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Qué le pasa a Arsenal: domina en Champions, pero sufre en Premier

Los Gunners lideran ambas competencias, pero en Europa juegan con una libertad y soltura que contrastan con el nerviosismo y la tensión en liga.


Cuando Arsenal se enfrente a Kairat como local este miércoles, muy probablemente finalice la fase liga de la Champions League 2025-2026 como el mejor equipo del torneo. Los de Mikel Arteta ganaron todos sus partidos en lo que va de la competencia, que incluyen espectaculares triunfos ante Atlético de Madrid, Bayern Munich e Inter. También son líderes de la Premier League, con 4 puntos de ventaja sobre sus perseguidores, y están a un partido de asegurar un lugar en la final de la Copa de la Liga: solo deben evitar una derrota ante Chelsea el martes 3 de febrero.

Nada de esto se podría saber en base a su rendimiento en la derrota por 2-3 ante Manchester United el domingo. Los Gunners estuvieron muy nerviosos en defensa y muy faltos de convicción en ataque. A los jugadores se los vio varias veces discutiendo entre ellos, y se fueron abucheados por los hinchas en el estadio Emirates al final del encuentro.

Es una discordancia difícil de entender, pero que se explica a partir de la notable mejoría que observó el equipo a partir de la llegada del entrenador vasco en 2019, y a su vez la necesidad cada vez más imperiosa de coronar dicha mejoría con un gran título, en particular al tener en cuenta que ganaron la liga por última vez en 2004.

La Champions, el torneo "de comfort" para Arsenal

Uno de los grandes logros de Arteta en Arsenal ha sido el regreso definitivo del club a las primeras planas de Europa. A partir de su inesperada lucha por el título inglés en 2023, los del norte de Londres volvieron a la Champions League después de seis años, en los cuales se sucedieron campañas de altibajos en Europa League e incluso una temporada sin fútbol continental de ninguna índole en 2021/22. Y a pesar de aún no poder consagrarse en el torneo, la máxima competencia europea le ha dado algunos de sus momentos más felices a los Gunners en los últimos años.

Desde el vamos, aquel curso 2023/24 comenzó con una enfática goleada por 4-0 sobre PSV, en donde esos años en los márgenes no parecieron pesar en absoluto. Por si fuera poco, también superaron los octavos de final de la competición por primera vez en 15 años tras vencer a Porto por penales, otro paso fundamental en el proyecto, aunque luego Bayern Munich representó un obstáculo demasiado grande.

Al año siguiente, la difícil campaña de Premier League que atravesó Arsenal contrastó con grandes momentos en Europa. Obtuvo goleadas por 5-1 ante Sporting y 7-1 ante PSV, pero sin duda el pico de esa campaña fueron las dos victorias que consiguió ante nada menos que Real Madrid en los cuartos de final del torneo, que les permitió acceder a unas semifinales que no conocía desde 2009. En esta ocasión fue PSG, eventual campeón, el equipo que frenó su camino.

Aunque en la actual temporada los resultados ligueros mejoraron considerablemente, el escenario se repite. En la actual Champions, los londinenses son el único equipo que ganó todos sus partidos, obtuvo goleadas ante Atlético de Madrid, Slavia Praga y Brujas y son el club más goleador y menos goleado del torneo. Parte de la explicación está en el apartado táctico: en el plano continental, sus rivales tienden a tomar más riesgos en ataque, abrir más sus defensas y presentar a los de Arteta con más oportunidades a campo abierto, lo que permite a sus atacantes jugar con otra libertad.

Esa disparidad se nota en sus cifras goleadoras. Gabriel Martinelli tiene apenas un gol en 17 cotejos de Premier, pero 5 en 6 de Champions. Viktor Gyökeres no ha estado a la altura de las expectativas, con 5 tantos en 21 encuentros de liga, pero lleva 3 en 5 en el torneo donde ya había destacado en Sporting en los últimos dos años.

La Premier y el peso de la expectativa

La disposición de los oponentes, no obstante, solo explica en parte la dicotomía entre el presente en los dos principales torneos a los que apunta Arsenal. Después de todo, los resultados en ambos, en líneas generales, han sido igual de positivos. Una ventaja de 4 puntos en la cima de la Premier League, a 15 fechas del final, tendría que ser motivo de celebración y disfrute.

Pero la diferencia es tanto futbolística como anímica. Los Gunners acumulan dos empates sin goles ante un flojo Liverpool y un peor Nottingham Forest y esta reciente derrota en el clásico ante Manchester United, la primera como local de toda la temporada. El clima en Emirates es de un nerviosismo y una tensión insoportables. Incluso los jugadores lo manifiestan: al término del 0-0 ante los Tricky Trees, las cámaras televisivas captaron a Declan Rice vociferando al aire "una puta mierda, cada puta vez", a pesar de que, al final de la fecha, el club aumentó su distancia en la cima del campeonato.

La realidad indica que romper con 22 años de sequía en la liga inglesa se convirtió en una obsesión para los del norte de Londres. Tres segundos puestos consecutivos le han dado un carácter de urgencia a la consagración en esta temporada, reflejada en el fuerte mercado de pases que concretó en agosto para evitar los problemas de lesiones que aquejaron la 2024/25. Y se sabe que los simpatizantes en Inglaterra le dan incluso más peso a la liga que a la Champions, bajo la lógica de que liderar tras 38 partidos ofrece una demostración definitiva de ser el mejor equipo que un torneo eliminatorio.

La contracara de esa urgencia es el nerviosismo demostrado el domingo. El dominio que demostraron los de Arteta en la primera media hora se recompensó con el gol del 1-0, pero a ello le siguió una intensa presión autoimpuesta por mantener el resultado y evitar errores. Así llegó el mal pase de Martín Zubimendi, de mal partido, que derivó en el empate de Bryan Mbeumo, y también en la aversión al riesgo que demostraron las principales armas de ataque del equipo, como Bukayo Saka y Martin Odegaard, en el resto del encuentro.

Esa tensión también se transmite fácilmente hacia los hinchas. Arteta pidió varias veces mantener los ánimos en Emirates y "ayudar al equipo" con el apoyo, pero en su lugar predominaron los murmullos y la frialdad. Los abucheos al final de la derrota ante los Red Devils fueron la culminación de un descontento por el estilo de juego del equipo que solo los resultados parecían apaciguar.

La Copa de la Liga, ¿el antídoto de Arsenal?

La necesidad imperiosa de ganar títulos, algo que no consigue desde aquella FA Cup en los primeros meses del DT vasco en 2020, lo antes posible amenaza con ser lo que tumbe una temporada que para Arsenal sigue teniendo un pasar grandioso. Pero esa necesidad puede comenzar a saciarse dentro de muy poco, ya que el equipo está a un partido de alcanzar su primera final en seis años.

El martes 3 de febrero, los Gunners deberá afrontar como local el partido de vuelta de las semifinales de la Copa de la Liga ante Chelsea. En la ida obtuvieron un buen resultado como visitantes, al vencer por 3-2 en un duelo donde fueron ampliamente superiores, con lo cual solo les alcanza con evitar una derrota para avanzar a la definición en Wembley, donde se cruzarán ante Newcastle o Manchester City.

El calendario, en esta ocasión, les podría ofrecer una gran ventaja a los de Arteta. La final de la Copa de la Liga tendrá lugar en 22 de marzo, mucho antes de lo que suele ocurrir en otros torneos, que se definen a fines de mayo o comienzos de junio. Si Arsenal consigue romper su sequía con dos meses de temporada por disputar, aunque sea un torneo de menor valor, el envión que puedan agarrar podría ser fundamental.

Pero aún si los londinenses avanzan a esa final, todavía tendrán casi dos meses con tres competencias por afrontar hasta entonces. La recuperación tendrá que llegar antes. Y la clave estará en alivianar esa presión asfixiante y, quizá, disfrutar más el proceso, en lugar de dejarse llevar por la obligación autoimpuesta por ganar.