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Ariel Rodríguez quiere su silla junto a Evaristo en la historia del Saprissa

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Ariel Rodríguez: "Yo estoy feliz porque cuando yo me vaya mi nombre va a estar ahí" (1:44)

El delantero anotó el gol del triunfo para Saprissa ante Alajuelense (1:44)

El Samurai es el segundo goleador histórico del Saprissa con 144 goles, pide su lugar entre las grandes leyendas del club tras sumar una anotación clave en el Clásico

La noche del Clásico volvió a reflejarlo: cada vez que Ariel Rodríguez aparece en momentos importantes, el ruido crece. Pero más allá de goles y festejos, el delantero morado ha empezado a pedir su lugar en la historia grande del Deportivo Saprissa, con argumentos estadísticos y un mensaje humano detrás.

Este fin de semana, Rodríguez volvió a marcar en un juego clave ante Liga Deportiva Alajuelense, consolidando su protagonismo en los momentos cruciales del equipo. Ante la pregunta directa sobre críticas o dudas sobre su rol en el equipo, el ariete fue claro: no se distrae con opiniones externas y prefiere dejar que su trabajo hable por él.

“Si yo hubiera hecho caso a la gente que habla mal de mí… no estaría donde estoy. Sé que cuando me toque estoy preparado”, respondió con serenidad ante consulta de ESPN, pero con la firme convicción de alguien que siente que todavía tiene más para dar.

Una historia que está lejos de cerrarse

Estadísticas respaldan su discurso.

Ariel Rodríguez es, actualmente, el segundo máximo goleador en la historia del conjunto masculino del Saprissa con 144 anotaciones en todas las competiciones oficiales, superando recientemente a Edgar Marín —quien tenía 140— y quedando solo detrás de Evaristo Coronado, el histórico máximo artillero con 164 goles en total en la institución, así lo confirmó Gerardo Coto.

Esa cercanía con Coronado no es casualidad. Rodríguez ha construido su carrera con constancia, reveses y recuperaciones —incluyendo etapas fuera del país—, y hoy se encuentra más cerca que nunca de sentarse en la mesa de los más grandes del saprisismo.

“Sé que cuando yo me vaya, mi nombre va a estar ahí”, aseguró con convicción. Esa confianza no es soberbia. Es el resultado de años de trabajo, goles y momentos decisivos en Torneos de Liga, Copa y clásicos.

¿Sentado en la mesa de los más grandes?

Esa mesa, para muchos fanáticos y exjugadores, está reservada a figuras que marcaron épocas: Evaristo Coronado, Edgar Marín, Eduardo Chavarría y otros nombres que llenan las paredes de la historia morada.

Rodríguez lo sabe. Incluso bromeó con la idea de sentarse “a tomar un cafecito con Evaristo (Coronado)”, un guiño que refleja tanto respeto como ambición. “Ya me gané un campito, aunque sea en la esquina”, dijo, con una mezcla de humor y sinceridad.

Pero más allá de bromas, sostuvo que para él lo más importante sigue siendo lo colectivo: “Lo primordial es la prisa (el club), que seamos campeones, y si eso viene acompañado de récords personales, será buenísimo”.

Más que números: legado y valor

Mientras su nombre continúa sumando goles y su influencia en el equipo crece, el discurso de Rodríguez no se basa en la comparación directa con leyendas del pasado, sino en la convicción de que su trayectoria merece un lugar destacado en la historia morada.

Ingresar a esa lista no es fácil. Coronado, con 164 goles, es considerado por muchos el máximo símbolo goleador del club. Pero Rodríguez está más cerca de lo que muchos imaginaban, y cada clásico, cada anotación y cada partido relevante lo acerca más a ese objetivo.

En un mundo donde los focos suelen enfocarse en lo nuevo, Rodríguez ha convertido la paciencia y la constancia en su carta de presentación. Y hoy, más que nunca, quiere que esa historia quede escrita en letras grandes en los libros del Saprissa.