¿Cómo resolver un problema como el de Darwin Núñez? La respuesta de Liverpool a dicho dilema ha quedado clara con el fichaje de Cody Gakpo por 37 millones de libras, procedente de PSV Eindhoven, una operación tan discreta y eficaz que el delantero neerlandés podría recalar en Anfield en cuanto se abra oficialmente el mercado de invierno el domingo.
Se trata, sin duda, de un fichaje sorpresa teniendo en cuenta la clara necesidad de Liverpool de sumar refuerzos en el mediocampo y la realidad de que, cuando todas las opciones están disponibles, el técnico Jurgen Klopp ya tiene una mano fuerte en términos de delanteros. Luis Díaz, Diogo Jota y Roberto Firmino son bajas por lesiones de diversa gravedad en el presente, pero cuando estén completamente recuperados, sumarlos a un grupo que también incluye a Mohamed Salah, Fabio Carvalho y Núñez garantizará un habitual dolor de cabeza de selección para Klopp, incluso antes de que Gakpo entre en la ecuación.
Gakpo será el tercer fichaje ofensivo importante de Liverpool en 12 meses, tras el arribo de Díaz de Porto el pasado mes de enero y el desembarco de Núñez, quien completó un pase récord para el club por un valor de hasta 85 millones de libras en junio. Sadio Mané se marchó a Bayern Munich en este tiempo, y el internacional senegalés ha sido una gran pérdida para Liverpool, pero esa salida se ha visto contrarrestada por Salah, quien se comprometió a un nuevo contrato por tres años en julio.
Entonces, ¿para qué necesita Liverpool a Gakpo, el joven delantero neerlandés que se convirtió en una de las estrellas del Mundial al marcar tres goles para Países Bajos camino a los cuartos de final?
La respuesta, o al menos gran parte de ella, tiene que ver con Núñez y su arranque irregular en Liverpool.
Núñez podría ver la llegada de Gakpo de dos maneras. Gakpo, de 23 años, será alguien que ayude a aliviar la carga goleadora en el equipo de Klopp, o una amenaza para el puesto de Núñez en el equipo después de unos primeros seis meses difíciles en el club, en los que ha prometido más de lo que ha cumplido.
El tiempo lo dirá, pero Gakpo espera que sus primeros días en Anfield sean más convincentes que los de Núñez, quien ahora se encuentra en el precipicio de verse inmerso en una batalla por la confianza, además de la búsqueda de goles.
Núñez al menos puede seguir contando con el apoyo de Klopp y de la afición de Liverpool; las críticas a su rendimiento solo llegan desde afuera del club en este momento. Desde la perspectiva de Liverpool, Núñez está compensando su falta de goles con un increíble volumen de trabajo para el equipo y un evidente deseo de superar el duro momento que está atravesando.
Pero hay muy pocos ejemplos de delanteros de la Premier League que logran recuperarse tras un arranque difícil en sus nuevos equipos después de un gran fichaje. O comienzan con buen pie y no paran de convertir --Salah, Erling Haaland en Manchester City, Pierre-Emerick Aubameyang en Arsenal; Diego Costa en Chelsea; Robin van Persie en Manchester United-- o empiezan mal y nunca encuentran su toque goleador, lo que aplica a jugadores como Timo Werner, Romelu Lukaku y Álvaro Morata (Chelsea), Andy Carroll (Liverpool) y Wilfried Bony en Manchester City.
La única excepción evidente es Firmino, quien marcó un solo gol en sus primeros 24 partidos con Liverpool tras su fichaje por 29 millones de libras procedente de Hoffenheim en 2015. Desde entonces, Firmino se ha convertido en una leyenda indiscutible de Liverpool con sus goles y actuaciones, pero no hay muchos que puedan decir que han dado vuelta una situación difícil como el internacional brasileño.
Estadísticamente, Núñez lo ha hecho mucho mejor que Firmino durante sus primeros seis meses en Liverpool. De hecho, su registro goleador es más impresionante de lo que uno podría haber creído.
En 20 partidos en todas las competiciones, el jugador de 23 años ha marcado nueve goles y repartido cuatro asistencias, pero son las ocasiones perdidas las que hicieron que las miradas se centraran en el delantero. Las opciones le llegan con regularidad, pero sus malas decisiones y falta de precisión en las definiciones dieron lugar a algunos fallos flagrantes, lo que plantea la vieja cuestión de si para un delantero es una buena señal que le lleguen las ocasiones o una mala que no las aproveche lo suficiente.
Núñez tiene un promedio de goles esperados (xG) de 5,9 en la Premier League esta temporada, lo que lo sitúa en la octava posición general, entre Callum Wilson, de Newcastle, y Rodrigo, de Leeds United. Haaland, de Manchester City, ocupa el primer puesto con un xG de 11,1.
Sin embargo, poner demasiado énfasis en el xG puede ser engañoso. El xG de Salah es de 7,9, por lo que no es significativamente mejor que el de Núñez. Pero Salah nunca parece tan precipitado y apresurado como Núñez cuando tiene una ocasión de gol, y su capacidad de convertir goles "de peso" -goles en partidos peleados que resultan decisivos- no tiene comparación con ningún delantero, incluido Haaland.
Núñez solo ha marcado un gol "de peso" con Liverpool hasta la fecha (el de la victoria por 1-0 contra West Ham en octubre), por lo que necesita marcar más a menudo en los partidos importantes, cuando las ocasiones escasean y el valor de los goles es mucho mayor.
Pero en los dos partidos que jugó desde el parate por la Copa del Mundo --contra Manchester City en la Carabao Cup y contra Aston Villa en la Premier League-- Núñez ha dado señales de que su confianza frente al arco se ha visto afectada al optar por pasar en lugar de rematar en situaciones de gol.
Uno de esos pases propició el gol de Salah en la derrota por 3-2 en el Etihad, pero hubo otras ocasiones en Villa Park en las que patear al arco habría sido la mejor opción.
Si esto se convierte en una tendencia y Núñez empieza a evitar los remates, un delantero que se preocupa por fallar sus ocasiones no es útil para nadie, por lo que la llegada de Gakpo al menos le dará a Liverpool un seguro contra la erosión de confianza de Núñez.
Sin embargo, Núñez entra ahora en un momento clave de su carrera en Liverpool. Tiene que perseverar y confiar en que mejorará, como Firmino, pero los grandes clubes no tienen mucha paciencia con los delanteros que no marcan suficientes goles. El fichaje de Gakpo es prueba de ello.
