Ángel Di María regresó a en 2025 a Rosario Central para cumplir un sueño que tenía pendiente: volver a vestir la camiseta del club que lo vio nacer futbolísticamente. Ya consiguió uno de sus grandes objetivos al ser campeón con el Canalla, pero todavía tiene una cuenta pendiente que lo moviliza especialmente: ganar la CONMEBOL Libertadores con Central.
El Fideo ya sabe lo que significa conquistar los títulos más importantes del fútbol mundial. Fue campeón de la Copa América, levantó la Copa del Mundo con Argentina en Qatar 2022 y ganó la Champions League con Real Madrid, entre otros trofeos. Sin embargo, hay una competencia que todavía no pudo ganar y que tiene un significado especial por su vínculo con Rosario Central.
Ese deseo no es nuevo. Incluso antes de concretar su regreso al fútbol argentino, Di María había dejado clara su ilusión. En enero de 2024, cuando todavía jugaba en Benfica, fue contundente al hablar de la posibilidad de volver al Canalla: “Sería un sueño ganar la Libertadores con Central”.
Ahora, ese sueño dejó de ser una posibilidad a futuro y se convirtió en un desafío concreto. Di María volvió a jugar la Libertadores con Rosario Central después de 20 años. Su primera experiencia en el torneo había sido en 2006, cuando todavía era un joven de 18 años que comenzaba a dar sus primeros pasos como profesional. Dos décadas después, regresó a la máxima competencia continental convertido en campeón del mundo y como una de las grandes figuras del equipo rosarino.
Un Central que se ilusiona
El equipo dirigido por Jorge Almirón tuvo una gran fase de grupos y consiguió avanzar a los octavos de final. Central terminó como uno de los equipos destacados de la primera etapa y, además, llegó a esa instancia con un registro defensivo sobresaliente.
En la quinta jornada, el Canalla goleó 4-0 a Universidad Central de Venezuela en el Gigante de Arroyito y selló su clasificación. Di María fue protagonista: marcó uno de los goles de la noche y volvió a demostrar su importancia dentro del equipo.
Tras aquella actuación, el propio Fideo dejó en claro que el equipo tenía motivos para ilusionarse. La Libertadores aparece ahora como el gran desafío de Central para la segunda parte de la temporada.
El primer gran desafío, superar a Corinthias
El conjunto rosarino ya conoce, además, el camino que deberá recorrer: se enfrentará con Corinthians en los octavos de final, con la serie comenzando el 13 de agosto. La ambición de Di María no se limita a participar del torneo.
El argentino quiere ganarlo. En una de sus declaraciones sobre el objetivo continental, el rosarino fue directo: “Quiero ganar, quiero ganar. Ojalá que se me dé este año”.
El 20 de agosto tendrá la tarea más difícil hasta ahora, cerrar la clasificación en la Neo Química Arena (anteriormente conocida como Arena Corinthians) para así seguir avanzando en la cita. La frase resume perfectamente el momento de su carrera. A sus 38 años, Di María ya no necesita demostrar nada a nivel individual. Su motivación pasa por seguir ganando y, especialmente, por conseguir con Central un título que tendría un valor diferente a cualquier otro.
El Fideo ya pudo cumplir varios sueños con la camiseta argentina y también conquistó Europa. Pero levantar la Libertadores con Rosario Central significaría cerrar el círculo con el club donde comenzó todo.
El último gran sueño en su maravillosa carrera
Di María regresó a Rosario después de una carrera extraordinaria. Real Madrid, Manchester United, PSG, Juventus y Benfica forman parte de un recorrido en el que consiguió prácticamente todo lo que un futbolista puede imaginar.
Pero la historia con Central es diferente. En 2006 disputó sus primeros partidos de Libertadores con el club y ahora, 20 años después, tiene la oportunidad de volver a competir por el trofeo continental con la camiseta que siempre quiso volver a vestir. Central ya está entre los 16 mejores de América.
Corinthians será el próximo obstáculo y el primer gran examen de la etapa decisiva. Para Di María, la misión es mucho más grande que avanzar de ronda: es intentar cumplir aquel sueño que alguna vez expresó cuando todavía estaba en Europa y que ahora tiene al alcance de la mano: ganar la CONMEBOL Libertadores con Rosario Central.
