Kylian Mbappé, Harry Kane y Lamine Yamal encabezan a las figuras que necesitan el título europeo para completar su trayectoria
La Champions League ocupa un lugar particular en la conversación sobre grandes carreras a nivel de clubes. El trofeo no es el único parámetro, pero su peso específico aparece cuando se mide el alcance de una generación, el protagonismo y la regularidad en la élite. A lo largo de las últimas décadas, el torneo ha funcionado como punto de referencia para separar trayectorias dominantes de aquellas que, aun con logros importantes, quedan abiertas a interpretación.
En ese escenario, el mapa reciente del futbol europeo ofrece distintos matices. Mientras Paris Saint-Germain rompió esa barrera con su primer título en 2025, la élite europea mantiene figuras consolidadas que aún no dan ese paso. Ahí aparecen casos como el de Harry Kane, quien llegó a Bayern Múnich en 2023 sin títulos en su palmarés, o Kylian Mbappé, quien suma trofeos internacionales con Real Madrid, pero la Champions League todavía es asignatura pendiente.
Kylian Mbappé
El delantero francés encarna uno de los contrastes más claros del futbol actual. A sus 27 años, su palmarés incluye múltiples títulos de liga en Francia y copas domésticas, así como trofeos internacionales con Real Madrid y una Copa del Mundo con su selección, pero la ‘Orejona’ es el gran vacío en sus vitrinas.
El punto más cercano entre Kylian Mbappé y el trofeo de la Champions League llegó en 2020, con la final ante Bayern Múnich que se celebró en la burbuja de Lisboa, Portugal, en plena pandemia de COVID-19, y que terminó con triunfo bávaro por 1-0.
Incluso, en términos estadísticos, el peso de Kylian Mbappé en la competición es incuestionable —más de 60 goles y presencia constante en instancias decisivas—, pero el título aún no forma parte de su trayectoria. Este vacío no invalida su carrera, pero introduce un matiz inevitable cuando se le coloca en la conversación sobre legado.
Harry Kane
La carrera de Harry Kane se ha construido desde la constancia. Durante más de una década en Tottenham Hotspur, el delantero inglés se mantuvo entre los goleadores más fiables de Europa, con temporadas de alto rendimiento y presencia recurrente en la élite, pero sin respaldo en títulos colectivos.
Su salida del club en 2023 rumbo a Bayern Múnich obedeció a la necesidad de competir en un entorno distinto. El impacto fue casi inmediato: la Bundesliga 2024-25 significó el primer título de su carrera profesional, al que se sumó la Supercopa de Alemania, en un giro que rompió con la narrativa que lo acompañó durante años.
La Champions League se mantiene fuera de un recorrido con más pasado que futuro. Con 32 años, Harry Kane compite contrarreloj para coronar una trayectoria definida por los goles y la regularidad. Más que una deuda, se trata del paso que puede terminar de dar forma a su lugar histórico.
Lamine Yamal
El caso de Lamine Yamal responde a una lógica distinta dentro de esta conversación. A diferencia de otros nombres consolidados, su carrera todavía está en construcción, pero su impacto futbolístico y mediático lo coloca en el mismo radar. Con apenas 18 años, el jugador de FC Barcelona suma títulos de liga y copas domésticas, así como una Euro con España, en la que además fue reconocido como el mejor jugador joven del torneo.
Su crecimiento no se limita al contexto colectivo. En la temporada 2025-26, Yamal ya registra doble dígito en goles y asistencias en liga, además de una participación directa constante en el juego ofensivo del equipo, con presencia también en Champions League.
En este escenario, la ausencia de la Champions League no funciona como deuda, sino como horizonte. Más que una asignatura pendiente, el torneo aparece como el siguiente paso natural en una trayectoria que avanza a un ritmo poco habitual. Su caso no se mide por lo que falta, sino por lo que puede llegar.
Michael Olise
El crecimiento de Michael Olise en la élite europea ha sido tan acelerado como evidente. Tras consolidarse en Inglaterra con Crystal Palace, su llegada a Bayern Múnich en 2024 lo colocó en un entorno de máxima exigencia, en el que su impacto fue inmediato. En su primera temporada firmó cifras de doble dígito en goles y asistencias, además de ser reconocido como Novato del Año en la Bundesliga.
Ese rendimiento no ha tocado techo. Para el presente curso, Olise se consolidó como uno de los jugadores más productivos dentro del equipo, con participación constante en el último tercio y una capacidad creativa que lo ha convertido en uno de los nombres más determinantes del sistema ofensivo bávaro.
A pesar de ello, la Champions League no forma parte de su palmarés. A diferencia de otros casos, y en línea con Lamine Yamal, se trata de un proceso en curso en un equipo diseñado para competir por el título cada temporada. El trofeo aparece como el siguiente paso lógico en una trayectoria que, por ritmo y rendimiento, se ha instalado entre las más influyentes de una nueva generación.
Antoine Griezmann
El caso de Antoine Griezmann se narra desde la cercanía. A lo largo de su carrera con Atlético de Madrid, el delantero francés ha sido protagonista en una de las etapas más competitivas del club, con títulos europeos, regularidad en la élite y un lugar como máximo goleador histórico de la institución.
Sin embargo, la Champions League ha representado la contracara de ese recorrido. Griezmann alcanzó la final en 2016, luego de una campaña en la que fue determinante en el camino a Milán, pero falló un penal en el partido decisivo y, a la postre, cayó ante Real Madrid en una derrota que marcó buena parte de esa generación.
A diferencia de otros casos, el de Griezmann no se trata de una ausencia lejana, sino de una oportunidad que estuvo al alcance y un último intento antes de partir rumbo a la MLS. Con el paso de los años, ese episodio se convirtió en una referencia inevitable dentro de una trayectoria que sí incluye títulos internacionales, un Mundial y un rendimiento sostenido en la élite. La Champions, en su caso, no es una deuda abstracta, sino un recuerdo concreto que marca su lugar en la conversación sobre legado.
Viktor Gyökeres
Pocos delanteros han cambiado su rumbo tan rápido como Viktor Gyökeres. Luego de un paso discreto por la Segunda División en Inglaterra, el sueco encontró en Sporting CP el escenario ideal para explotar, con goles constantes y un papel central en los títulos de liga que devolvieron protagonismo al club en Portugal.
Ese rendimiento no tardó en empujarlo hacia un entorno de mayor exigencia. Su llegada a Arsenal FC respondió a la lógica de probar que su impacto no dependía del contexto, sino de su propio nivel. En su primera etapa en la Premier League, ha sostenido números competitivos y una presencia constante en el área rival.
Para Gyökeres, la Champions League no define su trayectoria, pero sí aparece como el siguiente filtro. El delantero sueco ya dio el salto a la élite; ahora le toca demostrar que tiene la contundencia para cruzar el umbral de los campeones con Arsenal, un club que tampoco ha ganado la Champions League.
Alexis Mac Allister
En medio de la reconstrucción reciente de Liverpool, Alexis Mac Allister se ha consolidado como uno de los puntos de equilibrio. Campeón del mundo con Argentina y pieza clave en el mediocampo, su impacto no siempre pasa por lo estadístico, sino por la forma en que ordena y conecta el juego en un equipo que compite de manera constante en la élite.
Su llegada en 2023 marcó un cambio en la dinámica del equipo, con aporte en la circulación y presencia en ambos lados del campo. Desde entonces, el argentino ha mantenido un rendimiento regular en Premier League y competiciones europeas, con participación constante en escenarios de alta exigencia.
La Champions League aparece como el pendiente natural dentro de su trayectoria a nivel de clubes. A diferencia de otros casos, no se trata de una ausencia que defina su carrera, sino de un título que puede terminar de elevar su perfil dentro de una generación marcada por la competencia en la élite.
