¿Pueden soñar con el título? Los equipos argentinos que jugarán en octavos de la Libertadores

CONMEBOL Libertadores 2026 vuelve a escena y los cuatro equipos argentinos que siguen en carrera afrontarán los octavos de final con una particularidad: ninguno llega en plenitud al regreso de la competencia. Independiente Rivadavia, Rosario Central, Estudiantes y Platense atravesaron un comienzo de semestre con resultados irregulares.

El parate encontró a los cuatro con realidades diferentes y el regreso a la actividad no terminó de despejar los interrogantes. Sin embargo, la Copa es otra historia. Los partidos mano a mano suelen modificar el escenario y los antecedentes de la fase de grupos permiten que los representantes argentinos se ilusionen con avanzar. ¿Hay argumentos para pensar en un campeón argentino?

Independiente Rivadavia: ¿el equipo argentino que mejor llega?

Si se mira exclusivamente lo realizado en la fase de grupos, Independiente Rivadavia es el argentino que más motivos tiene para ilusionarse. La Lepra mendocina terminó primera del Grupo C con 16 puntos sobre 18 posibles, quedó invicta y hasta consiguió una victoria histórica ante Fluminense en el Maracaná.

Además, el conjunto mendocino consiguió algo que no es sencillo después de una gran campaña: mantener buena parte de la estructura que lo llevó hasta los octavos. La principal baja fue la salida de Villa, transferido a Boca, aunque la dirigencia se movió rápidamente para cubrir ese lugar y sumó a Maximiliano Salas, proveniente de River.

Sin embargo, el presente no es tan contundente como lo que mostró durante la primera mitad del año. El equipo todavía busca recuperar el funcionamiento que lo convirtió en una de las grandes revelaciones del certamen y el comienzo del semestre dejó algunas dudas. La ventaja es que Fluminense será nuevamente su rival: el mismo equipo al que ya consiguió vencer en Brasil y que ahora tendrá la posibilidad de tomarse revancha.

La pregunta es si el conjunto de Berti podrá trasladar a los mano a mano la versión que mostró durante la fase de grupos. Si lo consigue, tiene argumentos suficientes para pensar en algo más que superar los octavos.

Rosario Central: el Canalla y una prueba de máxima exigencia

El comienzo del segundo semestre estuvo lejos de ser tranquilo para Central. El equipo recibió cuestionamientos de sus hinchas después de arrancar el Torneo Clausura con una derrota y un empate, resultados que incluso pusieron en duda la continuidad de su entrenador.

El panorama cambió parcialmente con una victoria de enorme peso: Rosario Central venció a River como visitante y consiguió un resultado que puede funcionar como punto de inflexión desde lo anímico. La actuación en el Monumental le permitió recuperar confianza justo antes de afrontar una instancia en la que cada detalle puede resultar determinante. A eso se suma un factor diferencial: cuenta con Ángel Di María, una figura de enorme jerarquía y experiencia internacional que puede resultar determinante en los partidos mano a mano.

En relación a la Copa, el Canalla realizó una gran fase de grupos y terminó segundo del Grupo H, después de haber mostrado una enorme solidez defensiva. La caída ante Independiente del Valle en la última fecha le impidió quedarse con el primer lugar, pero no borró lo realizado anteriormente.

Ahora tendrá enfrente a Corinthians, uno de los equipos de mayor peso de Brasil. El conjunto de Almirón tendrá la ventaja de comenzar en el Gigante de Arroyito, pero deberá demostrar que realmente puede marcar la diferencia en un momento clave.

Estudiantes: la experiencia copera que ilusiona

El conjunto platense también llega con cierta irregularidad. El equipo alternó buenas y malas en sus primeros partidos del semestre, tanto desde los resultados como desde el funcionamiento. La versión que mostró en el torneo local todavía está lejos de entregar certezas y el equipo necesita encontrar continuidad.

Pero hay un argumento que invita a no subestimarlo: Estudiantes suele transformarse en la Libertadores. La clasificación a octavos es una muestra de ello. El Pincha llegó a la última fecha con la obligación de ganar y consiguió un triunfo agónico ante Independiente Medellín, con un gol sobre el final que le permitió meterse entre los 16 mejores.

Ahora comienza otra competencia dentro de la misma competencia. Los mano a mano exigen otra mentalidad, y el Pincha tiene experiencia, historia y jugadores acostumbrados a este tipo de escenarios. La serie contra Universidad Católica no será sencilla, pero el equipo del Cacique Medina puede aferrarse a un dato: cuando llegó la hora de responder en la Copa, lo hizo.

El desafío será recuperar funcionamiento y regularidad sin perder esa capacidad de competir que mostró en la Libertadores. Si lo consigue, puede convertirse en uno de los argentinos con mayor capacidad para avanzar.

Platense: la gran sorpresa que quiere seguir haciendo historia

El caso de Platense es probablemente el más particular de los cuatro. El Calamar fue campeón del Torneo Apertura 2025 y protagonizó una fase de grupos histórica en la Libertadores, pero el presente lo encuentra en una situación mucho más compleja.

El conjunto de Vicente López acumuló malos resultados en el comienzo del semestre y quedó cerca de la zona de descenso en la tabla acumulada. La situación generó preocupación y también derivó en un cambio en el banco de suplentes: Zunino dejó el cargo de entrenador y Martín Palermo asumió la dirección técnica.

El arribo de Palermo representa un nuevo punto de partida para un equipo que necesita recuperar rápidamente confianza y funcionamiento. El histórico delantero ya conoce lo que significa competir en instancias decisivas y tendrá como uno de sus principales desafíos devolverle estabilidad a un equipo que viene de atravesar semanas convulsionadas.

En la Libertadores, sin embargo, su historia es diferente. El Marrón terminó segundo del Grupo E con 10 puntos y consiguió una de las victorias más importantes de su campaña en la última jornada: venció a Corinthians en Brasil y selló su clasificación a los octavos.

Ese antecedente puede servir como combustible para un equipo que necesita recuperar su mejor versión. Su rival será Coquimbo Unido, otro de los conjuntos que sorprendió en la fase de grupos. En los papeles aparece como una serie abierta, pero Platense deberá reaccionar rápido y asimilar el cambio de entrenador si quiere continuar con su aventura continental.

El camino de los argentinos hasta la final

El cuadro también permite analizar las posibilidades más allá de los octavos. Independiente Rivadavia y Platense están ubicados en una misma llave, por lo que si ambos consiguen superar sus respectivas series, habrá un argentino asegurado en semifinales.

El ganador de Fluminense con la Lepra Mendocina se enfrentará en cuartos con el vencedor del Calamar con Coquimbo Unido. Esto significa que el fútbol argentino tiene garantizado un representante entre los ocho mejores y, potencialmente, podría tener uno entre los cuatro.

Del otro lado del cuadro aparecen Rosario Central y Estudiantes. El Canalla deberá superar a Corinthians, mientras que el Pincha se enfrentará con Universidad Católica. Si ambos avanzan, podrían encontrarse en una instancia posterior, lo que abriría la posibilidad de otro semifinalista argentino. Aunque ya en ese panorama y teniendo en cuenta la lógica, en cualquiera de las dos llaves estaría presente Flamengo o Palmeiras, los últimos finalistas.

¿Hay chances de que la Copa vuelva a Argentina?

Los cuatro tienen motivos para soñar, aunque también razones para mantener los pies sobre la tierra. El equipo mendocino es el que mejores números dejó en la fase de grupos; Central tiene un plantel competitivo y la figura de Ángel Di María; el Pincha cuenta con una tradición copera que puede pesar en los mano a mano; y los de Vicente López ya demostraron que pueden superar cualquier pronóstico después de su histórica clasificación.

El problema es que ninguno atraviesa un momento completamente convincente. Los resultados, el funcionamiento y algunas situaciones internas todavía generan interrogantes. Por eso, los octavos serán mucho más que una instancia para buscar la clasificación: representarán una prueba para saber si los cuatro pueden recuperar la mejor versión que mostraron durante la primera mitad del año.

La Libertadores, de todos modos, suele ofrecer una oportunidad para cambiar el rumbo. Y con cuatro argentinos todavía en carrera, el sueño de volver a levantar el trofeo en noviembre sigue intacto.