Hace unos días, en pleno desarrollo del Mundial, se conmemoró una década del bicampeonato continental de La Roja tras conquistar la Copa América Centenario 2016 y Claudio Bravo, meta, capitán y referente de aquel equipo, analizó a fondo en ESPN FShow Chile la inolvidable campaña en el certamen que se disputó en Estados Unidos.
"El recuerdo es de estar con Jorge (Sampaoli) muy cómodos en todo sentido, en el juego, en el conocimiento mutuo, de tener ese grado de convencimiento a la hora de enfrentar un partido, un torneo. Se va Jorge (previo a esa copa) y viene este período de incertidumbre, de conocerlo (a Juan Antonio Pizzi), de saber cómo íbamos a volver a jugar y a competir con él", arrancó.
El hoy comentarista de nuestro canal prosiguió, reconociendo que en la fase de grupos se notó "el exceso de confianza" y que, tras perder con Argentina, derrotar con lo justo Bolivia y vencer a Panamá "visualizabas cosas que no eran positivas. Tuvimos una reunión grupal también, para mejorar, para que entrenáramos de mejor manera, que intentáramos apretar lo que más pudiéramos individual y colectivamente, porque venían partidos complicados, y si todos no estábamos bien y no teníamos la película muy clara, no hubiéramos llegado siquiera a instancias finales".
Un "partido perfecto" para volver a creer
Tras avanzar de fase, Bravo recordó que la gran victoria sobre México sería un punto de inflexión, donde Chile recuperaría la memoria futbolística y encontraría ese envión anímico necesario, pensando en la defensa de la corona.
"No tengo muchos recuerdos a lo largo de toda mi carrera de tener esa sensación de ver un partido perfecto, donde habré tocado el balón unas cuatro veces... Fui un espectador más y puedo decir que es el partido que más he disfrutado dentro de una cancha", sostuvo.
"Hicimos un partido de máxima seriedad y no miento cuando lo cuento, pudieron haber sido 10 goles, no 7", añadió.
Pasó Colombia, la tormenta y la Argentina de Messi
Tras la goleada histórica sobre la Tricolor, Chile se topó con Colombia en semifinales, y el otrora capitán de La Roja señaló: "En la parte defensiva estuvimos de maravilla y nos lleva a ir ganando el partido 2-0, hasta que viene el quiebre por la tormenta... Juan (Pizzi) era muy tranquilo, nos dijo que siguiéramos haciendo lo mismo, que éramos superiores al rival, que no había que cambiar nada, pero el factor principal era no entrar fríos".
"Sabíamos que el rival era Argentina, en caso de acceder a la final, pero todos estaban felices... Lógicamente, nosotros teníamos esa sensación que ya habíamos jugado en el inicio, no nos había ido bien, pero que a la hora de la verdad teníamos una sensación enriquecedora, que era que nosotros ya habíamos ganado una final", prosiguió.
En esa misma línea, sostuvo: "Me da la sensación que Argentina, en la final, quería otro rival, creo que nos quería evitar a toda costa".
Sobre la gran definición, que al igual que en 2015 se prolongó hasta la tanda desde los 12 pasos, Bravo detalló: "Llegar a los penales creo que nunca es favorable para ninguna selección, pero sentíamos una sensación de fortaleza tremenda... Tenía sumamente claro que emocionalmente estábamos mucho más fuertes que ellos".
Finalmente, expresó su emoción por haber alzado dos títulos continentales defendiendo a La Roja, con un grupo que trabajó muchos años para darle alegrías al hincha chileno.
"Cuando pasa el tiempo, creo que el recuerdo agiganta más las cosas, y de este lado se siente una satisfacción tremenda, una plenitud máxima. Ha sido muy reconfortante para nosotros saber que desde un inicio partimos con un propósito, de no solamente uno, dos o tres, sino del colectivo, desde los que estuvimos casi 10 años; tener esa ambición de querer algún día salir en una foto de campeón jugando por nuestra selección, todas esas cosas hacen que tú te sientas pleno al día de hoy, saboreando estas dos copas que han sido maravillosas", remató.
