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Tornado Alonso cumple años y recordamos la historia de Valentina, la bebé tripera que se salvó de milagro

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En el 2000, cuando Alonso rompía redes en El Bosque, vivió una particular situación con un hincha del Lobo y su hija.

Diego Alonso tuvo dos pasajes por Gimnasia y Esgrima de La Plata. Durante el primero, entre 1999 y 2000, el exdelantero fue parte de una grandiosa historia con un hincha.

De acuerdo a una nota de 2008 del diario El Día, Marcelo Marquihossi, fanático de Gimnasia, se encontraba en enero del 2000 pasando un momento terrible debido a que su hija, Valentina, había nacido el día 13 con hipoxia e hipertensión pulmonar grave. La bebé necesitaría de respiradores artificiales y permanecer internada en terapia intensiva, con pronósticos poco alentadores.

Ese 29 de enero se disputaría un clásico platense de verano y buscando algo que renovara sus fuerzas, Marquihossi le hizo llegar a Diego Alonso y Fernando Gatti, la dupla ofensiva de Gimnasia, una carta donde les contaba de su situación junto a una remera para que usaran por debajo en el partido. La prenda decía: “Fuerza Valentina”.

El partido terminó 3 a 2 a favor de Estudiantes, pero el “Tornado” hizo los dos goles de su equipo y cumplió con el pedido de Marcelo. El hincha contó a El Día que cuando mostró la remera “fue como si un rayo de energía, de amor y de fe hubiera multiplicado nuestra confianza”. “En ese instante supe que se iba a curar”, añadió.

De acuerdo el relato, a los pocos días, la salud de la niña empezó a mejorar, por lo que Marcelo y su mujer, Mariela, fueron al entrenamiento del Lobo a agradecerle al goleador. “Nos dijo que quería conocer a la beba, que la historia lo había sensibilizado mucho y que deseaba tenerla un ratito en sus brazos. Nos quedamos helados de la emoción”, comentó el padre.

Valentina fue dada de alta en los primeros días de febrero, y Alonso partió al Valencia español a mitad del 2000, no sin antes conocer a la niña y prometerles a los Marquihossi que regresaría al Lobo, para salir con Valentina a la cancha.

La promesa se hizo realidad en febrero de 2008, cuando el uruguayo regresó al club, que vivía una situación complicada y peleó por no descender ese año. “Hola Diego, soy Valentina”, le dijo una niña de ocho años al ariete antes de empezar el partido contra Rosario Central en el estadio Ciudad de La Plata. El uruguayo, atónito, le dio un beso y la tomó de la mano para entrar con ella a la cancha. Los padres de la nena vieron la escena a pocos metros, llorando de emoción.