Recibir el número 10, ser comparado con Messi, Ronaldinho y Maradona puede afectar a Lamine Yamal, algo que debe preocupar en Barcelona
BARCELONA -- Lamine Yamal, dueño ya del dorsal 10 del Barcelona y catapultado al primer plano deportivo y social del futbol, es el primer jugador, que se recuerde, que asciende al podio siendo apenas un adolescente y rodeado de un entorno que poco puede ayudarle a la hora de manejar su fama en todos los ámbitos.
En primera persona, el miércoles, Lamine Yamal explicó que su forma de vida como la gran estrella del Barcelona no debe ser una cuestión que ocupe a nadie porque "trabajo y juego para el Barça, pero cuando estoy fuera de la ciudad deportiva disfruto de mi vida".
Claro y diáfano en su discurso Lamine muestra una seguridad absoluta... Por más que alrededor del Barça, y en el propio club, haya quien se muestre entre ocupado y preocupado.
Lamine Yamal será "lo que quiera, y pueda ser", explicó a ESPN una fuente de la entidad azulgrana, avisando que el crack hace "bastante" lo que quiere pero que a la vez "controla las cosas más de lo que podría parecer".
En un programa de radio en RAC1 el miércoles realizaron una encuesta con cuatro contestaciones a la pregunta de cómo se piensa que será la carrera de Lamine Yamal: 1- Lionel Messi, de largo recorrido. 2- Ronaldinho, efímero. 3- Maradona, polémico. 4- Figo, traidor. La opción más votada fue la de Ronaldinho y ese es un dato que no se pasa por alto.
Lamine no tiene lo que se dice un 'entorno' directo. Familiarmente no hay quien pueda dirigir o al menos colaborar en lo que ya es una marca porque, no es un secreto, no tienen ni la preparación ni la formación necesaria para ello. Al margen, el control que ejerce su agente, Jorge Mendes, no es absoluto por cuanto vive en Portugal y no está continuamene pendiente de él.
A través de Mendes sí hay una empresa que controla, en la medida de lo posible, sus acciones y en todo ello el Barça se mantiene ya al margen desde que hace un año Lamine decidió abandonar la residencia de La Masia y dejó de estar bajo el control de las personas del club.
Desde el Barcelona se querría redirigir las cosas, entendiendo que el Lamine de 18 años poco o nada tiene que ver con el Messi de su misma edad o con el Ronaldinho que explotó en París. La realidad y cultura de este 2025 no es la misma que la de 2006 y a partir de ahí la labor del Barça por blindar a su estrella se sabe más difícil.
Otra cosa, que no se sabe aún, es si al cabo será necesario o Lamine Yamal desmentirá a quienes tanto dudan de su futuro y mantiene esta brillantez y rendimiento con el paso de los años.
