Hay un dicho popular y futbolero que nadie se atrevería a contradecir: “Equipo que gana no se toca”. ¿Qué decir, entonces, de un equipo campeón, que precisamente ganó el título? Inter ganó el Scudetto 2025-2026 de la Serie A. También conquistó la Copa Italia. Marcó 89 goles en la Serie A y construyó una campaña que dejó poco espacio para pensar en una necesidad de reconstrucción.
Sin embargo, en el fútbol contemporáneo, “el mercado” siempre ofrece novedades. Es casi impensado que un plantel, por más ganador que sea, se mantenga intacto. Cada institución es un mundo. Hay, por supuesto, apuestas para mejorar lo que ya funcionaba bien, planificaciones a largo plazo y pedidos del entrenador. También aparecen ofertas tentadoras y otras que no seducen tanto pero que incluyen a jugadores que no se sienten cómodos en la estructura actual. Más allá de todo eso, la pregunta aparece de manera natural: ¿es mejor el Inter que comenzó la defensa del título que aquel que ganó el Scudetto en la campaña pasada? Hay varias formas de pararse para avizorar el horizonte y dar una respuesta. O mejor: varias respuestas.
Esencialmente hay que retroceder un poco en el tiempo. El entrenador rumano Cristian Chivu se hizo cargo del primer equipo en junio de 2025, después de la salida de Simone Inzaghi, tras aquella durísima derrota 5-0 ante PSG en la final de la UEFA Champions League. Chivu, que había jugado en Ajax, Roma y el propio Inter, tres grandes de Europa, no tenía experiencia al frente de un equipo de ese tamaño. Pero conocía Inter. Había jugado allí, había trabajado en sus divisiones juveniles y entendía la cultura del club. Y tenía ambiciones. En su primera temporada completa consiguió el Scudetto y, poco después, la Copa Italia. Aquella doble corona abrió paso a otra etapa: el momento en el que Chivu, a fuerza de resultados, pudo sentarse en la mesa de los dirigentes para pensar de manera colectiva cómo disponer las fichas sobre el tablero.
Marotta diseñó el plan de Inter y Chivu explotó al máximo sus cualidades
Cuando designó a Chivu como entrenador, Giuseppe Marotta, presidente y director ejecutivo del club, había explicado qué buscaba Inter. El club quería rejuvenecer el plantel, pero sin resignar competitividad. Buscaba incorporar jugadores con margen de crecimiento y, al mismo tiempo, mantener una estructura capaz de pelear por los títulos. La primera respuesta de Chivu fue contundente: llevó al Neroazzurro a lo más alto de Italia con 87 puntos, 11 más que Napoli, el subcampeón, y consiguió una abrumadora cantidad de goles: 89 tantos y una diferencia de goles de +54 sobre los napolitanos.
"La temporada de Christian Chivu al frente del Inter ha sido realmente extraordinaria", afirmó Luigi De Siervo, CEO de la Lega Calcio Serie A. En su primer año en el banquillo de un equipo profesional desde el inicio de la temporada”, publicó la Serie A en su sitio web. “Chivu demostró inmediatamente el ADN ganador que poseía como jugador, guiando a sus muchachos a jugar un estilo de fútbol sólido y ofensivo que vio a los Nerazzurri terminar la temporada con un promedio de más de dos goles por partido”, agregó.
Por supuesto, Chivu fue galardonado como el mejor entrenador del Calcio en la temporada. Ahora, el rumano acaba de comenzar la segunda parte del proyecto. Y quizás allí esté la clave para entender cómo se comportó Inter en el mercado. En ese sentido, el mejor ejemplo es el del argentino Lautaro Martínez, goleador de la campaña del título con 17 tantos. “Lautaro es nuestro capitán, representa la historia actual del Inter”, dijo Marotta recientemente cuando fue consultado por los rumores sobre una posible salida del delantero que fue elegido mejor delantero de la Serie A 2025-2026.
El mensaje de Marotta fue más importante que cualquier operación de mercado. Si el objetivo fuera rejuvenecer el plantel luego de la coronación, Lautaro, con 29 años y un valor de mercado enorme, habría sido uno de los jugadores más tentadores para vender. Inter eligió otra cosa. Lo retuvo. Y lo ratificó como un ícono del plantel y del club.
Una imagen brillante hacia el exterior, por supuesto, pero también un espejo en el cual deben mirarse los que comparten equipo con él. Junto al delantero argentino, el campeón conservó buena parte de su columna vertebral: Thuram, Dimarco, Barella, Çalhanoğlu, Bastoni y Akanji, entre otros. Ahí está la primera parte de la respuesta a la gran pregunta. Inter cambió, pero no afectó su núcleo duro. Hizo retoques. Nada de andar moviendo cimientos.
En defensa, los cambios más notorios del Inter
Entre los jugadores campeones que ya no vestirán de azul y negro en 2026-2027 aparecen el arquero suizo Yann Sommer y los defensores Denzel Dumfries y Matteo Darmian (ambos, laterales derechos), Francesco Acerbi y Stefan de Vrij (dos centrales de gran jerarquía). Entre los cinco aportaban experiencia y conocimiento. Sabían cómo interpretar un sistema que llevaba mucho tiempo funcionando. En 18 de los 38 partidos de la Serie A terminaron con la valla invicta: mérito inescindible entre el arquero y sus defensores. Eso no se reemplaza de un día para otro.
Para reforzar el fondo llegaron John Stones, desde Manchester City, y Djed Spence, desde Tottenham, mientras que regresó Benjamin Pavard, al finalizar su cesión al Olympique de Marsella. El lateral izquierdo Federico Dimarco, MVP de la Serie A pasada, y los centrales Manuel Akanji, Alessandro Bastoni y Yann Bisseck siguen bajo la batuta de Chivu. Representan la continuidad defensiva en la institución que se calzó la corona del Calcio en 2025-2026.
El reemplazo de Sommer es uno de los interrogantes que tendrá que responder el flamante Inter. En ese puesto, el veterano arquero dejó una vara alta (15 vallas invictas en la campaña pasada en Serie A), por lo que el español Josep Martínez tendrá ahora, por primera vez, la responsabilidad de sostener ese nivel durante toda una temporada. En el fondo es en el único sector en el que puede haber preguntas flotando durante unas cuantas semanas. Inter puede tener nuevas variantes, pero perdió una cantidad importante de experiencia acumulada.
Nadie duda de ello. La pregunta es, en todo caso, cuánto tardará en construir nuevos automatismos. Cuánto tiempo les llevará entenderse con una mirada, con un grito.
En el mediocampo, Inter posee experiencia y calidad de sobra. Hakan Çalhanoğlu y Piotr Zielinski tienen 32 años, Nicolò Barella se acerca a los treinta (29) y Henrikh Mkhitaryan ya llegó a los 37. Por su parte, Petar Sučić tiene apenas 22 años, Andy Diouf 23 y Luis Henrique 24. Hay un mix interesantísimo. Además, en ese sector del campo se incorporaron Curtis Jones (25 años), proveniente de Liverpool, y Aleksandar Stanković (21), de Brujas. Y retornaron de sus respectivas cesiones Kristjan Asllani (24), de Besiktas, y Yanis Massolin (23), de Modena. Con todas esas alternativas, Chivu tiene combinaciones interesantes, que pueden proporcionarle variantes, despliegue y capacidad para modificar su estructura y su propuesta dentro de un mismo partido.
En ofensiva, por su parte, no hay nada nuevo bajo el sol.¿Para qué meter mano en una delantera capaz de anotar más de dos goles por partido? ¿A quién se le ocurre? Lautaro Martínez y Marcus Thuram representan el poder de fuego y la experiencia en ofensiva: en 2025-2026 sumaron 39 goles entre Serie A, Champions League y Copa Italia. Pio Esposito, de 21 años, y Ange-Yoan Bonny, de 22, son la sangre joven. Aportaron 18 tantos entre las tres competencias mencionadas. Jerarquía comprobada, para unos, y sed de mostrarse, para otros.
Al final, ¿es mejor este Inter que el de 2025-2026?
El 3 de mayo pasado, cuando se aseguró el Scudetto 2025-2026 venciendo 2-0 a Parma, Inter formó así: Sommer; Bastoni, Bissek y Akanji; Dmufries, Sučić, Barella, Zielinski y Dimarco; Thuram y Esposito. Frente a Monza, al que venció 4-1 en el estreno de la Serie A 2026-2027, el Neroazzurro inició el juego de con estos 11: Josep Martínez; Akanji, Bissek y Bastoni; Diouf, Zielinski, Barella, Çalhanoğlu y Dimarco; Esposito y Lautaro Martínez. Luego ingresaron Petar Sučić (por Çalhanoğlu), Ange-Yoan Bonny (por Lautaro Martínez), John Stones (por Akanji), Luis Henrique (por Diouf) y Aleksandar Stanković (por Zielinski).
Por supuesto, el debut en la nueva edición del Calcio no alcanza para sacar conclusiones. Es apenas un partido. El campeón tenía una estructura muy aceitada, con un funcionamiento colectivo de alto vuelo. El nuevo Inter todavía tiene que demostrar que puede conservarla mientras incorpora nuevas piezas y Chivu, que renovó hasta 2028, va encontrando el mejor ensamble colectivo. Mkhitaryan, el más veterano del equipo, contó durante la pretemporada que más de la mitad del plantel estaba compuesta por jugadores jóvenes y que, por esa razón, él sentía la responsabilidad de servir como ejemplo para ellos.
La experiencia del campeón debe convertirse en herencia. Los jugadores insignia seguirán siendo importantes dentro de la cancha, pero también tendrán que ayudar a que los pibes peguen el estirón y los que se incorporaron puedan conocer el funcionamiento, la exigencia y la dimensión del club milanés. Porque sería equivocado pensar que hay que reemplazar a los que se fueron como si alguien ejecutara simplemente un instrumento con cierta destreza. Hay que hacer funcionar la orquesta o, traducido al fútbol, hacer lo que esos jugadores sabían hacer de manera conjunta.
Más aun en un equipo que anotó 29 de sus 89 goles de pelota parada y que sumó 19 tantos de cabeza, más que cualquier otro equipo en las cinco grandes ligas de Europa. Entonces, más allá de observar individualidades, vale preguntarse si el Inter 2026-2027 conserva todas las herramientas que lo llevaron a conseguir el título en la inolvidable campaña pasada.
En la comparación entre temporadas, es demasiado pronto para afirmar que la nueva versión del Neroazzurro es mejor o peor que la previa. El equipo que ganó el Scudetto tenía algo que el nuevo todavía no puede demostrar: un ensamble notable, entendimientos casi automáticos, conocimiento mutuo y la experiencia de ganar seguido, con 17 jugadores sacudiendo redes ajenas en 36 partidos (en solo dos ocasiones sobre 38 juegos el Neroazzurro no pudo anotar).
Además, perdió piezas importantes en el fondo e inclusive al arquero titular. Nada de eso parece menor. De todos modos, el plantel 2026-2027 sí parece contar con algo diferente: más alternativas en el mediocampo y jugadores que, en un plantel largo, tienen condiciones de seguir elevando su rendimiento. No es, entonces, y al menos por ahora, un Inter superior al campeón 2025-2026. Aunque es, casi con seguridad, un equipo más equilibrado entre presente y futuro.
Esa diferencia puede terminar siendo importante, porque, como ya lo expresó el director deportivo, el club quiere seguir ganando mientras edifica su horizonte cercano. Además, con la exigencia de la Serie A y la UEFA Champions League, esa profundidad del plantel puede volverse esencial para poder rotar jugadores y cambiar alineaciones sin bajar el nivel ni la intensidad de juego.
En definitiva, el equipo que lleva bordado el Scudetto en su camiseta cambió algunas piezas. Poquísimas. Sólo donde hacía falta apuntalar alguna grieta o ensanchar alguna cualidad. El tiempo dirá si esos movimientos diseñados por Marotta y Chivu alcanzan para seguir encajando a la perfección las piezas del Tetris. Y, sobre todo, si los capitaneados por “el Toro” Martínez mantienen la pasta de campeón.
Fichajes para 2026-2027
• Djed Spence (lateral derecho, del Tottenham)
• Curtis Jones (mediocentro, del Liverpool)
• John Stones (defensor central, del Manchester City)
• Aleksandar Stanković (mediocampista, del Brujas)
• Ivan Provedel (arquero, de Lazio)
Bajas respecto del plantel campeón 2025-2026
• Yann Sommer (arquero)
• Denzel Dumfries (lateral derecho)
• Matteo Darmian (lateral derecho)
• Stefan de Vrij (defensor central)
• Francesco Acerbi (defensor central)
• Davide Frattesi (mediocentro)
• Sebastiano Esposito (mediapunta)
