Real Madrid pasó por encima del peor Manchester City que se recuerda, el cual fue una calamidad en el Santiago Bernabéu.
El Manchester City fue destrozado por el Real Madrid, sin más, en el Santiago Bernabéu. Un 3-1 sin discusión, un hat-trick de Kylian Mbappé que, incluso, se pudo entender un resultado corto para los merecimientos de los unos y los otros. Se comprendió la razón por la que Pep Guardiola insinuó, o bromeó o avisó, el lunes que su equipo apenas tenía un uno por ciento de posibilidades de superar la eliminatoria. De sobras.
De principio a fin fue el Manchester City un juguete roto. Un equipo sin norte, sin guía, sin fe, sin físico. Se diría, de no conocer a Pep Guardiola, sin plan. Lo que pasó es que el plan, el supuesto plan, del entrenador catalán se cayó a pedazos antes de que se llegase a los cinco minutos de partido y al superarse la media hora ya no había por donde cogerlo.
Le tiene tantas ganas a Guardiola el universo madridista que la goleada, el atropello, fue celebrado de una manera bestial en el Bernabéu. A gritos de 'Guardiola quédate' se divirtió la hinchada merengue cuando en la segunda mitad Mbappé ya había anotado su hat-trick.
Sorprendió Pep dejando en el banquillo a Erling Haaland, colocando en punta a Omar Marmoush y dotándole de una triple, teórica, ayuda con Phil Foden, Savinho y Bernardo Silva. El portugués fue una sombra de lo que fue en el pasado, el brasileño no recordó en nada, pero nada de nada, al exterior que maravilló en el Girona y el inglés fue sustituido en el minuto 77, apenas después de aparecer por primera y única vez, en el primer disparo a puerta, entre palos, de ese City descosido por todos lados.
Haaland, como Mateo Kovacic o Kevin De Bruyne, se lo miró sin, se supone, entender nada en el banquillo. El croata salió a cumplir el expediente ya con el 3-0 en el marcador y el belga, futbolista monumental en la etapa gloriosa de este Manchester City, ni compareció en la que, probablemente, fue su última convocatoria europea como jugador citizen.
Y no pudo Nico Gonzalez, no puede aún, erigirse como el líder que se espera hasta el regreso de Rodri. Impotente junto a un Ilkay Gündogan agotado quizá más mental que físicamente. Todo, absolutamente todo, fue un roto.
A gritos de 'olé olé' celebró la afición del Bernabéu un partido que prácticamente no existió, destrozando el Real Madrid al peor Manchester City que se recuerda en la Champions... El peor desde que en 2012 no pasó de la fase de grupos por última vez.
La peor temporada continental de un Guardiola que renovó su contrato como entrenador por otras dos temporadas hace apenas tres meses y del que hoy por hoy existen dudas razonables que esté en disposición de comenzar la siguiente...
El Madrid destrozó al Manchester City. Sin más. Una paliza futbolística sin contemplaciones que, aún suerte para el equipo inglés, no se trasladó al marcador más allá del 3-1, maquillado en la última jugada del partido por ese equipo que un día fue poderoso en Europa y hoy, aunque duela, está muy lejos de los grandes.
