Boca vs. Sao Paulo, un duelo de gigantes que será clave en el año del Xeneize

Boca atraviesa un momento en el que las sensaciones empiezan a ser mejores, aunque los resultados todavía no acompañan del todo. Con la baja de Aranda y un calendario exigente por delante, el cruce ante Sao Paulo por los cuartos de final de la CONMEBOL Sudamericana aparece como un momento determinante para el equipo de Arruabarrena.

El Xeneize mejora, pero todavía le cuesta traducirlo en triunfos

El equipo de Arruabarrena atraviesa una etapa diferente a la de semanas atrás. Desde el juego, el conjunto azul y oro mostró una evolución y empezó a entregar señales que permiten pensar en una mejoría, aunque todavía tiene una cuenta pendiente que resolver: convertir esas buenas sensaciones en victorias.

El empate 1-1 ante Racing volvió a dejarlo en evidencia. Con esa igualdad, el cuadro de la Ribera alcanzó cuatro empates en seis partidos disputados en el campeonato, además de una derrota y apenas una victoria. Es decir, consiguió sumar con cierta regularidad, pero no logró dar el salto necesario para transformar esos puntos en una campaña que lo coloque entre los principales protagonistas del torneo.

La cuestión pasa entonces por sostener el crecimiento futbolístico y, al mismo tiempo, encontrar una mayor contundencia para cerrar los partidos. El Xeneize ya consiguió recuperar parte de la confianza que había perdido, pero todavía necesita demostrar que puede mantener ese nivel durante una seguidilla de encuentros y, fundamentalmente, que puede hacerlo cuando la exigencia aumenta.

La baja de Aranda, un problema para lo que viene

En medio de esa búsqueda, el conjunto de la Ribera recibió un golpe importante: no podrá contar con Aranda, una de las piezas que había adquirido mayor relevancia dentro de la estructura del equipo.

Su ausencia representa una baja muy importante para el entrenador. Llega justo cuando el elenco azul y oro comienza una etapa en la que deberá afrontar varios compromisos determinantes y obliga a Arruabarrena a buscar una alternativa para reemplazar a una de sus piezas más importantes de cara a lo que queda del año.

La situación adquiere todavía más peso porque el Xeneize empieza a entrar en una seguidilla que puede marcar el rumbo de su segundo semestre. Antes de enfrentarse con Sao Paulo, tendrá que afrontar el duelo con Lanús por el campeonato y luego jugará los octavos de final de la Copa Argentina ante Vélez. Después llegará el compromiso frente a Gimnasia de Mendoza por el torneo y, finalmente, el martes 8 de septiembre jugará la ida, aparecerá el gran desafío internacional.

Sao Paulo, mucho más que un partido de Sudamericana

En ese contexto aparece el conjunto brasileño. El equipo paulista será el rival del Xeneize en los cuartos de final de la Copa Sudamericana, pero para el equipo de la Ribera la serie representa bastante más que la posibilidad de avanzar una ronda.

El cuadro azul y oro necesita volver a sentirse protagonista en el plano internacional. Y los números de los últimos años muestran la dimensión de esa deuda: el club no gana un torneo internacional desde 2008, cuando conquistó la Recopa Sudamericana, mientras que su última Copa fue la Libertadores de 2007.

Desde entonces, pasaron casi dos décadas sin que el elenco argentino vuelva a levantar un trofeo internacional. Para una institución cuya historia está directamente vinculada con las grandes conquistas continentales, ese período explica por qué cada nueva oportunidad adquiere una dimensión especial.

Por eso Sao Paulo aparece como un verdadero punto de inflexión. El conjunto dirigido por Arruabarrena llega después de haber mostrado una evolución, pero todavía debe comprobar si ese crecimiento puede trasladarse a una serie de máxima exigencia ante uno de los grandes del continente.

Ascacíbar y Merentiel, dos jugadores que llegan en alza

Dentro de ese proceso también aparecen algunas señales individuales positivas. Ascacíbar atraviesa una racha favorable y se convirtió en uno de los futbolistas que llega con mayor confianza a esta parte de la temporada.

Algo similar sucede con Merentiel, que también consiguió levantar su nivel y volvió a convertir en los últimos partidos. La recuperación de ambos representa una buena noticia para Arruabarrena, especialmente porque el Xeneize necesita que sus principales nombres lleguen en plenitud a la etapa decisiva del calendario.

La idea será sostener ese envión mientras el entrenador busca compensar la ausencia de Aranda y encontrar el mejor funcionamiento posible para una seguidilla que no dará demasiado margen para equivocarse.

Una oportunidad para transformar el crecimiento en algo más

El conjunto de Arruabarrena ya dio algunos pasos hacia adelante desde lo futbolístico. El empate ante Racing, sin embargo, volvió a mostrar que todavía necesita mejorar su capacidad para ganar partidos y sostener una campaña regular en el campeonato.

En ese escenario, Sao Paulo aparece como el punto crucial del año del Xeneize. No porque una serie pueda definir por completo una temporada, sino porque permitirá comprobar si el crecimiento que empezó a mostrar el equipo puede trasladarse al lugar donde más necesita volver a sentirse grande.

El historial también le agrega un condimento especial al cruce. Boca y Sao Paulo se enfrentaron en la Copa Sudamericana 2007, cuando protagonizaron una serie de octavos de final. El Xeneize ganó 2-1 en La Bombonera y luego cayó 1-0 en Brasil, por lo que el conjunto paulista avanzó a la siguiente instancia gracias al gol de visitante.

Después de tantos años sin conquistar un torneo internacional, el duelo ante el conjunto brasileño será una oportunidad para mucho más que avanzar a semifinales. Será la posibilidad de demostrar que Boca está preparado para volver a competir por algo importante en Sudamérica.