzar los mares de este mundo gracias a sus pies, ese infante se llamaba Ignacio Ambriz, ya los cruzó y regresó, ahora está en su segundo final de la Liga MX, ahora como técnico del Toluca.

A Ambriz se le cruzó el futbol, pero también entrenó como velocista y estaba en la selección de educación física de su secundaria. Él confiaba en que iba a cruzar los mares gracias a sus pies, aunque no sabía muy bien cómo.

“Nacho era serio, exigente, regañón. Éramos velocistas en atletismo y siempre nos mandaban a entrenar las profesoras juntos, porque estábamos en la selección de educación física”, cuenta Verónica Pérez, ex compañera de Ignacio Ambríz en la secundaria 84 de Iztapalapa, a ESPN.

Como futbolista profesional pudo. En la Selección Mexicana cruzó los mares para disputar la Copa Confederaciones que se disputó en Arabia Saudita, entre otros viajes, y como entrenador, aunque ya no usaba tanto sus pies, lo hizo hace un año al ser nombrado entrenador SD Huesca de España.

El niño que salió de uno de los barrios más conflictivos de la Ciudad de México y que pasaba algunos de sus días detrás de escenarios y sets de cine, debido a que su papá trabajaba para esa industria, había cumplido la palabra de cruzar los mares de este mundo gracias a sus pies.

En el SD Huescas, al que llegó después de ser campeón de Liga MX con el León, las cosas no fueron como se esperaban, en menos de cuatro meses salió del equipo español y regresó a México, para dirigir al Toluca. Fue con la imagen de éxito y regresó derrotado.

En los Diablos Rojos se esperaba que hiciera un símil al estilo que implementó en el León, pero su equipo terminó pagando una multa por quedar en los últimos tres lugares de la tabla porcentual. Estaba apenado, pero como siempre, sabía lo que quería, y prometió que iba a retribuir al club la confianza que le había dado.

En su último día de secundaria, prometió que se dedicaría al deporte, sin importar cómo, al igual que en Toluca hizo la promesa que recompensaría a la afición que siempre los apoyó. Está en la final, contra el Pachuca, a 180 minutos de volver a cumplir su palabra.

“Cuando terminamos la secundaria él me preguntó: ¿entonces te vas a dedicar al deporte Verónica? Porque yo sí. Yo le dije que no, y creo se enojó, yo estudié en la UNAM y él cumplió su objetivo. Esta fue nuestra última plática”, recuerda su ex compañera de secundaria.