De cara a la temporada 2021/2022, el Cagliari apostó por los futbolistas uruguayos y esos jugadores por el elenco de Cerdeña, y en la mayoría de los casos nadie salió beneficiado, con relaciones que se rompieron, con tres orientales que se marcharon y con un equipo que sigue luchando por mantener la categoría.
El idilio fue fugaz y valga la redundancia si vale para remarcar lo efímero que fue este vínculo. Según el diccionario, el idilio es una relación amorosa que generalmente es vivida con mucha intensidad y es de corta duración.
En este caso, apenas seis meses. El siete de agosto del 2021 el club italiano así anunciaba su tercera equipación: “Una camiseta celeste, un homenaje a Uruguay. Tan cerca pero tan lejos. Dos pueblos unidos por el sol, el mar, la pasión por el fútbol; dos realidades separadas por miles de kilómetros, pero unidas por una relación especial, la que tradicionalmente une a Cagliari con Uruguay. Corazón, imaginación, garra”. El estreno de la celeste italiana se produjo, spoiler alert, en la derrota ante Mallorca por 1 a 0 por el Trofeu Ciutat de Palma.
Antes, el 24 de setiembre del 2020, Godín se había incorporado al Cagliari desde el Inter, sumándose así al plantel donde ya estaban sus compatriotas Gastón Pereiro (desde enero de ese año), Nahitan Nández, que llegó a Cerdeña desde Boca en agosto del 2019, y Christian Oliva, volante ex Nacional que comenzó a trabajar en el Cagliari apenas algunas semanas antes que el ex jugador de Peñarol.
La temporada 2020/2021 no fue la mejor para el Cagliari, pero pudo mantener la categoría en la penúltima fecha, lucha en la que se recuerda particularmente el triunfo ante Parma por 4 a 3 en la fecha 31 que significó un punto de inflexión (cortó una racha de cuatro derrotas consecutivas) con un gol primero y una asistencia después de Pereiro en el minuto 90 para dar vuelta el marcador.
Pasada esa turbulenta temporada, el club de Cerdeña decidió profundizar su apuesta por los uruguayos, y entonces Oliva regresó de sus seis meses a préstamo del Valencia, se confirmó que Nández y Pereiro seguirían en el club porque se los creía fundamentales, Godín continuaría liderando la defensa, y el primero de setiembre se anunciaba la llegada de Martín Cáceres.
Cinco uruguayos y la Celeste como tercera equipación. La apuesta casi mística del club tampoco estaba exenta de buenos antecedentes. Cagliari es un club que los 12 de noviembre saluda a Enzo Francescoli (quien brilló en Cerdeña entre 1990 y 1993), que los 14 de octubre felicita por un nuevo cumpleaños a Fabián O'Neill, que siempre recuerda con gran cariño al Patito Aguilera por sus goles importantísimos.
El primer oriental en llegar al Cagliari fue Waldemar Victorino para jugar la temporada 1982/83, disputando 17 partidos y anotando dos goles. Ocho años más tarde, otros tres uruguayos firmaban con el club: José ‘Pepe’ Herrera, Enzo Francescoli y Daniel Fonseca. El primero de ellos incluso tuvo una hija en Cerdeña, Sofía Herrera, actual esposa de Diego Godín.
En esta temporada, Cáceres se había transformado en el uruguayo número 23 en vestir la maglia de los ‘rossoblu’.
La apuesta tenía sentido al considerar la calidad de los uruguayos que se habían incorporado, tenía historia que la sustentaba y hasta un guiño al marketing con el lanzamiento de una nueva equipación.
Sin embargo, el deporte a veces parece ensañarse en rechazar las historias que comienzan escribiendo el final feliz. El fútbol trata de evitar los cuentos que se inician anticipando éxitos rotundos, pero a la vez esconde historias de derrotas previsibles por lo que casi que únicamente exalta aquellas trayectorias increíbles únicamente cuando el final revelado es de triunfo sorpresivo.
Y aún desechando que el anticipo de éxito pueda pensarse como un mal augurio, en esta temporada lo sucedido en Cagliari confirmó que los jugadores, entrenadores y dirigentes no son piezas a juntar y el puzzle ya está hecho, sino que las relaciones, y tensiones, deben transitar con cierto grado de convivencia en pos de un objetivo común.
Y entonces los resultados comenzaron a ser adversos de forma continua. Y Oliva no tenía minutos. Y el equipo no era sólido en defensa con Godín, Cáceres y Nández en cancha. Y la temporada ya perfilaba para ser otra vez de sufrimiento para zafar del descenso.
El lunes 20 de diciembre, Godín y Cáceres quedaron fuera de la convocatoria para el partido ante la Juventus y el periódico Corriere dello Sport informaba que ‘eran los primeros nombres fuertes en caer bajo el hacha de la purga evocada por el director deportivo de Cagliari Stefano Capozucca tras el 4-0 en casa sufrido ante Udinese’ el 18 de diciembre.
“No puedo contar detalles hasta que no se concrete mi salida de Cagliari”, decía apenas días después Godín ya en Montevideo sabiendo que no iba a volver a Cerdeña y aguantándose las ganas de contar qué había sucedido.
El once de enero de este año, el zaguero firmaba la rescisión de su contrato y fichaba por Atlético Maneiro, y entonces sí publicaba una carta donde aseguraba que ‘algunos dirigentes del club, de forma injustificada y queriendo poner una cortina de humo al problema real, que son ellos mismos, han puesto en entredicho mi profesionalidad, mi compromiso y respeto por esta camiseta'.
“Dichas falsedades duelen más aún cuando hace pocas semanas había aceptado hacer un esfuerzo para aliviar económicamente al club”, aseguraba el capitán de la Selección Uruguaya.
Cáceres, por contrato, debió entrenar algunos días de enero en Cerdeña, pero ya se sabía que su destino estaría fuera de la isla. El 29 de enero se llegaba a un acuerdo para rescindir el vínculo de Oliva, y dos días más tarde Cáceres firmaba en el Levante de España.
Pese a algunos intereses de grandes elencos europeos, Nández seguirá en el Cagliari, al menos hasta fin de temporada, al igual que Pereiro, quien buscará tener más minutos.
Atrás y muy lejos quedaron las sonrisas en las presentaciones y las ilusiones de la pretemporada.
Abajo en la tabla se encuentra Cagliari, hoy penúltimo y en zona de descenso, pero curiosamente con sus mayores esperanzas centradas en la energía de Nández y en el talento de la zurda de Pereiro. La temporada dirá qué final tendrá aquel inicio de tono celeste; seguro será bastante diferente al planificado, aunque en este caso lo mejor será evitar posibles presagios.
