Gareth Bale desaprovecha de nuevo la oportunidad de Zidane

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Gareth Bale no parece aprender de sus errores. Si Zinedine Zidane dejó claro tras su polémica celebración por el pase de Gales a la Euro 2020 que para él el atacante no se había mofado del club y seguiría contando con su concurso como hasta ahora, en sólo dos semanas Bale se ha encargado de tirar por la borda gran parte de esa confianza.

Porque el galés volvió del parón de selecciones con ganas de reivindicarse, a pesar de saber que el Santiago Bernabéu le esperaba con las garras afiladas. Su ya famosa banderita con la leyenda: “Gales. Golf. Madrid. En ese orden” no gustó nada a la parroquia merengue, que le dedicó una de las pitadas más grandes que se recuerden a un jugador de la casa.

Bale saltó los últimos 20 minutos del partido ante la Real Sociedad tras la fecha FIFA y el ruido en el estadio fue atronador. Con el resultado asegurado, Zidane le dio minutos después de un mes sin actividad con su club y a pesar del duro recibimiento, el galés se mostró de lo más implicado y hasta dejó una acción que arrancó los aplausos de la afición.

Ante la falta de argumentos ofensivos —goleadores, sobre todo— con la que cuenta Zizou, es entendible que el francés siga depositando su confianza en Bale, pues más allá de sus desconexiones sobre el terreno de juego, del 11 madridista se sabe que tiene pólvora en las botas —algo importantísimo en la actual versión de este conjunto merengue post-Ronaldo.

El siguiente encuentro del equipo blanco fue en la Champions League, ante el PSG, y Bale saltó al campo en el minuto 69 tras la lesión de Eden Hazard. No tuvo un partido tan brillante como el anterior, pero sin duda dejó huella con un balón a la madera en un saque de falta directa al minuto 94 que bien pudo ser el 3-2 de la victoria. El galés parecía recuperado para la causa y la baja de Hazard hacía presagiar su reinserción de lleno en el once titular de Zidane, al igual que ocurrió al principio de temporada. Entonces, el técnico francés pasó de sugerir que sería positivo que Bale saliera del equipo (“si es hoy mejor que mañana”, manifestó en rueda de prensa) a darle la titularidad a partir de la segunda jornada y hasta que se lesionó en el parón de selecciones de octubre.

Sin embargo, una vez más, Gareth Bale desaprovechó la oportunidad que le brindaría su entrenador, pues fue titular en el partido ante el Alavés y el galés se volvió a mostrar desconectado del mundo. Hizo una hora de juego para olvidar, como si la cosa no fuera con él. El Real Madrid ganó y dio una gran impresión ante un equipo que sólo había recibido dos goles en Mendizorroza hasta ese momento. El mérito de los blancos, por lo tanto, es incluso mayor pues hicieron una presión y un juego posicional encomiable, y todo prácticamente con un hombre menos en la cancha.

Una vez más, la afición y la crítica señaló a Bale por su poca implicación en el juego del equipo, por su falta de hambre competitiva. Pero es que para rizar más el rizo, tras los tres días de descanso que dio Zidane al no haber partido entre semana, Bale regresó renqueante de algún problema físico, pues se quedó en el gimnasio el martes y el miércoles alterno el gimnasio con el trabajo sobre el césped, pero sin unirse a sus compañeros.

Como el galés se suele agarrar a su derecho de no hacer públicos sus partes médicos, el club no ha informado de que haya sufrido ninguna lesión, pero lo cierto es que trabajo con el grupo, cuando sólo quedan dos sesiones de entrenamiento antes de enfrentar al Espanyol, no ha realizado.

Su concurso este fin de semana en el partido ante el Espanyol está prácticamente descartado, por lo que ante la baja de Eden Hazard por su lesión en el tobillo ante el PSG, Zidane seguramente vuelva a contar con Isco y Benzema en la punta de ataque, tal vez secundados por el joven Rodrygo, que no es titular desde el partido ante la Real Sociedad.

Así, contando con prácticamente tres días de descanso (el partido ante el Alavés terminó a las dos de la tarde del sábado) y una semana entera sin partido, Gareth Bale ha vuelto a dejar bien claro que es prácticamente imposible contar con él. Su talento no lo discute nadie, pero es una máquina de desaprovechar oportunidades y difícilmente la paciencia de Zidane dará para sostener esta situación mucho más tiempo.