Lucas Passerini tuvo este viernes el triunfo de Belgrano literalmente en sus manos. O en sus pies. Porque en la última jugada del partido ante Huracán (el árbitro había determinado que no había rebote), fue el encargado de ejecutar un penal y, con el encuentro 1-1, estrelló la pelota en el travesaño.
El final del encuentro fue dramático. Porque cuando todo indicaba que terminaba en un apacible 1-1, Emmanuel Ojeda le cometió un insólito penal a Lucas Zelarrayán, a los 97 minutos.
Una vez confirmada la sanción, el árbitro, Luis Lobo Medina, les avisó a los protagonistas que no habría rebote en el penal. Es decir, pateaba Passerini y -pasara lo que pasara- el partido terminaba.
Frente a frente con el arquero de Huracán, Hernán Galíndez, el delantero del Pirata tomó una larga carrera y se encaminó a la ejecución. El portero se tiró hacia la izquierda y el disparo de Passerini fue hacia la derecha. El problema no fue el lado sino la altura, porque el artillero elevó demasiado su tiro, que terminó pegando de lleno en el travesaño.
La desazón del atacante fue total, como la del público local.
